Australia y la paradoja defensiva

26 10 2015

Australia impuso frente a Argentina la paradoja de la defensa: ganar el partido habiendo metido cuatro ensayos y que a todo el que lo vea le quede la nítida sensación de que la base de la victoria no estuvo en el ataque, sino en la defensa. Atacar defendiendo, con una línea de presión agresiva, velocísima en la subida, cortando en origen el juego expansivo de los Pumas a través de un exhaustivo estudio de sus movimientos con la pelota. Sobre todo, los que nacen en el fondo del propio campo. Si Sudáfrica se alejó de cualquier posibilidad al defender siempre en su campo, los Wallabies hicieron exactamente lo contrario. A partir de ese concepto estratégico de Michael Cheika, ejecutado de maravilla por su equipo, Australia golpeó de forma quirúrgica y castigó cada error albiceleste. Antes de 10 minutos había anotado dos ensayos. Después, obligó a los Pumas a un larguísimo regreso, al que el equipo de Daniel Hourcade le puso durante la segunda parte todo el corazón de siempre, pero mucha menor capacidad de amenaza de la que tuvo el resto del Mundial. De algún modo, nada le salió derecho a Argentina; eso es cierto, pero tuvo mucho que ver que, en realidad, el partido se lo volcó el equipo de Cheika. Ha sido un gran torneo de los albicelestes, a los que todavía les queda lo que sería, para ellos, un premio mayor: el tercer puesto. Mientras, Australia completa el gran renacimiento en apenas un año, desde que el ex técnico de los Waratahs tomó a su cargo el gallinero y lo convirtió en una partida de caza. Les queda su pieza preferida. El enemigo oceánico.

David Pocock, el mejor jugador de esta RWC hasta la fecha, en una imagen de desafío en su último partido contra los All Blacks, en la Bledisloe Cup del pasado verano. Los dos grandes enemigos se jugarán, por primera vez, la Copa Webb Ellis.

David Pocock, el mejor jugador de esta RWC hasta la fecha, en una imagen de desafío en su último partido contra los All Blacks, en la Bledisloe Cup del pasado verano. Los dos grandes enemigos se jugarán, por primera vez, la Copa Webb Ellis.

Australia 29- 15 Argentina

  • Australia empezó a ganar el partido en la preparación, algo que ya no sorprende cuando por el medio está el obsesivo Michael Cheika. Se fue a buscar a Argentina y a ponerle el partido cuesta arriba en los dos territorios que podían definir la superioridad: los puntos de encuentro, donde el trabajo de Pocock y Scott Fardy fue nada menos que brutal, por aguerrido y por extraordinario; y la presión defensiva, subiendo a todo trapo a cerrar la salida argentina en cada apertura a la línea de Nico Sánchez, y trabajando sobre movimientos preconcebidos de ataque de los Pumas. Esa combinación deterioró de raíz cualquier posibilidad del equipo de Hourcade. El primer ensayo de Simmons, en la intercepción al pase de Nico Sánchez, lo dejó todo claro. El apertura trataba de jugar desde atrás apoyado en la ruptura de Tuculet, el zaguero, volviendo el juego de fuera adentro. Cheika había subrayado ese canal interior. Resulta fácil advertirlo a la vista de cómo se desarrolló la jugada: el segunda Simmons anticipó el pase, muy plano, se llevó la pelota y se metió en la marca junto a los palos.
  • Si alguna enmienda podemos plantearles a los Pumas fue su ausencia de un plan alternativo. Aquí no creemos en la falta de mentalidad o en un exceso de confianza. Suele ser mucho más dañino a la hora del rendimiento el exceso de mentalización que su defecto, que resulta inimaginable en toda una semifinal del Mundial y frente a un rival que había demostrado su estatura de sobra a lo largo del campeonato. Argentina no tenía ningún motivo para bajar la tensión. Lo que sí le ocurrió es que se vio golpeada pronto y duro. Y le faltó respuesta a la presión australiana: más juego con el pie, más tacticismo, más patadas para salir desde atrás sin comprometer tanto la pelota, frente a un contrario de manos veloces. El segundo ensayo, primero de Ashley-Cooper, se debió a una melé en 22 contraria cuando Cordero descontroló la pelota en un intento de sacar rápido y salir pasando. Australia jugó la melé, aseguró la posesión (seguramente forzando los límites, iniciando el empuje antes de la introducción y metiendo la pelota a sus segundas… infracciones que a menudo Wayne Barnes permitió) y lanzó un ataque que, defensivamente, provocó decisiones precipitadas de Argentina en la presión. El error en el cierre a Kuridrani -todos fueron a por él, que hacía de señuelo- liberó por fuera a Ashley-Cooper. Un salto desactivó toda la defensa y dejó el ensayo hecho.

