De Allende, héroe de Boris Vian

22 10 2015

El día que Heyneke Meyer dio la lista de 31 jugadores para la RWC15, hubo quien se puso a contar años (los que sumaban Schalk Burger, Victor Matfield, Fourie du Preez y otros héroes del 2007) y hubo quien empezó a contar razas. O colores: si lo decimos así puede que no atendamos a las razones de la corrección política, pero al menos estaremos siendo precisos. Porque, en Sudáfrica, hay muchos organismos -y el gobierno de la nación al frente de ellos- que han introducido la cuota racial en las selecciones deportivas. La Agency for new agenda, nombre algo críptico, viene a ser una asociación que busca la normalización, la igualdad racial post-apartheid, a base de mínimos porcentuales en el reparto: el asunto no es nuevo, pero alcanzó esta vez tintes algo surreales. Meyer tenía que seleccionar, de acuerdo al plan estratégico de normalización y sus KPIs (indicadores de rendimiento del plan) un 30% de jugadores of colourcomo dicen allá. El objetivo final es el 50%. Cuando vio la lista la SARU, la federación sudafricana, dijo que había nueve no blancos, lo que se aproximaba al porcentaje requerido, y que estaba satisfecha. La gente y los medios de comunicación se pusieron a contar: Mtwarira, Nyakane, Kolisi, Paige, Habana, Mvovo, Kirchner Pietersen. Ocho. ¿Quién era el noveno negro? Damian De Allende, alegó un portavoz de la union. El público enarcó una ceja. Puede que la afición no esté en disposición de discutir si un jugador es mejor que otro, pero la SARU se enfrentaba aquí a la posibilidad de que el país entero no se hubiera quedado ciego: ¿De verdad era negro ese muchacho vigoroso de los ojos verdes?

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JDV, el hombre que fue rugby

29 09 2015

Todo se resume en el desgarrador grito. Un lamento gutural que se impone a las turbadoras imágenes y que revela el espanto de una lesión pavorosa: “De inmediato supe que era grave, estaba boca arriba y tenía el pie al lado de la oreja”. Tenía que serlo y Jean de Villiers lo sabía de sobra, porque muy pocos jugadores han soportado a lo largo de su carrera un sumario de lesiones tan extenso como el del capitán de los Springboks. Y tan inoportunas. En el último partido de los tests de noviembre pasado, en Cardiff, De Villiers se destrozó la rodilla. Su tremenda recuperación, a tiempo para entrar entre los 31 elegidos de Heineke Meyer para esta RWC15, fue objeto de un estupendo documental en tres capítulos titulado Jean de Villiers. The Road to Recovery. El relato de un arduo proceso de rehabilitación física y psicológica, ordenado a partir de los testimonios del jugador, de su familia, los compañeros, el equipo de fisios, doctores y recuperadores de la selección de Sudáfrica y de los Stormers, leyendas del rugby springbok y periodistas. Una película de casi hora y media pensada para la glorificación del triunfo de la voluntad, cuyo epílogo ha sido tan cruel que ningún guionista hubiera podido imaginarlo: después de completar su portentoso camino a la recuperación, Jean de Villiers está fuera de la Copa del Mundo (otra vez, y ésta es para siempre) por la segunda fractura de mandíbula en pocos meses. Nada más conocer el alcance de la lesión, De Villiers hizo pública su retirada del rugby internacional.

Jean de Villiers, el capitán springbok, en una imagen íntima junto a una de sus hijas, en el documental Road to Recovery.

Jean de Villiers, el capitán springbok, en una imagen íntima junto a una de sus hijas, en el documental Road to Recovery.

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