El chico que les sonreía a los balones

5 05 2016

De las muchas razones que uno puede esgrimir para ver a menudo a los Chiefs, tal vez la más común ya sea ésta: disfrutar de Damian McKenzie. El chico es una bomba. La caracterización tiene que ver con la efusiva alegría y la exuberancia física de su juego. Su figura supone una refutación completa de los presuntos arquetipos que rigen el juego moderno: mide 1,75 y ronda los 80 kilos. Siempre fue antes que nada apertura, pero ya en el Mundial sub20 con Nueva Zelanda, y en sus equipos de formación, se desempeñó también como zaguero y dejó noticia de su versatilidad y de un altísimo nivel técnico. La cohabitación en la franquicia con Aaron Cruden y con su hermano Marty, también apertura y que este año juega en los Crusaders, lo ha llevado de manera permanente al fondo. Pero ese alejamiento de la pelota, en su caso, es solo presunto. El papel de McKenzie en el torrencial ataque de los Chiefs es cualquier cosa menos secundario. Y el muchacho solo tiene 21 años.

mckenzie

La feliz rutina de Damian McKenzie cuando tiene que patear.

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