    Adam Ashley-Cooper, el finalizador implacable del juego australiano contra los Pumas: logró tres de los cuatro ensayos de los Wallabies en la semifinal.

    Adam Ashley-Cooper, el finalizador implacable del juego australiano contra los Pumas: logró tres de los cuatro ensayos de los Wallabies en la semifinal.

  • Los errores habían puesto a Argentina contra las cuerdas. Después, la expulsión de Lavanini estableció las bases para el tercer ensayo de los Wallabies, que movieron la pelota sin piedad y, con otro salto de Giteau, metieron de nuevo a su ala en la marca. La sanción al temperamental segunda línea argentino vino por un tackle a las piernas sin usar los brazos en la acción. El placaje requiere la presa, el agarre alrededor del cuerpo del oponente; y, aunque la amarilla pueda ser interpretada como excesiva por algunos (en parte porque Folau controló bien la caída y no tuvo mayores consecuencias), la amarilla tampoco puede extrañar a nadie. Barnes tuvo muchas dudas. En su conversación con el TMO, éste le pedía ver más ángulos para asegurar el veredicto, porque tenía la convicción de que era expulsión. Barnes se resistía y en un momento dado llegó a decirle: “Para mí, por lo que hemos visto hasta ahora, está entre el golpe y la amarilla; así que creo que podemos darle el beneficio de la duda…”. Pero el TMO insistió: “Déjame revisar otra toma”. Al final, los dos convergieron en el castigo. Y Barnes se lo explicó así a Lavanini y a Creevy, el capitán Puma: “No tengo otro remedio que sacar la amarilla”.

  • A partir de ahí, sólo con los golpes pasados por Nico Sánchez para hacer frente a la oleada dorada, a Argentina se le torció todo. Estaba con 14 jugadores y 13 puntos por debajo (6-19). Después se lesionarían Imhoff y Creevy… Uno de esos días en los que parece que nada sale. Y, sin embargo, el marcador al intermedio (9-19) parecía contradictorio: demasiado corto para la evidente superioridad Wallaby… y sin embargo demasiado largo como para creer en una recuperación argentina. Los Pumas tendrían que subir una colina si querían bajar de la montaña. Su esfuerzo durante la segunda mitad redefinió la dinámica del choque, pero seguía sin poder avanzar más allá de su superioridad en las melés, los golpes nacidos de ella o de infracciones de Australia a la salida de touche o agrupamiento, cuando preferían ceder un penal que someterse al empuje del deseado maul argentino. Ahí estaba el equipo con oficio llevando el partido, aun cuando era atacado, por los derroteros deseados.
  • Por lo demás, en este tramo del encuentro, los Wallabies supieron reconvertir su táctica defensa del primer periodo a una scramble defense cuando hizo falta en el segundo. Argentina pasó en contadas ocasiones la línea de ventaja, pero cualquier tentativa de escapada la sofocaron placajes providenciales de Foley -que ha hecho varios a lo largo del torneo-, Beale, Genia o, desde luego, el hombre de este partido y de la propia RWC: David Pocock. Secundado por el inagotable Fardy, Pocock gobernó los asuntos principales del juego de delantera, llegó antes y mejor a todos los encuentros, ganó pelotas, recuperó, cerró a los Pumas, ralentizó su salida… Hizo todo lo posible. No. Hizo más: bajar argentinos camino del ensayo. Si la tercera australiana ha sido un arma masiva durante todo el torneo, conforme se acerca la final crece la relevancia de su funcionamiento. Pocock y Hooper han sido subrayados por todos. Fardy es el secundario de lujo. Esa tercera es una tropa de élite. Y si Australia llega a ganar este Mundial, ésta se recordará sin duda por haber sido la Australia de David Pocock. 
    Fardy enseña en su rostro la fiereza del partido que jugó contra Argentina: ha sido el héroe menos reconocido de la decisiva tercera línea de Cheika, pero su contribución resultó, una vez más, insuperable.

