Nathan Charles: esperanza de vida

21 08 2014

Si Nathan Charles cumpliese la estadística, estaría muerto a los 37 años. Si los médicos hubieran acertado con la predicción que les hicieron a sus padres, no habría llegado a los 10 de vida. Si Charles no constituyese, como dijo su entrenador Ewen McKenzie, “un desafío a la lógica y a la ciencia”, no sería el primer y único deportista de élite conocido por practicar una disciplina de contacto y de la exigencia del rugby con una enfermedad de tal calibre. A Nathan Charles, el talonador australiano, le diagnosticaron fibrosis quística cuando era un bebé de tres meses: una patología genética, degenerativa y sin cura conocida, potencialmente mortal y primera causa de fallecimiento infantil en condiciones de este tipo en Australia. Un niño diagnosticado no suele alcanzar los 10 años. La esperanza de vida para los adultos, aseguran las cifras, son 37. Nathan Charles tiene 25: el sábado, en el segundo partido con Nueva Zelanda en Eden Park, volverá a dirigir la melé wallaby y a lanzar las touches.

Nathan Charles, talonador del Western Force en el Super Rugby, ahora titular con el 2 de Australia por las lesiones de Stephen Moore y Polota-Nau: un caso médico asombroso. Un ejemplo humano.

Nathan Charles, talonador del Western Force en el Super Rugby, ahora titular con el 2 de Australia por las lesiones de Stephen Moore y Polota-Nau: un caso médico asombroso. Un ejemplo humano.

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La primavera en el Sur

18 07 2013

Los Lions regresaron de Australia con una serie ganadora frente a los Wallabies y la cabeza de su entrenador, Robbie Deans. En realidad, la cabeza de Deans rodó algunas horas después. De eso han pasado ya unos cuantos días (suficientes para que aparezca ya como candidato para entrenar a Clermont), pero la reflexión diferida no varía: Deans, el entrenador más longevo de los Wallabies, llevaba algún tiempo virtualmente muerto, si el término resulta aceptable, como seleccionador de Australia. Diríamos que, desde el Mundial de 2011, ha dirigido a su equipo como el mismo Cid en la batalla postrera: tieso y de cuerpo presente en el box acristalado que apenas ahogaba el ruido mediático, las dudas generalizadas y la feroz crítica habitual down under, un fuego avivado por lenguaraces ex jugadores tuiteros y columnistas o pundits de discurso asilvestrado. Sobre todo, y en la distancia desconocedora éste parece el factor de mayor peso a lo largo del tiempo, Deans ha caído por eso que Quade Cooper definió como “ambiente tóxico” en el vestuario y el entorno de los Wallabies.

En el deporte profesional —y el rugby, despertemos del sueño adánico de sus tradiciones, incorpora a creciente velocidad todos sus valores y perversiones— el agotamiento de las relaciones entre un técnico y sus muchachos acostumbra a estar en el centro de la mayoría de procesos de deterioro del rendimiento. Puede haber evidencias públicas: indisciplinas más o menos frecuentes, episodios de apariencia aislada que ocultan una corriente de putrefacción intestina, declaraciones altisonantes…. O manifestarse en un proceso de agotamiento silencioso, que suele llevarse por delante todos los valores supuestos de un equipo, sus convicciones tácticas o deportivas, las prestaciones de sus mejores elementos. Esos equipos que, decimos en el argot, se caen y nadie se explica por qué ni cómo. Australia ha tenido de todo: se cayó después de anunciar su candidatura al Mundial en el Tri-Nations de 2011, entró en barrena a partir de la derrota con Irlanda en aquella cita y, después, ocurrió el continuo cataclismo, en todas las formas: una plaga de lesiones tremenda, sostenida en el tiempo y cebada con sus mejores jugadores; una terrible pérdida de identidad en el juego; el paulatino aislamiento y búsqueda de protección del técnico en opciones tácticas y elecciones erráticas de jugadores (el palmario ejemplo final de George Smith); el enfrentamiento directo con algunas estrellas; y, por fin, la derrota con los Lions, en territorio propio y con una inevitable sensación de fin de ciclo. En realidad, la historia de Deans había acabado mucho antes de este apretón de manos.

Deans saluda a Warren Gatland al término del tercer partido, y la rotunda derrota, con los Lions.

Deans saluda a Warren Gatland al término del tercer partido, y la rotunda derrota, con los Lions.

