El chico que les sonreía a los balones

5 05 2016

De las muchas razones que uno puede esgrimir para ver a menudo a los Chiefs, tal vez la más común ya sea ésta: disfrutar de Damian McKenzie. El chico es una bomba. La caracterización tiene que ver con la efusiva alegría y la exuberancia física de su juego. Su figura supone una refutación completa de los presuntos arquetipos que rigen el juego moderno: mide 1,75 y ronda los 80 kilos. Siempre fue antes que nada apertura, pero ya en el Mundial sub20 con Nueva Zelanda, y en sus equipos de formación, se desempeñó también como zaguero y dejó noticia de su versatilidad y de un altísimo nivel técnico. La cohabitación en la franquicia con Aaron Cruden y con su hermano Marty, también apertura y que este año juega en los Crusaders, lo ha llevado de manera permanente al fondo. Pero ese alejamiento de la pelota, en su caso, es solo presunto. El papel de McKenzie en el torrencial ataque de los Chiefs es cualquier cosa menos secundario. Y el muchacho solo tiene 21 años.

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La feliz rutina de Damian McKenzie cuando tiene que patear.

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Carter y el rugby total

22 07 2013

Hacia el último cuarto de hora del partido entre los Crusaders y los Reds, primera eliminatoria de clasificación a semifinales del Super 15, apareció sobre el campo con el número 19 subido en la espalda un señor llamado Richie McCaw. Venía de pasar un año sabático, pero cuando enfiló hacia el césped no tenía aspecto de haber transitado estos últimos meses tomando caipirinhas en la playa. McCaw da el perfil de un jefe de departamento que se pasará las vacaciones llamando a las dos de la mañana a sus discípulos (digamos un Liam Messam o un Sam Cane) para sostener largas conversaciones acerca de los detalles del último partido. Lo que diríamos un hombre intranquilo. Por su semblante camino del campo daba la impresión de que hiciera sólo cinco minutos que los All Blacks habían perdido en Twickenham, su último partido en noviembre. McCaw salió cuando los Crusaders ya habían resuelto de forma sumaria el encuentro (9-38 al final) y contratado su billete para disputarles las semifinales a los vecinos de Waikato, los Chiefs. Al ver a McCaw, bromeamos unos y otros: “Un poco de orden por fin, ya está bien de que los árbitros piten lo que quieran”. Hubo apuestas a ver cuánto tardaba en cometer un golpe de castigo y escenificar uno de sus célebres numeritos: “Was it me, ref!!!???”. En lugar de eso, lo que ocurrió es que, en menos de 15 segundos, Richie rompió incrustado en la línea y los ‘Saders ensayaron otra vez: set-piece a la salida de la touche, filtración de ese ectoplasma cimbreante en que a veces se convierte Dan Carter y marca de Ryan Crotty.

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