Un equipo para todas las estaciones

26 10 2015

Los dos gigantes del sur, Nueva Zelanda Australia, se disputarán el próximo sábado la octava Copa Webb Ellis, un partido que supone el primer duelo entre ambos por un título mundial, y que determinará al primer tricampeón de la historia de las RWC -los dos tienen un par de títulos- y, si ganan los All Blacks, también al primero que logra retener el título logrado en la Copa del mundo precedente. Las semifinales reafirmaron la vigencia del principio  del rugby como deporte de invasión y de la defensa como equívoco concepto, relacionada de forma muy directa con el ataque. Ya dijimos antes que éste es un deporte cuya naturaleza reside en la ocupación territorial -la conquista del extremo contrario- y en el que no ataca quien tiene la posesión de la pelota, sino quien está en campo rival. Los Springboks, que lograron contener la ágil maquinaria creativa kiwi, estuvieron por delante hasta pasada la mitad del partido, pero siempre defendieron en su propio campo y, pese a su mayúsculo esfuerzo por sobreponerse a las limitaciones de su juego cuando la imposición física no les basta, acabaron cayendo por la mayor capacidad de los All Blacks para readaptar su rugby, corregir los errores y jugar con todos los elementos de un partido incómodo, sin perder el control ni cuando estaban por debajo ni cuando se pusieron por delante. Este Mundial, mayúsculo en muchos aspectos, tendrá la mejor final posible, hoy por hoy, en el rugby planetario. De momento analizaremos el fin de semana en algunos puntos que nos parecieron determinantes y en dos entradas consecutivas. Ésta es la primera.

El desafío oceánico entre Nueva Zelanda y Australia, partido clásico, será la primera ocasión en que ambos se disputen una final en la Copa del Mundo.

El desafío oceánico entre Nueva Zelanda y Australia, partido clásico, será la primera ocasión en que ambos se disputen una final en la Copa del Mundo.

Sudáfrica 18-20 Nueva Zelanda

  • Avisamos de que Sudáfrica no es la misma contra los All Blacks. Y no lo fue, pero en un sentido positivo primero, y negativo desde otro punto de vista. Primero el positivo. Antes de los cinco minutos de juego habíamos visto ya a Le Roux entrar dos veces en la línea, entre Pollard y el primer centro, para ganar superioridad y tratar de comprometer con rupturas la cortina defensiva neozelandesa. El apertura cobró los primeros puntos de golpe de castigo, el único modo que los Bokke encontraron de anotar todo el partido. Las indisciplinas de los All Blacks lastraron su juego durante todo ese primer tiempo: llegaron a cometer nueve golpes, algunos tan tontos como el de Kaino, que le costaría la amarilla en el tramo entre primer y segundo periodo. Su potencia en los encuentros determinó una permanente incomodidad negra con la pelota.
  • Ahora lo negativo. Es verdad que Sudáfrica jugó bien y de cara a cara con los All Blacks: son enemigos viejos y el poder intimidatorio, la mística que los kiwis imponen con mayor facilidad a los equipos del hemisferio norte no tiene tal efecto contra sus rivales del sur. Sin embargo, la mayor parte del esfuerzo defensivo de los Boks tenía lugar en su propio campo, lo que limita mucho las posibilidades de sostenerlo con éxito durante mucho tiempo. Enseguida golpeó Kaino con un ensayo fabricado con un pase hábil de Richie McCaw: esa relativa facilidad de Nueva Zelanda para mover el marcador y golpear de forma clínica aun cuando su nivel de juego esté por debajo del estándar, resulta tremenda.

    McCaw saluda a Victor Matfield al final del partido: la carrera internacional del sudafricano terminó en derrota; el capitán All Black aún puede añadir un segundo título a su impresionante palmarés.

    McCaw saluda a Victor Matfield al final del partido: la carrera internacional del sudafricano terminó en derrota; el capitán All Black aún puede añadir un segundo título a su impresionante palmarés.

  • El partido se movió, hasta la amarilla a Kaino, entre la evidencia del trabajoso ataque All Black, la aguerrida puesta en escena de los Springboks y un número demasiado alto de golpes de castigo que Pollard fue cobrando con el pie. El tramo central del choque vio a los negros en inferioridad, pero con el descanso por el medio. Eso les permitió rehacer su presencia. No hay equipo que identifique los problemas y los solvente con tanta eficacia como el de Steve Hansen. A la vuelta del vestuario, se acabaron las infracciones y el equipo kiwi empezó a jugar con mayor fluidez, subiendo la velocidad de la pelota. Hubo dos detalles muy significativos. Uno, casi circunstancial, pero que en nuestra opinión refleja un estado de ánimo y una adaptación que no se puede dejar de tener en cuenta: los All Blacks salieron cinco minutos antes del vestuario, se plantaron en el campo y se pusieron a hacer líneas de pase y salidas de melé con balones largos de Aaron Smith a los tres cuartos. A esas horas ya diluviaba sobre Twickenham: no es sólo que se mantuvieran calientes, es que los All Blacks estaban aclimatándose a las condiciones meteorológicas en las que se iba a jugar un segundo tiempo decisivo. Y, al mismo tiempo, le decían a Sudáfrica: vamos… os estamos esperando. Estamos preparados.

