La revolución controlada (2)

18 12 2015

En el final de su periodo, el meollo de las críticas a Stuart Lancaster quedó radicado en el medio campo: la presión a última hora para que eligiera a Cipriani como apertura y, sobre todo, la precipitada inclusión de Burgess. Un jugador del que se hablaba hacía meses, incorporado a Bath, y cuya gestión aceleró el descrédito de Lancaster en el entorno y, por lo que supimos después, también entre los propios jugadores. En todo caso, éstos fueron debates últimos, demasiado cercanos ya a la RWC, reveladores de hasta qué punto nadie advirtió que el proceso se tambaleaba hacía mucho. El modelo Lancaster daba todo el aspecto de haber perdido el rumbo. Muchos buenos jugadores en la Premier, que alcanzaban la selección en momentos rutilantes, pasaron de manera fugaz por las manos de Lancaster antes de difuminarse de nuevo. Algunos parecían solo cumplir cuotas frente a la creciente presión mediática. A otros les resultaba imposible alcanzar la confianza necesaria para reproducir en Inglaterra su rendimiento en los clubes. Cuando se hizo evidente, meses antes del Mundial, que la delantera ya no dominaba los partidos, el derrumbe se aceleró. Ahora le toca a Eddie Jones poner todos los relojes del rugby inglés en hora y sincronizarlos alrededor de una idea transversal a los distintos perfiles que ha tomado el juego en la Premier. Una fórmula en que el uso eficiente de sus recursos, de todos sus recursos, se haga con coherencia. La vieja Inglaterra sí, desde luego; pero también, y sobre todo, otra Inglaterra.

Eddie Jones, Steve Borthwick y Paul Gustard, el nuevo equipo de técnicos, aún incompleto, de Inglaterra.

Eddie Jones, Steve Borthwick y Paul Gustard, el nuevo equipo de técnicos, aún incompleto.

Basta ver cómo manejan a sus hombres los entrenadores de los mejores equipos de la Premier. Puede que no sea posible en una nación como ésta la convergencia de estrategias provinciales y nacionales de Irlanda, pero no puede existir una fractura tan obvia entre el ideario de los clubes y lo que después hace la selección. Hay muy pocos equipos en el planeta que tengan a su disposición el catálogo de jugadores del que dispone Inglaterra. Que en un país con tantos recursos se valore, y se ha hecho, que Inglaterra sea varias veces subcampeona del 6 Naciones resulta indicativo de la pérdida de foco en estos últimos años.

Pero volvamos atrás… Inglaterra posee elementos, recursos, versatilidad e ideas suficientes para equilibrar su juego de los últimos años. A ese respecto parece decisiva la elección del nueve, un puesto en el que seguramente el mejor jugador de Inglaterra libra por libra es hoy Joe Simpson, el medio de melé de los Wasps. La candidatura de Simpson no es ningún atrevimiento ni fruto del hype que hoy día representan, con toda justicia, los chicos de Dai Young. Simpson nació en Sydney, pero ingresó en la academia de los Wasps hace ya casi diez años. Fue de gira por primera vez con Inglaterra en 2010. Bueno, estuvo en el grupo de 44: antes de que el tour se pusiera en marcha, una lesión lo devolvió a casa. El infortunio, en ese sentido, pudo haber jugado un papel en su trayectoria. Pero debió ser otra cosa porque en 2011 obtuvo, en el Mundial y frente a Nueva Zelanda, su única full cap con Inglaterra. Desde entonces ha sido carne de Saxons. Tiene 27 años. Está maduro en todos los aspectos. Su nivel en la Premier tiene difícil parangón ahora mismo.

Hay otras opciones atendibles, al menos en periodo de pruebas: como Will Chudley, que dirige la melé de Exeter en muy provechosa combinación con Steenson en el 10. O Ben Spencer, que se reparte hoy el puesto en los Saracens con Wigglesworth, amortizado el veterano Neil de Kock. En los tres casos hablamos de titulares habituales en sus equipos. Y en equipos de la primera línea. Si incluimos a Danny Care en el recuento es porque Lancaster dejó la impresión de no creer del todo en el medio de los Harlequins. Su rotunda verticalidad acabó por parecer un exotismo, menor en comparación con el estilo prosaico de Ben Youngs, Dickson o Wigglesworth. Todos medios muy opinables y, en cuanto a su impacto en el estilo de juego de Inglaterra, casi intercambiables.

Danny Care, Will Chudley y Ben Spencer, tres nueves alternativos para construir el juego.

Simpson, Care, Chudley y Ben Spencer, nueves para construir el juego.

