Moneyball: Boudjellal y los ‘galácticos’

20 05 2013

Devorado por la angustia, Mourad Boudjellal abandonó el Aviva Stadium durante la segunda parte de la final de la Heineken Cup, el pasado sábado. Era incapaz de soportar la tensión. Vio a Brock James posar el segundo ensayo de Clermont y no quiso ver más: abandonó el campo, tomó un taxi y ordenó al chófer que condujera sin destino por los alrededores del estadio. En ese momento su archienémigo, el ASM Clermont-Auvergne, vencía 15-6 y quedaba media hora por jugar. Aunque había extraviado la capacidad de penetración de Rougerie, que tanto daño le había hecho a Toulon en la primera parte, y estaba cediendo terreno de forma peligrosa ante la amenaza latente del pie de Wilkinson, el equipo manejado por Bernard Laporte no daba la impresión de haber encontrado un hilo de juego o de iniciativa suficientes para amenazar la victoria clermontois. Boudjellal, el lenguaraz presidente y propietario del RC Toulonnais, se había quedado sin aliento emocional para permanecer en el escenario del partido. Durante su viaje en taxi a ninguna parte, sin embargo, todo dio la vuelta. Wilko cobró un golpe de castigo, premio a la crecida defensiva y el empuje de un grupo que hasta entonces no había tenido ningún tipo de preeminencia. Su estilo es el que es y ganó con su argumento principal: las explosiones individuales. El dramático viraje ocurrió cuando el argentino Fernández Lobbe robó la pelota en un ruck y lanzó un contraataque que Delon Armitage convirtió en ensayo. Fue una victoria repentina. Un fogonazo aislado pero inapelable, definitivo. Wilkinson, y una defensa impenetrable para un Clermont disminuido con los cambios, hicieron el resto hasta el 15-16. Cuando supo que Toulon era campeón, Boudjellal ordenó al taxista regresar a Lansdowne Road y entró al estadio para levantar la Heineken Cup. Con la emoción, el multimillonario dueño del nuevo campeón de Europa de rugby olvidó pagar la cuenta…

Mourad Boudjellal, jubiloso tras la victoria de Toulon en el Aviva Stadium de Dublín: el RCT, plagado de estrellas, acaba de convalidar con el título europeo su polémico proyecto de rugby a base de superestrellas.

Mourad Boudjellal, jubiloso tras la victoria de Toulon en el Aviva Stadium de Dublín: el RCT, plagado de estrellas, acaba de convalidar con el título europeo su polémico proyecto de rugby a base de superestrellas.

Toulon supone un ejemplo extremo de la variante rugby profesional, que continúa en pleno desarrollo. Pero el éxito ha estado lejos de resultar instantáneo. El RC Toulonnais fue fundado en 1908; no gana un campeonato de Francia desde 1992 (sus otros dos títulos datan de 1931 y 1987); y, a pesar de convertir sus plantillas en una reunión de estrellas desde la incorporación del totémico Tana Umaga en 2006 (luego George Gregan, George Smith o Sonny Bill Williams, entre otros muchos), a los galácticos de Toulon, como los llamó el periodista Martin Gillingham, los esquivaban los títulos. La Heineken Cup redime, desde el punto de vista del éxito, un proyecto personalísimo que Boudjellal ha defendido con dinero en el mercado y con su piromanía verbal en los medios. Hijo de un camionero, nacido en Toulon hace casi 53 años, Boudjellal es el dueño de la editorial de cómics Soleil Productions. Un empresario de éxito que ha ganado notoriedad en el rugby gracias a sus métodos y su personalidad. El periodista Arnaud Ramsay ha titulado así su biografía: Mi mala reputación. Boudjellal tiene alma de resistente jacobino, si eso es posible en alguien con sus orígenes o en su posición. Jamás jugó al rugby ni le interesó hasta que, en 2006 y después de varios años de patrocinio del club, decidió hacerse con su propiedad. Su condición de forastero en un ámbito tradicionalista y desconfiado como el rugby, los fichajes de jugadores en la aparente última fase de sus carreras, el origen inmigrante del personaje en una ciudad que, en las elecciones municipales de 1995, fue una de las cuatro en toda Francia en poner su alcaldía en manos del ultraderechista Frente Nacional, o su elocuencia frentista le han costado numerosos detractores. Y muchas patadas dirigidas a Boudjellal han impactado en el culo de sus jugadores más mediáticamente relevantes: los Bastareaud, Giteau, Michalak, Wilkinson o Bakkies Botha, por nombrar sólo algunos…