  • El otro instante aludido fue un rapto de magia, que también explica a este equipo. A partir del silbato de recomienzo y aun con un jugador menos, los All Blacks empezaron a hacer las cosas mejor. Su aspecto fue otro, mucho más controlado. Pollard había puesto el 12-7 a raíz del golpe que expulsó temporalmente a Kaino. Entonces, a la salida de una touche negra que les costó mucho controlar, con la pelota suelta y Aaron Smith manejando con dificultades, Dan Carter se inventó de la nada un drop que puso 12-10 el partido. Unos minutos después, el tercera Kaino regresó al campo. Las piezas se habían reunido a favor de los All Blacks.
  • El ensayo de Barrett en la esquina nació de una carga sostenida de los All Blacks, relanzamiento que terminó en una carrera maravillosa de Ma’a Nonu, tal vez el mejor hombre libra por libra de los neozelandeses en este torneo. Nonu se fue en un dos para dos con Barrett por fuera. Primero enfiló hacia su par, De Allende, pero después abrió la trayectoria en diagonal para buscar el intervalo con JP Pietersen, que defendía el costado. El ala sudafricano picó el anzuelo: calculó que De Allende no cerraría del todo y vino hacia su compañero. Sin dejar de mirarlo, Nonu fijó a los dos y transmitió el pase para el apoyo de Barrett.

    Whitelock saluda a John Key, el presidente de Nueva Zelanda, en el vestuario All Black, después de la victoria contra los sudafricanos. Una imagen que da idea de la imponente presencia del segunda línea kiwi.

    Whitelock saluda a John Key, el presidente de Nueva Zelanda, en el vestuario All Black, después de la victoria contra los sudafricanos. Una imagen que da idea de la imponente presencia del segunda línea kiwi.

  • El último acto se jugó bajo la incesante lluvia y con los All Blacks haciendo uso de su oficio para contener cualquier intento de recuperación Bokke. Habana cumplió diez minutos fuera por un manotazo cuando Aaron Smith se disponía jugar el balón que acabaría en la marca de Barrett. Lambie acortó distancias con otro golpe -nunca parecieron los Springboks cerca del ensayo- y los últimos 12 minutos se jugaron con un marcador ajustadísimo (18-20), que los All Blacks administraron de maravilla: solventes en la melé, variados en las touches, con robos decisivos. En una en la 22 de ataque que tuvo Sudáfrica, y en la que se anunciaba un maul larguísimo en busca del ensayo, los All Blacks no disputaron, esperaron abajo y lanzaron un movimiento defensivo conjunto, convergiendo sobre el saltador para arrastrarlo y desactivar el agrupamiento. Cosas sencillas, ejecutadas al milímetro, con máxima efectividad. En la siguiente toucheRead hizo uno de los cuatro robos negros en toda la tarde en esa fase de juego. Manejando el reloj, asegurando la pelota de forma encomiable a pesar de la insistente lluvia, Nueva Zelanda entró en la final demostrando que es un equipo para todas las estaciones, todo tipo de partidos y cualquier situación de juego, por presionados, superados o desacertados que estén. El choque terminó en un pálido ataque sudafricano en el que Victor Matfield cometió un adelantado en el contacto. Una jugada más… pero que en cierto modo resume y culmina este irregular ciclo de Heyneke Meyer al frente del equipo verde.

 

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8 responses

27 10 2015
peleida

como siempre muy acertado mario.
yo me quedo con la ultima jugada, los wallabies con mele a favor y casi no salieron ni de su linea de diez metros. alli estancados quedaron.
y lo de los robos de touches en cuartos y semis merece casi un articulo en si mismo
sabra whitelock afrikaans? porque en uno de los robos parece estar escuchando atentamente lo que hablan matfield y strauss (creo que era el)

27 10 2015
peleida

wallabies no queria decir los springboks( en lenguaje peleidiano los jodios bokkes)

27 10 2015
ornat

Se le ve en más de una vigilar las señas que se dicen los otros. Y no sé si entiende o no, pero desde luego parece que conoce algo de las señas y que lo adivina. Les robaron algunas con mucha claridad. Las tenían muy preparadas. Y, en realidad, por más señas que hagas, la touche es intuición, atención, velocidad y ejecución. Lograr igualar la velocidad de movimientos de los otros, anticipar donde va la pelota y ganar arriba.

