Un poco de respeto…

26 08 2014

En ocasiones, uno se sienta a escribir y sabe que no podrá dar alcance a la realidad por más que se empeñe en describirla. Éste es uno de esos casos. ¿Hace falta entrar en detalles acerca del partido que jugaron los All Blacks en su demolición sabatina de Australia? Diríamos que el marcador resulta elocuente: 51-20. Y eso que los guarismos esconden un cierto honor anotador de los Wallabies en el tramo final, cuando ya los negros podían permitirse la veleidad de errar algún placaje. Nada que permitiera al equipo de Ewen McKenzie maquillar la voltereta, que pareció ser por parte de los All Blacks una colectiva exigencia de respeto para todos aquéllos que insisten en anunciar el declive de su ciclo de dominio. Si vamos a eso, diríamos que peor están los Springboks, que en dos partidos han extendido la impresión de haber bajado un peldaño. Esperemos que para volver a subirlo, claro, pero ahí queda el síntoma. Mientras, la leve reacción postrera de los Wallabies inspiró una patética declaración final de su capitán, Michael Hooper, tan vacua como sus decisiones en el primer partido del torneo: “Al final la cosa estuvo igualada”. En fin. Igualada estuvo en Salta, donde Argentina dejó escapar otra vez a Sudáfrica (31-33), pese a pegarle durante más de una hora larga una de esas palizas (físicas y de juego) que raramente vemos sufrir a los Springboks.

Aaron Smith, motor de explosión de los All Blacks, desafiante y enmarcado por el fuego en una pose definitiva para explicar el rol dominante de Nueva Zelanda en el rugby mundial de hoy.

Aaron Smith, motor de explosión de los All Blacks, desafiante y enmarcado por el fuego en una pose definitiva para explicar el rol dominante de Nueva Zelanda. (Foto: Getty Images)

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