Boudjellal y Bernard Laporte levantan la Copa de Europa: el hoy seleccionador de Francia, Philippe Saint-Andre, puso las bases para que el modelo ultracapitalista de Toulon adquiriera también sentido deportivo. Laporte continuó ese camino y ha logrado conducirlo al éxito europeo.

Boudjellal y Bernard Laporte levantan la Copa de Europa: el hoy seleccionador de Francia, Philippe Saint-Andre, puso las bases para que el modelo ultracapitalista de Toulon adquiriera también sentido deportivo. Laporte continuó ese camino y ha logrado conducirlo al éxito europeo.

Puede que Boudjellal no soportara la presión de la final en Dublín, pero desde luego con los micrófonos por delante no rehúye un solo intercambio verbal. La razón la da su biógrafo: “Mourad sólo tiene un ídolo en la vida: el boxeador Mohamed Ali”. Algo del estilo ocurrente y descarado del Loco de Louisville se intuye en las frecuentes explosiones de Boudjellal, que exhibe sobre su escritorio de trabajo una fotografía original del célebre boxeador. Allí guarda muchas de las cartas ofensivas que recibe y que lo invitan a marcharse del rugby y de Francia, de vuelta a la Argelia de la que procede su familia: “Cuando era niño sufrí más por ser pobre que por ser árabe”, ha dicho en alguna ocasión acerca de su experiencia como descendiente de inmigrantes. Invitado una vez de manera pública y provocadora a tomar un whisky en la alcaldía con Jean Marie Le Pen, Boudjellal contestó: “Ni me gusta el whisky ni me gusta Le Pen”. Contra los prejuicios que lo tachan de “nuevo rico”, Boudjellal es expansivamente irónico cuando habla de dinero, de los sueldazos de sus jugadores y de su concepto de club: “Tenemos mucho dinero y no nos lo guardamos: vamos a remodelar el parking del estadio Mayol para que los jugadores puedan aparcar sus Cadillacs. Pondremos vigilantes a la entrada del vestuario porque, una vez que se desvisten y dejan los relojes y sus pertenencias, ahí dentro hay 35 kilos de oro. Esto sólo ocurre en dos lugares en el mundo: Rodeo Drive en Los Ángeles y el estadio Felix Mayol en Toulon. ¡Somos Beverly Hills! Hasta Cartier quiere abrir una tienda aquí, porque nuestros espectadores también son ricos“.

Boudjellal desacredita lo que él interpreta como la engañosa e hipócrita falsa modestia de su rival del sábado, el Clermont: “Es un club que tiene mucho dinero porque está muy bien apoyado; maneja muchos más medios que nosotros… Pero ellos juegan a seguir haciéndose los austeros, como si fueran pobres. No deben avergonzarse de tener dinero. Eso no lo comprendo. ¡Ojalá yo pudiera tener los medios de Clermont!”, razona el empresario tolonés. Se refiere, sin nombrarlo, al sostén económico de Michelin, la multinacional de fabricación de neumáticos cuya inicial estaba incluso representada, se dice, en el acrónimo del nombre original del club: ASM Clermont. Estas boutades, y otras aún peores, le cuestan acusaciones de querer futbolizar el rugby. Los hinchas del equipo clermontois respondieron a las invectivas de Boudjellal montando lo que llamaron el mouradthon: una suerte de irónico maratón benéfico en auxilio de Boudjellal y su club, al que enviaron de forma masiva cheques por el valor de un céntimo de euro. En Toulon, claro, es un héroe…