¿Alguien duda de que los aperturas seguirán siendo Ford y Farrell? Sólo Cipriani parece en condiciones de comprometer a esa dupla. Su condición de deseado, sostenida en el innegable talento, la corrige un tanto la evidencia de su inestabilidad. Pero merece que se agote su vía, si no lo está ya… La combinación de centros, que fue seguramente el Waterloo de Lancaster en la RWC, con Burgess por el medio, puede ser muy mejorada. Incluso con la ausencia de Manu Tuilagi, cuya potencia en el 13 lo hizo indiscutible, hay suficientes combinaciones y jugadores de diversos perfiles. Algunos ya estaban. Otros pueden llegar o volver. Burrell, Joseph, Eastmond… Sinceramente, uno ya no cree gran cosa en Twelvetrees.

La grave lesión de Slade abre todavía más las puertas. Jack Nowell  ha sido usado en esa posición por Rob Baxter en Exeter, a raíz del percance del sedoso número 13 de los Chiefs. En este puesto aparece, de nuevo, un Wasp que merecería una oportunidad en serio: Elliott Daly. Potencia de choque y de juego; experiencia internacional en las inferiores hasta los Saxons, incluso una llamada de los Barbarians. Y una patada de mula que lo señala como especialista para los cañonazos de rango largo con su equipo: anota golpes desde su propio campo con frecuencia rutinaria.

Burrell, descartado; Burgess, huido; Slade, lesionado; y Elliott Daly, rutilante hoy en la Premier.

Burrell, descartado; Burgess, huido; Slade, lesionado; y Elliott Daly, rutilante hoy.

Respecto al back three, Mike Brown no tiene ahora mismo rival como titular. Ben Foden va recuperando cierto perfil, pero mezcla momentos luminosos con una permisividad defensiva en el fondo que siempre lo ha penalizado. ¿Hay sitio para Tait o es un empeño ya anacrónico y, por demás, imposible? Eso parece. Con Abendanon ocurre como con los Armitage, que las reglas de la RFU no lo contemplan y Jones lo admite. Abendanon, además, es ahora mismo suplente de Scott Spedding en Clermont. Chris Pennell ha pisado la tierra prometida, pero no parece una alternativa. Mike Ford está usando a Anthony Watson como zaguero, lo que amplía las posibilidades. El otro preferido de Lancaster, Alex Goode, es otro de esos jugadores que resumen las extrañezas del periodo Lancaster.

Y por último, por afuera en las alas, hay jugadores de todo tipo. En cualquier otro lugar, algo así supondría una noticia magnífica; Lancaster lo convirtió en un problema. Lo peor que se puede decir de estos años es que no hemos alcanzado a saber qué tipo de alas quería Inglaterra: Watson o Rokoduguni, Ashton Strettle hasta su caída en desgracia o los fugaces Marland Yarde y Christian Wade: el jugador que debutó con Inglaterra en la gira de Argentina y, a continuación, se fue a jugar con los Lions. El explosivo Nowell o la reproducción voluntariosa del modelo de ala grande que ha parecido en muchos momentos Johnny May. Jones debe resolver la indefinición de un puesto en el que la noria de Lancaster, como en los centros, ha sido interminable y ha contribuido a darle opacidad al juego. El 2,02 Banahan está anotando con frecuencia en Bath, pero ya tuvo su ocasión y pasó de largo. Como su compañero de equipo, Rokoduguni. Jóvenes como Jamie Elliott (Northampton) o Purdy (Gloucester) aún parecen lejos de lo que en la estructura de la RFU se llama el EPS (Elite Players Squad). Pero la mirada de Eddie Jones suele ser larga…

Wade, Nowell, Jamie Elliott, Yarde y Purdy, perfiles diversos candidatos a las alas.

Wade, Nowell, Jamie Elliott, Yarde y Purdy, perfiles diversos candidatos a las alas.

En definitiva, el gran reto del nuevo jefe no es capitanear una revolución, sino establecer un mensaje. Se trata, sobre todo, de hacer confluir la enorme riqueza de medios, recursos, dinero, talento, capacidad de gestión e ideas que bullen hoy por hoy en el rugby inglés. La tradición orgullosa y ganadora; el inagotable vivero de los actuales Saxons; la dialéctica de escuelas diversas como la de los Saracens o los Tigers o Northampton Saints, frente al estímulo de equipos clásicos que han tomado una línea disruptiva: Bath y Wasps, los descarados Chiefs de Exeter o, en otro nivel, Sale Sharks. Cómo logró Stuart Lancaster licuar todo eso en el mayor fiasco de la historia de Inglaterra resulta, en verdad, cada día más difícil de explicar. Que nadie lo advirtiera a tiempo habla de hasta qué punto la autocomplacencia y la falta de espíritu crítico constituyen errores imperdonables. Eddie Jones verá.