27 10 2015
Semifinals | Lo bloc

[…] sigui que millor us estalvio la feina i us dic que Nova Zelanda va guanyar els Springboks sense patir massa però havent de suar de valent, i Austràlia va superar clarament els Pumas. En […]

26 10 2015
migueltuck

A mi esta semifinal si que me parece tan ajustada como refleja el marcador.
La sensacion que daba desde el sillon de casa es que los All Blacks querian terrotorio y jugar alli en campo contrario, la de los Boks era cerrarse y capitalizar los penales en campo contrario.
Los dos hicieron lo suyo, y 2 puntos fue la diferencia entre: ofrecer una defensa put the body on the line o algo asi que dicen por alli, y cargar y cargar y cargar en ataque hasta sacar el golpe, y jugar a rugby adaptandote a las circunstancias, meter al rival en su campo, ir fragmentando la defensa verde para sacar reditos cuando el aire escasea en la segunda parte y una estrategia defensiva muy buena, pero llena de indisciplinas ( alguna inentendibles ).

A lo que voy es que segun leo cosas por ahi, sobre todo en periodistas españoles ( no me refiero a esta web, rutger blume o tornarugby por ejemplo ), parece que los All Blacks ganan de dos “pero es que estaba todo controlado y no pasa nada, estarse tranquilos”, cuando en mi opinion va mas por: gran actuacion de NZ pero los Boks con “sus” recursos los han puesto en una situacion limite.

Sobre la final, Australia en el breakdown me parece menos imponente fisicamente ( tampoco mucho menos ) pero la mas eficiente a la hora de levantar rucks. A ver que idea Hansen para mantener la posesion en los balones que abren hasta los alas y que tanto Hooper como sobre todo Pocock levantan con una habilidad pasmosa.
En el Championship los acribillaron ahi.

27 10 2015
ornat

Absolutamente de acuerdo.

26 10 2015
Alvaro Cañoto

Excelente análisis del partido.

A pesar de lo mucho que se ha dicho de la simpleza del juego sudafricano, es curioso que haya estado tan cerca del mejor equipo libra por libra del planeta, señal de que a pesar de su juego primitivo, saben llevar este a la perfección y competir como nadie, agarrarse al partido de cualquier forma.

En cuanto a Sudáfrica, por lo que me toca como aficionado, creo que concedió muy pocas ocasiones a NZ de mover el balón como a ellos les gusta, aunque al final las dos que pudieron hacerlo acabaron en la línea de ensayo en cada esquina. También destacar la tenacidad del equipo tras el ensayo de Barrett, ya que el partido se ponía muy cuesta arriba y amenazaba el descosido. El equipo no le perdió la cara al encuentro y logro apretar de nuevo el resultado a pesar de que, efectivamente, faltaran ideas y/o fuerzas para ir a por la victoria en los últimos diez minutos con mayor ahínco.

Ahora, quiero destacar dos aspectos de NZ que para mí son fundamentales.
El primero es el trabajo en las Line outs, superlativo. Sudáfrica creo que planteó un partido de dominio táctico que se les escapó justo ahí, y que desbarató los pocos intentos de verdadero acercamiento a la 22 negra tras golpe de castigo en campo propio. Especialmente ese robo que mencionas de Read, clave porque cualquier golpe a través de fases a 30 o 40 metros podía suponer un vuelco en el partido.

El segundo es Dan Carter, que realmente hace un partido soberbio en cuanto a eficacia a palos. No solo en el drop, sino en sendas transformaciones de los ensayos. Eran dos conversiones muy difíciles, prácticamente pegadas a la cal, y sin embargo, pasó las dos. Puede parecer un asunto menor, pero al final el resultado tan ajustado te dice que el partido se ganó en detalles claves, y esa efectividad no puede pasar desapercibida.

Lo dicho, un partido realmente disputado entre dos viejos enemigos que ennoblecieron este deporte con su entrega. Esperemos otra final igual de competida para poner el broche a una maravillosa Copa del Mundo.

27 10 2015
ornat

Estamos muy de acuerdo, Álvaro. Gracias por tus comentarios. Son magníficas aportaciones que se suman a las que ya se hacían por aquí antes de otros habituales.
Un placer contar con todos vosotros.
Gracias.

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