A fuerza de rugby y controversia, Toulon y Clermont han modelado una rivalidad tremenda entre dos equipos que se han jugado la HCup y que, seguramente, harán lo mismo en el Top 14: con la del sábado, se han encontrado tres veces este año. Las diferencias han sido insignificantes: Clermont ganó 24-21 el primer choque, con un golpe incendiario en los últimos segundos; en la vuelta igualaron el partido (26-26). Este último sábado los separó un punto. El asunto viene de lejos, pero se incendió cuando Boudjellal atacó la actuación arbitral en aquel partido ganado por los locales: Es la segunda vez que sufro un caso de sodomía arbitral“, llegó a decir Boudjellal. “La primera fue en la semifinal de 2010 (también contra el mismo rival) y dolió bastante, pero ésta no ha sido mejor: el resumen del partido no lo vamos a ver en YouTube… lo tendremos que buscar en YouPorn”. Afortunadamente el rugby, el juego en sí, no ha somatizado todavía estos comportamientos extemporáneos; no los ha llevado al campo ni a la grada. El despectivo gesto de Delon Armitage en su ensayo ante James invita a pensar que tal vez esté en camino de hacerlo, pero no se puede establecer una relación causa-efecto. Tampoco resulta fácil reprimir el temor de que termine por ocurrir. La final fue dura y limpia. Bastante opaca respecto al juego, pero emotiva en su subida competitiva del último tramo. Toulon ganó y ganó bien; Clermont se fue derritiendo tras un primer tiempo magnífico, en el que supo abrir caminos en el medio campo y jugar siempre en territorio ajeno, para alejar a Wilko de su rango de disparo. Pero empezó a perder fuerza mientras Toulon crecía y claudicó del todo con los cambios a dos baluartes como Rougerie y Parra. El armario de Toulon es mucho más profundo.

Bastareaud cerró la verja con su corpachón (fue Hombre del Partido) y Fernández Lobbe hizo lo decisivo. No será un equipo que enamore con su propuesta, pero está armado hasta los dientes y tiene, además, a Jonny Wilkinson: un jugador diferencial al que cuesta no desearle la victoria como parte de su leyenda. Toulon lo ha recuperado a sus mejores niveles en muchos años. Y él ha respondido con compromiso y puntos decisivos: no ha fallado ni un solo tiro a palos en las eliminatorias de cuartos, semifinales y la final. Hizo 17 patadas, anotó las 17. En  los sucesivos cruces frente a Leicester Tigers, Sarracens y Clermont, Wilkinson anotó 56 de los 61 puntos de Toulon (11 de los 16 de la final incluidos). ¿Con quién lo comparó Boudjellal? Con Michael Jackson, nada menos: “Él es la mayor atracción del rugby francés: es el Michael Jackson del Top 14… Puede que no haga tan bien el ‘moonwalk’, pero tampoco Michael Jackson pateaba como Jonny”.

El episodio de Boudjellal emboscado en un taxi por las calles de Dublín recuerda siquiera de forma tangencial a Billy Beane, el personaje de Brad Pitt en Moneyball: un mánager atribulado que no soporta ver los partidos de su equipo por miedo al fracaso. Mientras sus Auckland Oakland Athletics juegan, pierden o ganan, Beane corre en la cinta del gimnasio, escucha música, huye de los televisores o conduce sin rumbo por las autopistas circulares de la bahía de San Francisco. Aquel equipo llegaría a sumar 20 victorias consecutivas, récord de todos los tiempos en la American League, pero Beane no podía soportar el temor diferido al fracaso, proveniente de su época de jugador. Brad Pitt no reaparece en el campo hasta que la finalización del partido lo libera. En el caso del propietario del Toulon, el desenlace del sábado resulta a partes iguales paradójico y coherente. Por un lado, Boudjellal olvida abonarle la carrera al cabbie dublinés. Algo notable en un hombre que ha usado su dinero para situar en la cima del continente oval a un club de más de cien años de historia. Por otro, su equipo completa (viniendo desde atrás y frente a un rival aún más poderoso económicamente si cabe) el laborioso ascenso hasta la cima del rugby europeo. Boudjellal no teme al fracaso; si acaso, ansía el éxito: puede que sea lo mismo. O no. En todo caso, no podía digerir una derrota ante Clermont. Aún le queda disputar el título francés, pero Boudjellal da por amortizada su inversión: “La temporada ha terminado”, ha dicho.

