Tomi y el lado salvaje

24 10 2015

Una de las características que define al entrenador de un grupo de élite, en lo que toca a la gestión de los jugadores, reside en su capacidad para anticipar el futuro y hacerlo avanzar. Que el futuro venga al presente. Se dice aquí anticipar en las dos acepciones en las que ha de entenderse ese término: por un lado, entrever lo que los demás no advierten, las capacidades aún no expresas del todo en los muchachos jóvenes que llegan o que están en los escalones inferiores… y trabajar para que esos potenciales alcancen su culminación en los tiempos debidos; segundo, y sobre todo, propiciar las condiciones necesarias para que el talento joven quede integrado en la maquinaria indetenible en que consiste la conformación de un equipo. Eso que tan habitualmente llamamos regeneración. Es muy habitual que entrenadores tenidos por prestigiosos equivoquen por completo esa dinámica y conviertan el recambio en una debacle en la que los jóvenes llegan demasiado pronto y los mayores se van cuando ya es tarde. Hablamos de edades deportivas, no biológicas. Esa diferencia resulta básica. Daniel Hourcade, el preparador de Argentina, llevó a término este crítico proceso con una seguridad que lo define como excelente técnico. De todos los Pumas que ha promocionado al frente desde su llegada al puesto, aquí tenemos debilidad por uno que encarna (como podrían hacer otros) todo el mecanismo: el segunda línea Tomás Lavanini.

Lavanini, un segunda de dos metros de altura y 115 kilos, ágil de movimientos y con la carga necesaria para trasladar la pelota en las rupturas: un lock de primer orden en el equipo de Hourcade.

Lavanini, un segunda de dos metros de altura y 1 30kilos, ágil de movimientos y con la carga necesaria para trasladar la pelota en las rupturas: un lock de primer orden en el equipo de Hourcade.

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Queda inaugurado el futuro

19 10 2015

No es una cuestión de hemisferios, aunque lo parezca. Agrupar en el mismo saco a Nueva ZelandaSudáfrica, Australia Argentina y definir su rugby por la procedencia geográfica (llamémosle SANZAR, el organismo federativo que los agrupa) sería tanto como mirar al dedo cuando nos señalan la luna. Ni los cuatro juegan a lo mismo ni los anima la misma intención -la disonancia sudafricana no precisa detalles… está en su tradición-. Pero desde luego es mucho más fácil relacionarlos entre sí en el espíritu de su juego que establecer paralelismos con Francia Inglaterra. Ahora todo el mundo parece de acuerdo en que la distancia entre el Sur y el Norte se ha ampliado. Pero es que no acaba de hacerlo en estos cuartos de final, no: es una distancia que viene creciendo hace rato. Y, aunque resulta muy difícil un diagnóstico absoluto que defina cuál es la razón última de esa diferencia tan notoria en el juego, al menos deberíamos dejarnos ya de excusas y explicaciones incompletas, que han hecho extraña fortuna: como esa de los entrenadores neozelandeses (Gales también tiene uno) o la de que los campos europeos son muy pesados por el clima. Las dos se rebaten con un solo nombre y un solo equipo: esa Escocia valiente que puso contra la pared a Australia y  a la que ahora todos celebramos (y de la que había muchas risas tras su última Cuchara de madera) le debe mucho, además de a Vern Cotter, a un escocés de pura cepa: Gregor Townsend, el entrenador de Glasgow Warriors. ¿Juega Glasgow en las Bahamas? No. Juega en el mismo ámbito de días lluviosos, campos pesados y pelotas con agua que el resto del Pro12. Así que la cosa no va de geografía. Va de hemisferios mentales. De ideas. De intención.

Imhoff, el ala argentino, se lanza en palomita sobre la zona de marca irlandesa, en una de las anotaciones del partido que los Pumas le ganaron al equipo de Joe Schmidt.

Imhoff, el ala argentino, se lanza en palomita sobre la zona de marca irlandesa, en una de las anotaciones del partido que los Pumas le ganaron al equipo de Joe Schmidt.

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El otoño de Phelan

22 10 2013

Santiago Tati Phelan renunció ayer a su puesto como head coach de los Pumas, anticipando un adiós que era vox populi en Argentina pero que todo el mundo aguardaba para la finalización de su contrato, en diciembre. El adelanto de la despedida podría ser apenas una cuestión formal, de tiempo, si no fuera porque Argentina jugará tres test matches en noviembre: que Phelan haya anticipado su salida demuestra que la lógica íntima de su decisión era irreversible. Prefiere no dirigir ya al equipo en la ventana de otoño (en la que visitarán a Inglaterra, Gales e Italia) y dejar paso a un relevo aún incierto, que de momento recaería en Daniel Hourcade, a la espera de contratar a un técnico extranjero, seguramente del hemisferio sur: los nombres más repetidos ahora, entre otros, son Michael Cheika y John Kirwan. No son los únicos. Ambos, en cualquier caso, tienen contrato: Cheika dirige a los NSW Waratahs y Kirwan, ex de Italia, a los Blues, ambos equipos del Super 15. A estas alturas no es fácil saber si se trata de opciones factibles o meras aproximaciones periodísticas. Está descartado el regreso del Tano Loffreda; y de Mario Ledesma, otro candidato, se dice en algunos artículos que no contaría con el respaldo del actual plantel.

Santiago Phelan, ex flanker de los Pumas como jugador, tomó a su cargo al seleccionado argentino en 2008, a la vuelta del bronce en el Mundial conseguido por Marcelo Lofredda.

Santiago Phelan, ex flanker de los Pumas como jugador, tomó a su cargo al seleccionado argentino en 2008, a la vuelta del bronce en el Mundial conseguido por Marcelo Lofredda.

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