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British and Irish Dragons

5 07 2013

De regreso de su encuentro el sábado pasado con los Crusaders, Dan Carter escribió en Twitter: “Acabo de ver el resultado de Australia contra los Lions: el tercer partido va a ser épico”. No le faltaba razón al apertura All Black pero, a estas alturas de la extensa gira de los Lions, ya sabemos que el término épico tiene mucho de hype periodístico o de entusiasmo historicista. A Carter se le ocurrió preguntar: “¿Ha sido un buen partido?”. Y algunos no nos resistimos a contestarle, desde luego con un categórico juicio: “Aburrido”. Fue general: “Terriblemente aburrido durante los primeros 65 minutos. Demasiado silbato. Los últimos 15 estuvieron muy bien, sin embargo”, afirmaba una interlocutora de Carter. “Demasiado táctico y cerrado como para que fluyera el juego. Pero emocionante…”, matizó otro. El último fue el que hizo reír a Dan Carter: “Lo mejor fue ver a North ser placado por y luego llevarse puesto a Folau”. Y adjuntaba imagen. “Jajaja, brillante…”, concedió la estrella neozelandesa.

George North, en posesión de la pelota y en ataque, se lleva puesto a Folau, el exuberante ala de los Wallabies, después de que el australiano intentara placarlo. [Foto: Getty Images].

George North, en posesión de la pelota y en ataque, se lleva puesto a Folau, el exuberante ala de los Wallabies, después de que el australiano intentara placarlo. [Foto: Getty Images].

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Los hombres de rojo

3 05 2013

Warren Gatland entregó el martes pasado la lista de los 37 jugadores que el 1 de junio iniciarán la esperada gira de los British & Irish Lions por Australia: un contingente capitaneado por el galés Sam Warburton, que disputará tres tests frente a los Wallabies y siete partidos más contra diferentes rivales del Super 15 (Western Force, Queensland Reds, NSW Waratahs, ACT Brumbies y Melbourne Rebels) y dos combinados (Barbarians y un Combinado New South Wales/Queensland). La serie dará comienzo el 1 de junio próximo contra los Barbarians en Hong Kong. Los choques ante Australia tendrán lugar los días 22 de junio (Suncorp Stadium), 29 de junio (Etihad Stadium) y 6 de julio (ANZ Stadium). El programa completo de la gira se puede seguir en este enlace.

La convocatoria ha sido analizada ya desde múltiples puntos de vista, tanto en los países británicos e Irlanda, como desde luego en Australia. La primera y evidente noticia fue la ausencia de Jonny Wilkinson, que Warren Gatland explicó como decisión del propio apertura inglés. Wilkinson ya había declarado hace meses su escepticismo, cuando su nivel de rugby comenzó a justificar la posibilidad de una última gira con los turistas de rojo. Lo hizo a su manera elegante y despojada: “Los Lions no me necesitan”. En realidad, cualquiera sabe que sí, que cualquier equipo necesita a un tipo como Wilko si él está en forma y, sobre todo, si se anuncian situaciones de máxima presión. Los Lions son, probablemente, el escenario más exigente al que se puede enfrentar un jugador en el Hemisferio Norte. Pesan la tradición, el prestigio y la expectativa. Gatland explicó que había dialogado con Wilkinson tras la semi con los Saracens y que éste le dijo no sentirse físicamente dispuesto para someterse a la demanda física y mental de una gira con los Lions: “Le llamé (después del partido Saracens-Toulon) y me dijo que no estaba disponible. Le dije que quería que todo el mundo viajase para el primer partido en Hong Kong y él me respondió que no podía comprometerse porque se debe al Toulon. Me dijo que me agradecía la llamada, pero que anda muy tocado físicamente y que va controlándose semana a semana; Me sujeto con alfileres, es muy probable que tenga que volver a operarme”, le dijo Wilkinson a Gatland.

Warren Gatlan y su capitán, Sam Warburton, con el león que sirve de mascota e imagen promocional de los Lions. Una decisión de mucho peso que ha provocado algunas dudas en el entorno, pero absolutamente ninguna en el entrenador de los Lions.

Warren Gatlan y su capitán, Sam Warburton, con el león que sirve de mascota e imagen promocional de los Lions. Una decisión de mucho peso que ha provocado algunas dudas en el entorno, pero absolutamente ninguna en el entrenador de los Lions.

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