¿Por qué lloran los hombres?

13 04 2016

A veces los hombres lloran. Con relativa frecuencia lo hacen en público. Y se dejan ver, arrasados sus ojos por un río de lágrimas expuestas a la emocionada consideración universal. Su llanto conmueve a quien lo observa. El lugar, el contexto y, sobre todo, los personajes condicionan la certeza de que el espectador asiste a un momento singular: esos gigantes, rotos como niños. Las lágrimas son como un ventanal que asoma a la intimidad de los tipos. La quijada de hierro, que unos momentos después habrá de ser sometida a la posibilidad violenta de los golpes, canaliza la agitación interior con un temblor que acompaña al llanto. El contraste entre la sensiblería de esos minutos y la brutalidad que se anuncia para poco después, en cuanto la pelota vaya por el aire en el saque inicial, constituye un espectáculo muy atrayente. Ahora, ¿por qué lloran los hombres? Por lo general, de fondo suenan los himnos. Y todo el mundo asume: estos muchachos aman a su país. Sí, seguro que será eso… pero aquí tenemos otra opinión. Los hombres no derraman lágrimas por su nación, sea cual sea. En realidad, lloran por otro motivo: lloran por su amor al juego. No nos engañemos, cualquiera que haya jugado a esto sabe que su única patria verdadera no tiene geografía. Su única patria, nuestra única patria, es el rugby.

Lee el resto de esta entrada »