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3 responses

20 12 2015
Jose Igancio Marca

Sigo, entre 1998 y 2002, Leicester ganó 4 ligas y dos H Cup, en 2003 comenzó la increíble época de aquellos maravillosos London Wasps, con estos dos clubes al 100%, La Rosa siempre ha funcionado, el equipo campeón en 2003 lo lideraba Martin Johnson porque Lawrence Dallaglio dejó la capitanía por temas algo turbios, fíjate que dos líderes en el campo, hasta tíos como Wilko o Jason Leonard reconocían su autoridad y peso en la toma de decisiones. El equipo subcampeón en 2007 contaba con muchos tigres y avispas, Vickery, Worsley, Corry, Moody, Chuter, Shaw, Kay, Rees… Jones tiene que encontrar a dos o tres jugadores como estos, la base de La Rosa debe seguir sustentándose en Tigers y Wasps porque han renacido, ojo a Leicester y Wasps en Europa, Aaron Mauger ha cambiado a los tigers, Dai Young lo tiene muy claro: Jugar al rugby inglés, pero más rápido.A su favor tiene el renacer de Bath, histórico club que lleva más de 15 años sin rascar bola y en los emergentes Exeter, los nuevos Quins …
Jugadores hay de sobra, líderes no tanto. Lo de los terceras que comentas: mira los del 2003, Dallaglio, Hill y Neil Back, con Martin Corry, Worsley, Rees de reservas, uno el líder, otro el broncas y Hill el tío más duro que yo he visto en esto, flanker bajito y jodido. Poco se parecen a los de ahora de NZ o AUS, pero bastante a los de SUD. Los segundas que has nombrado son mejores técnicamente que Shaw o Ben Kay o el propio Borthwich, pero no tiene el carácter que los viejos.
que le vayan bien a Jones, a mi me va a gustar, como también espero que mi querido rugby sudafricano reaccione, se trage el orgullo y pida ayuda, pero allí lo veo bastante más difícil que en ING.

Un saludo y ganas de conocernos personalmente.

23 12 2015
germán

no me parece que el rugby sudafricano necesite tan urgentemente ayuda, me parece que el tema viene de adentro, demasiada politica, demasiados líderes partidarios queriendo meter y mano en los spribooks, eso nunca trae nada bueno.

20 12 2015
Jose Igancio Marca

Hola Mario, buenísimos análisis. Mi opinión va más por un tema que has tocado: la colaboración de los orgullosos clubes con un ‘extranjero’, con uno al que no le podrán poner la coletilla de ‘uno de los nuestros’, como eran Lancaster o M Johnson.
Ese problema le tuvo Régis aquí, todo eran excusas, problemas, ni si ni no a sus propuestas de colaboración… Schmidth estuvo años en IRL trabajando, se hizo querer y solo tuvo que lidiar con 4 equipos PRO, fue un claro ejemplo de ‘todos a una’ y funcionó con 2 6 NAC hasta el ya habitual derrumbe en Copa del Mundo. Cotter lo tiene hasta mejor, es El Mesías que necesitamos, o eso queremos pensar, y solo tiene que entenderse con dos clubes PRO. En Gales hace ya mucho que todo va bien y trabajan para que sus figuras se queden, no tienen prisa y nunca se ponen nerviosos, no necesitan tan desesperadamente resultados.
Pero amigo, con la Iglesia hemos topado en ING, los clubes, que han aprovechado que el límite salarial ha subido a algo más de 6 Mill de Libras para fichar muy bien, los resultados de audiencias de tv y espectadores en campo aumentan año a año y los beneficios de los clubes van para arriba y ahora llega uno de fuera a pedir, no a dar. Muchos mihuras para Eddie, 12 clubes pros viento en popa ganando dinero para un paracaidista recién caído, que deja tirado a Stormers habiendo firmado y al propio Japón al no querer entrenar al equipo de Srugby. No veo ese todos a una de IRL en ese rugby tan arraigado al club, en ESC,GAL e IRL el jugador necesita de la selección para progresar y ser conocido, para acceder al gran contrato, el jug inglés no necesita a La Rosa, como el francés, en el club tiene suficiente.
Jones necesita hacerse querer, hacerse valer y ganarse el respeto de todos, cuando vean que si le hacen caso el rugby inglés saldrá beneficiado en todos sus niveles, colaborarán. Yo creo que todos quieren que salga bien, son muy patriotas y ha dolido en el alma lo ocurrido, pero de ahí ha aceptar sin pelea lo que diga uno de fuera… no tener en casa un entrenador… pedir ayuda… el orgullo inglés Mario, la nación que gobernó el mundo desde su Isla sin ayuda de nadie…

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