Jóvenes salvajes, veteranos crueles

15 08 2014

Llevamos tiempo mirando para otro lado, pero este fin de semana hay que mirar otra vez hacia abajo, al hemisferio sur, donde los cuatro gigantes del cono cruzan armas de nuevo. Ahí se mezclan, a un año y poco más de la próxima Copa del Mundo, algunos hombres duros con estilistas de rasgos afilados; jovencitos capaces de derribar paredes y veteranos con el rostro cruzado de esa crueldad manifiesta del que sabe casi todo lo que hay que saber. El Rugby Championship, a partir de aquí, en 15 anotaciones:

  1. Los All Blacks, como suele ser costumbre en los últimos tiempos, llegan al torneo a punto para un récord en Sydney: el equipo de Steve Hansen busca su 18ª victoria seguida en un test match, una cifra nunca alcanzada por un equipo del tier 1 de la IRB. Esta vez los hombres de negro cruzan el Mar de Tasmania en busca de un triunfo que les dé preponderancia universal e histórica sobre dos equipos de récord: 17 victorias enlazó Suráfrica entre 1997 y 1998; y lo mismo hizo la propia Nueva Zelanda en su versión de los años 1965 a 1969.

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Los Jefes aún son los Jefes

30 07 2013

En un punto de diferencia no caben demasiadas explicaciones. Si acaso detalles, más o menos minúsculos, para intentar desentrañar por qué los Chiefs ganaron 20-19 a los Crusaders. Será más fácil contar cómo que conjeturar por qué… Así de estrecho es el espacio que permite un punto. El caso es que los Chiefs se clasificaron para defender su título del Super XV en la final del sábado próximo. Lo harán con el factor campo de su lado y frente a los Brumbies, que unas horas más tarde profanaron Loftus Versfeld contra pronóstico, en un partido intenso y descarnado por momentos, tenso e impaciente por la responsabilidad. Lo coronó una delirante escena: el capitán de los Bulls, Dewald Potgieter, rechazó hasta tres golpes de castigo a palos en los últimos minutos, cuando el equipo surafricano ganaba, precisamente, 20-19. Con Morné Steyn dispuesto para la puntilla, Potgieter le ordenó patear a la touche: los Bulls echaron a perder los tres saques. Aún hubo un cuarto penalty y ahí sí Potgieter se avino a meterlo entre los palos, lo que provocó la mayor ovación del estadio en toda la tarde. Demasiado riesgo: hacia el final, el vigoroso Kuridrani acabó en ensayo y victoria una escapada de Toomua y los Brumbies ganaron  (23-26) frente a un incrédulo Loftus Versfeld. Les queda por tomar Hamilton, donde aún mandan los Jefes.

Messam eleva a Cruden por el aire, exultante, en la celebración del decisivo ensayo del apertura de los Chiefs. [Foto: Getty Images].

Messam eleva a Cruden por el aire, exultante, en la celebración del decisivo ensayo del apertura de los Chiefs. [Foto: Getty Images].

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La primavera en el Sur

18 07 2013

Los Lions regresaron de Australia con una serie ganadora frente a los Wallabies y la cabeza de su entrenador, Robbie Deans. En realidad, la cabeza de Deans rodó algunas horas después. De eso han pasado ya unos cuantos días (suficientes para que aparezca ya como candidato para entrenar a Clermont), pero la reflexión diferida no varía: Deans, el entrenador más longevo de los Wallabies, llevaba algún tiempo virtualmente muerto, si el término resulta aceptable, como seleccionador de Australia. Diríamos que, desde el Mundial de 2011, ha dirigido a su equipo como el mismo Cid en la batalla postrera: tieso y de cuerpo presente en el box acristalado que apenas ahogaba el ruido mediático, las dudas generalizadas y la feroz crítica habitual down under, un fuego avivado por lenguaraces ex jugadores tuiteros y columnistas o pundits de discurso asilvestrado. Sobre todo, y en la distancia desconocedora éste parece el factor de mayor peso a lo largo del tiempo, Deans ha caído por eso que Quade Cooper definió como “ambiente tóxico” en el vestuario y el entorno de los Wallabies.

En el deporte profesional —y el rugby, despertemos del sueño adánico de sus tradiciones, incorpora a creciente velocidad todos sus valores y perversiones— el agotamiento de las relaciones entre un técnico y sus muchachos acostumbra a estar en el centro de la mayoría de procesos de deterioro del rendimiento. Puede haber evidencias públicas: indisciplinas más o menos frecuentes, episodios de apariencia aislada que ocultan una corriente de putrefacción intestina, declaraciones altisonantes…. O manifestarse en un proceso de agotamiento silencioso, que suele llevarse por delante todos los valores supuestos de un equipo, sus convicciones tácticas o deportivas, las prestaciones de sus mejores elementos. Esos equipos que, decimos en el argot, se caen y nadie se explica por qué ni cómo. Australia ha tenido de todo: se cayó después de anunciar su candidatura al Mundial en el Tri-Nations de 2011, entró en barrena a partir de la derrota con Irlanda en aquella cita y, después, ocurrió el continuo cataclismo, en todas las formas: una plaga de lesiones tremenda, sostenida en el tiempo y cebada con sus mejores jugadores; una terrible pérdida de identidad en el juego; el paulatino aislamiento y búsqueda de protección del técnico en opciones tácticas y elecciones erráticas de jugadores (el palmario ejemplo final de George Smith); el enfrentamiento directo con algunas estrellas; y, por fin, la derrota con los Lions, en territorio propio y con una inevitable sensación de fin de ciclo. En realidad, la historia de Deans había acabado mucho antes de este apretón de manos.

Deans saluda a Warren Gatland al término del tercer partido, y la rotunda derrota, con los Lions.

Deans saluda a Warren Gatland al término del tercer partido, y la rotunda derrota, con los Lions.

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