El laberinto del Minotauro

13 11 2015

Resulta imposible explicar la Champions Cup que da comienzo esta tarde sin enfocarla desde la expectativa de derrocamiento del campeón, RC Toulonnais, vulgo Toulon. Sus tres títulos consecutivos y la operación de refuerzo del pasado verano insisten en la idea de que no se puede señalar a ningún otro favorito más allá de ese equipo de súperheroes que se ha montado el gran magnate del cómic en el hexágono, Mourad Boudjellal. Visto desde esa perspectiva, este torneo máximo del continente parece una batalla de la galaxia tolonesa contra el mundo oval, encarnado en una multitud de formas distintas de entender el juego. Hasta se diría que la propia competición y las circunstancias quisieran poner a prueba la capacidad de resistencia del RCT, y han conspirado para construirle un grupo mortal, en el que los franceses tendrán que medirse con la anterior dinastía de la Copa de Europa, los irlandeses de Leinster, y con dos de los ingleses en plena emergencia: Bath -su primer rival este domingo en el Stade Mayol– y los audaces muchachos de los Wasps. A cuartos sólo pasan los primeros de cada uno de los cinco grupos de los que se compone el torneo en esta primera fase, y los tres mejores segundos. ¿Hay opciones de que Toulon se quede fuera a la primera? Hay quien piensa que sí.

Toulon festeja con motivo su tricampeonato europeo: el gran desafío del rugby continental de clubes, la Champions Cup, arranca esta misma noche.

Toulon festeja con motivo su tricampeonato europeo: el gran desafío del rugby continental de clubes, la Champions Cup, arranca esta misma noche.

Lee el resto de esta entrada »

Anuncios




La fe de Thomond Park

24 04 2014
"Nada es imposible, para aquéllos que son valientes y conservan la fe": el lema de Munster, síntesis escrita de su personalidad como equipo de rugby.

“Nada es imposible para los valientes y los que tienen fe”: el lema de Munster, síntesis escrita de su personalidad como equipo de rugby.

Una tarde de entrenamiento invernal, de esas que componen la gloriosa e inolvidable vida íntima de los equipos pequeños de rugby, nuestro entrenador entró en el vestuario y, antes de sentarse y sin mirar a nadie, anunció: “Me he convertido a la religión de Munster”. Era un tipo impulsivo, así que la declaración no nos extrañó gran cosa. Precisar la fecha no puede ser muy difícil: debe de haber sido entre 2007 y 2008, algo antes o después. En todo caso, en aquella franja de la historia del rugby europeo en la que Munster dominó el continente a fuerza de rabiosos empujones, capaz de juntar 33 fases de juego, 41 fases de juego… todas sin que la pelota salga de la delantera hasta ganar el partido. Nuestro delicioso sueño húmedo. Y un estilo engañosamente ancestral que generaba beatos emocionados entre cualquiera de los que alguna vez hubiéramos conformado una delantera. Particularmente, la primera o la segunda línea… Mi entrenador, claro, estaba entre ellos. ¿Cómo no secundar esa fe? La consecuencia de su revelación no tardó en sernos dada: a partir de ese día, los delanteros empujamos la máquina de la melé durante horas sin cuenta. La llevábamos arriba y abajo del campo, como si no hubiera nada mejor que hacer en la vida, entusiasmados en un progresivo embrutecimiento que, en momentos de paroxismo mayor, nos hacía temer si no atropellaríamos a algún tres cuartos despistado. Parecíamos Conan empujando la noria antes de que le creciera una potra (diría García Márquez) capaz de volatilizar brujas. Puede que algún jovencito se haya hecho literalmente hombre a lo largo de aquellas sesiones. Si en ese momento el entrenador nos hubiera pedido que la empujáramos hasta Barcelona, habríamos tomado la vieja carretera nacional sin hacernos una sola pregunta. Profesábamos la fe de Thomond Park, Co. Limerick. Sólo nos faltaba bautizarnos con una inmersión en el río Shannon.

Lee el resto de esta entrada »





Moneyball: Boudjellal y los ‘galácticos’

20 05 2013

Devorado por la angustia, Mourad Boudjellal abandonó el Aviva Stadium durante la segunda parte de la final de la Heineken Cup, el pasado sábado. Era incapaz de soportar la tensión. Vio a Brock James posar el segundo ensayo de Clermont y no quiso ver más: abandonó el campo, tomó un taxi y ordenó al chófer que condujera sin destino por los alrededores del estadio. En ese momento su archienémigo, el ASM Clermont-Auvergne, vencía 15-6 y quedaba media hora por jugar. Aunque había extraviado la capacidad de penetración de Rougerie, que tanto daño le había hecho a Toulon en la primera parte, y estaba cediendo terreno de forma peligrosa ante la amenaza latente del pie de Wilkinson, el equipo manejado por Bernard Laporte no daba la impresión de haber encontrado un hilo de juego o de iniciativa suficientes para amenazar la victoria clermontois. Boudjellal, el lenguaraz presidente y propietario del RC Toulonnais, se había quedado sin aliento emocional para permanecer en el escenario del partido. Durante su viaje en taxi a ninguna parte, sin embargo, todo dio la vuelta. Wilko cobró un golpe de castigo, premio a la crecida defensiva y el empuje de un grupo que hasta entonces no había tenido ningún tipo de preeminencia. Su estilo es el que es y ganó con su argumento principal: las explosiones individuales. El dramático viraje ocurrió cuando el argentino Fernández Lobbe robó la pelota en un ruck y lanzó un contraataque que Delon Armitage convirtió en ensayo. Fue una victoria repentina. Un fogonazo aislado pero inapelable, definitivo. Wilkinson, y una defensa impenetrable para un Clermont disminuido con los cambios, hicieron el resto hasta el 15-16. Cuando supo que Toulon era campeón, Boudjellal ordenó al taxista regresar a Lansdowne Road y entró al estadio para levantar la Heineken Cup. Con la emoción, el multimillonario dueño del nuevo campeón de Europa de rugby olvidó pagar la cuenta…

Mourad Boudjellal, jubiloso tras la victoria de Toulon en el Aviva Stadium de Dublín: el RCT, plagado de estrellas, acaba de convalidar con el título europeo su polémico proyecto de rugby a base de superestrellas.

Mourad Boudjellal, jubiloso tras la victoria de Toulon en el Aviva Stadium de Dublín: el RCT, plagado de estrellas, acaba de convalidar con el título europeo su polémico proyecto de rugby a base de superestrellas.

Lee el resto de esta entrada »