Depredadores y carroñeros

12 03 2014

Si no fuera por aquel ensayo de Fickou, a la Inglaterra de Stuart Lancaster esta semana todos los caminos la conducirían a Roma y, de paso, al Grand Slam. Esa distancia mínima, la que significan diez minutos de despiste, de paso atrás, de equivocaciones de un entrenador en los cambios… de ausencia de Danny Care (¿por qué no decirlo si ha sido el hombre más importante de Inglaterra? Sólo eso. El único tramo en todo el torneo en el que el equipo de la Rosa ha rebajado su habitual rigor defensivo. Pero ocurrió. Y así sucede que Irlanda, el mejor equipo libra por libra de este Seis Naciones, tiene en su mano el título. Y se lo discute Inglaterra: al cabo, los dos equipos que se han distinguido por jugar con más compromiso, sacrificio y deseo: dos bloques que nos recuerdan que, al margen de tácticas, influencia de entrenadores, calidad en el campo y circunstanciales fortunas, el rugby sigue siendo sobre todo un deporte para hombres hambrientos. Como siempre, como ya dijimos la semana pasada, con el permiso de Francia. La Francia inexplicable. La Francia incorregida. La Francia indultada por los errores de Escocia. Esta La Francia peligrosa. O sea, la Francia de Huguet. Francia envilecida, diagnóstico que luego razonaremos.

Yoann Huguet esprinta de lado a lado del campo para anotar el ensayo que, previo error escocés, le daría al equipo de Saint André la victoria en Murrayfield.

Yoann Huguet esprinta de lado a lado del campo para anotar el ensayo que, previo error escocés, le daría al equipo de Saint André la victoria en Murrayfield.

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El tamaño sí importa

13 11 2013

Los Springboks tomaron el Millennium al asalto, como un ejército de bárbaros, imagen recurrente que nos produce siempre ver al equipo sudafricano en acción: particularmente en territorio ajeno. Sus dos primeros ensayos en el Millennium de Cardiff ocurrieron enseguida, con un efecto disuasorio de tormenta desatada. Querían jugar a cielo abierto tal vez porque su rugby de manada tiene el efecto tumultuoso de una borrasca perfecta. Si el rugby se jugara en tierra, los partidos con los sudafricanos se desarrollarían en el insondable interior de una densa y gigantesca nube de polvo, como la que dejan los bisontes en estampida por las praderas agotadas de sol. Cuando juegan los Springboks, o se juega contra los Springboks, el tamaño importa. Desde luego que lo hace. Ahora, ningún equipo parece mejor preparado que Gales para presentar contestación a la excelencia física de los acerados sudafricanos. Y sin embargo, a los 20 minutos habían anotado dos ensayos y 17 puntos. Y hacia la media hora los Dragones habían perdido tres cabezas: Liam Williams, Adam Jones y, last but not least, Jonathan Davies. Un encuentro con los Springboks siempre puede derivar hacia el parte de lesiones. Establecidas las bases de la refriega, y más aún con ventaja y diezmado el pelotón enemigo, el resto consiste en ejercer el arte de la guerra hasta sus últimas consecuencias y aquilatar el triunfo (15-24) sin dar un paso en falso ni permitirse veleidades en la retaguardia. Eso hicieron.

De Villiers, otro ensayo maravilloso tras una extraordinaria jugada lanzada por Habana, que continuó Bismarck du Plessis y que acabaría el capitán: el 2013 de JDV ha sido portentoso.

De Villiers, otro ensayo maravilloso tras una extraordinaria jugada lanzada por Habana, que continuó Bismarck du Plessis y que acabaría el capitán: el 2013 de JDV ha sido portentoso.

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