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9 responses

14 06 2013
peregrinator

Un comentario sobre los gestos despectivos en el deporte de “juego”. El nivel de un deportista o un equipo los definen los rivales a los que consigues vencer. Cuando uno se comporta como Armitage, despreciando al rival vencido, no esta sino despreciando el valor de su propia victoria. Si le dices a tu rival que le ganas porque él no vale nada, tu victoria tampoco vale un pimiento ni merece ser recordada.

21 05 2013
Jun

Para mi el partido lo perdió Clermont; fue el único equipo que jugo, que quiso atacar, y cuando lo tuvo en su mano se fue diluyendo error tras error
Y eso, contra Toulon, que gustará más o menos, sera un equipo de talonario , pero todos y cada uno de sus jugadores llevan golpes y experiencia encima como para no dejar pasar esas oportunidades.
Como se dice, las finales no se juegan se ganan, y Toulon es justo ganador

Ya en temas extradeportivos, las payasadas de Armitage ya las hacia en los Irish, y que un equipo frances hable de cantera con la que estan liando los últimos años tiene tela

21 05 2013
Tuboramix

Muy mal Hermitage….. Su gesto desprestigia un poco la victoria
En realidad, ninguno de los equipos que participaron me gustan, entiendo el rugby de otra forma, comprendo la necesidad del dinero, pero el golpe de talonario no.
Creo mas en la búsqueda del equilibrio entre dinero y cantera, pero en fin, “hay gente pa to”, que decía el maestro
Si acaso, me alegro por Wilko, en su palmarés no estaba la Heineken, creo.
Me gustó mas la final de la Challenge, Sexton y compañía juegan mas divertido….
Maese Ornat, se le verá el día 8 por el torneo de veteranos en Zaragoza?
Un saludo

21 05 2013
ornat

Adquirí un compromiso con los Press Barbarians (antes XV del Kebab) que no pude cumplir en Gijón por cuestiones laborales. Ahora que ese factor ha pasado a la reserva (y el Factor Laboral ha pasado a una dimensión mucho mayor) estoy obligado y encantado de participar en lo del día 8 en Zaragoza. Por desgracia me coincidirá con Fin de Año y Partido de Veteranos de mi club, el Seminario de Tarazona, así que la felicidad, como cualquiera sospecha, no podrá ser completa. Nos vemos en el rugby!!!

23 05 2013
Tuboramix

Pues entonces, será un placer compartir vestuario con usted y refrescar después el gaznate con una buena ambar….

23 05 2013
ornat

Vengan el rugby y las cervezas, señor… Un placer.

20 05 2013
Gregorio Aznarez

Me encantan los comentarios sobre equipos echos a base de talonario y su confrontación con equipos de cantera.
No sera quien suscribe quien critique la cantera pero sin talonario a ciertos niveles olvidense de ganar.
Y seguro que hay algun ejemplo.
Que harían cualquiera de estos dos equipos enfrentandose a una seleccion de primer nivel ya sea europeo o del sur.
Un ovalado saludo para todos y felicidad al Fenix por sus victorias y trayectoria.
Goyo Aznarez

20 05 2013
Miguel

En mi opinion por juego merecio la victoria Clermont, no solo por lo visto en la final, sino a lo largo del torneo. La epica que siempre rodea a Jonny me gusta pero no un equipo que con tanta calidad juega tan racano.

Por cierto los Athletics son de Oakland

20 05 2013
ornat

Sí a las dos… Hay más rugby en Auckland que en Oakland: el subconsciente trabaja por su cuenta, parece, y el consciente no corrige lo que debiera. Así que… editando voy. Por lo demás: Clermont ha hecho una HCup memorable (ocho victorias en nueve partidos), y a mí el triunfo de Toulon el sábado me dejó muy frío. No íbamos a esperar otra cosa de Laporte, ¿no? Ya dije durante el partido, en la tertulia del pío pío, que a mí Toulon, los Saracens e Inglaterra me aburren a tiempo casi completo: este año me han divertido Gloucester, Northampton y Clermont. “Cuando ha jugado a ganar”, me apuntó alguien. Bien está. Hablo de estilos generales… Creo que en el primer tiempo del sábado jugó a eso, pero el partido le quedó largo. Y las finales, nos guste más o menos quien levanta el trofeo, solo entienden de ganadores.

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