La primavera negra (2)

2 07 2016

Los All Blacks nos han acostumbrado a una excelencia tan cotidiana que a menudo sus partidos producen en las almas de conclusión ansiosa una impaciencia muy característica: si al cuarto de hora no han marcado un par de ensayos; o incluso si el contrario se les ha colado por un butrón a la espalda de la línea de ventaja una o dos veces… empieza un ya tradicional miserere acerca de su indudable estado de osteoporosis competitiva, problemas defensivos, fines de ciclo o imposibilidad en el relevo de los que se han ido. Y el de enfrente -que por otro lado suele ser un rival de la primera línea del rugby mundial- reúne una pléyade de adjetivos grandilocuentes y el inevitable diagnóstico sobre su evolución y las glorias que le aguardan.

Lo que suele ocurrir después también hace ya tradición. En algún momento hacia la hora de partido aparece, como en las carreras ciclistas, el hombre del mazo y sus diferentes encarnaciones, casi todas vestidas de negro. Y de pronto el partido igualado se convierte en un río de ofensiva lava oscura, que arrasa en el último cuarto todo lo que encuentra a su paso. Vienen los ensayos y se alarga el marcador. El encuentro acaba con los chicos de Steve Hansen frescos como una lechuga y, a su alrededor, un muy habitual “sí, Nueva Zelanda sigue ganando, PERO…”.  Luego el pero se diluye y queda la evidencia de que la distancia entre los All Blacks y el resto del mundo continúa intacta. Por más que se hayan ido todos los Centuriones, los que vienen detrás enganchan en el sistema con total naturalidad y se saben la letra y la música. La primavera negra es así. Un florecimiento constante. Una alergia que deja al de enfrente frito.

El segundo centro George Moala encuentra un hueco en la montonera para uno de los seis ensayos kiwis en el tercer partido de la serie. [ROB JEFFERIES/GETTY IMAGES]

El segundo centro George Moala encuentra un hueco en la montonera para uno de los seis ensayos kiwis en el tercer partido de la serie. [ROB JEFFERIES/GETTY IMAGES]

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Un cadáver a los postres

25 09 2015

Al choque de este sábado entre Inglaterra Gales le falta el resultado, que viene a ser lo único de verdad sustancial, pero es uno de esos partidos precedidos por una anticipación tan exagerada que parecen haberse disputado antes incluso de que la pelota se ponga en juego. El hype está justificado. Primero porque todo el mundo sospecha que el cadáver que va a dejar este Grupo A de la RWC15 se sentará mañana en uno de los dos boxes en la que los entrenadores y sus ayudantes siguen sus partidos: el de Stuart Lancaster por el lado de la Rosa, el de Warren Gatland en el campamento galés. ¿Alguien ve a los Wallabies eliminados? El segundo motivo de la expectación, y no menor, tiene que ver con el estado de dudas que rodea a ambos equipos (por el juego en Inglaterra; por las lesiones continuadas -y también un poco bastante el juego- en Gales), y con las elecciones de Lancaster, que es donde se ha centrado el meollo de la tremenda discusión levantada estos últimos días en el amplísimo y profundo entorno del rugby inglés: Farrell por Ford, Burgess como primer centro y Barritt de segundo en relevo de la -muy importante por su impacto- lesión de Jonathan Joseph. Auscultemos el estado de los enfermos antes de que, pasado mañana, comience el examen post mortem.

Gatland y Lancaster, en una imagen de ambos en los vestuarios antes de un enfrentamiento en el 6 Naciones: el partido de este sábado puede definir sus carreras como seleccionadores.

Gatland y Lancaster, en una imagen de ambos en los vestuarios antes de un enfrentamiento en el 6 Naciones: el partido de este sábado puede definir sus carreras como seleccionadores.

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Camino a Cardiff… o a ninguna parte

18 10 2013

La Heineken Cup dio comienzo el pasado fin de semana, pero la batalla en Europa hace tiempo que está en marcha, como ya contamos hace ahora un año. Los sucesivos plazos de negociación se cumplieron sin acuerdo y los clubes del Top14 y la Premiership anunciaron que el año próximo montarán una competición paralela, a la que invitan al resto. Los argumentos, los de siempre: el agravio que franceses e ingleses denuncian por parte de los clubes de la Pro12, clasificados de forma directa para la competición, y lo que consideran un reparto injusto de los ingresos. También por allá afuera hay tensiones con los modelos de financiación.

Bakkies Botha y Jonny Wilkinson, en el centro de la celebración del título europeo de Toulon, el año pasado: la Heineken Cup, una competición repleta de estímulos, acaba de comenzar con partidos estupendos en el campo y una incierta y larga batalla de fondo en los despachos.

Bakkies Botha y Jonny Wilkinson, en el centro de la celebración del título europeo de Toulon, el año pasado: la Heineken Cup, una competición repleta de estímulos, acaba de comenzar con partidos estupendos en el campo y una incierta y larga batalla de fondo en los despachos.

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