    Fardy enseña en su rostro la fiereza del partido que jugó contra Argentina: ha sido el héroe menos reconocido de la decisiva tercera línea de Cheika, pero su contribución resultó, una vez más, insuperable. [Foto: Getty Images]

  • En ensayo final de Ashley-Cooper nació de una jugada espectacular por el lado cerrado de Drew Mitchell, otro jugador que sintetiza uno de los aspectos fundamentales de la transformación que Cheika ha logrado en Australia. Corredor temible con la pelota, Mitchell atravesó la cancha en sus dos ejes: primero el profundo, para escapar por costado ciego de la defensa argentina; y después el transversal, cruzándose de izquierda a derecha en una evasión que era victoria, y en la que eludió no menos de cinco placajes… para transmitir la pelota definitiva en el sexto. Ashley-Cooper, como se suele decir, solo tuvo que empujarla. O dejarse caer en la zona de marca. Australia había hecho añicos el sueño anticipado de los Pumas -cuyo objetivo se centraba en 2019- y reactivaba la amenaza Wallaby ante el gran choque final. Cheika ya le ganó a los All Blacks este pasado verano. Cheika ya hizo campeón del Rugby Championship a Australia. Cheika ha conseguido en un año darle la vuelta a un equipo en descomposición y devolverle a su país un conjunto ganador. La diferencia de las naciones más grandes del rugby, y Australia lo es, consiste en que no les basta la acumulación de méritos. Si no ganan a los All Blacks, el trabajo no habrá acabado. Para la mayor parte del planeta rugby, derrotar a los negros en una final roza la quimera; para los Wallabies ha sido siempre parte del juego.
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10 responses

1 12 2015
hauschka

excelentes articulos

28 10 2015
Jun

La final se presenta muy igualada, creo que digo algo obvio, quizá con un ligero favoritismo para NZ, pero la Australia de Cheika está creciendo día a día, su defensa es cada vez más fuerte, pese a sus problemas en melé de la semi.
A ver quién sobrelleva mejor la presión, al final esto es a un partido y puede pasar de todo

27 10 2015
peleida

sobre le partido de australia no se que decir.
cierto es que la mayoria de gente al analizarlo habla de la tremenda defensa wallabie y tal, pero por ejemplo en la ultima jugada de la primera parte los pumas casi ensayan y les falto una ultima buena transmision( o la presencia de marcelo bosch donde deberia estar) para lograrlo.
en la segund aparte hasta el minuto 65-70 estuvieron acosando a los oceanicos que tuvieron que defenderse como gato panza arriba. no menos de 4 veces traspasaron con cierta facilidad la cortina defensiva y solo la torpeza de unos exhaustos(y sin hernandez o imhoff) pumas evito que pudieran ensayar. cosa que los all blacks si tienen oportunidades de esas aprovecharan con meridiana claridad.

Y si hablamos de terceras, como todos sabemos en la tercera black juegan un viejo que probablemente juegue su ultimo partido el domingo un tio que ha andado por japon medio retirado 3 de estos 4 años y un pelirrojo que tiene pinta de recien salido de un pub (permitaseme la broma)
no olvidemos que los all blacks tienen una segunda linea portentosa(de la que no se habla lo que se deberia) que a veces añade como tercera en los apoyos a uno de los dos gigantes.

no espera un partido duro, durisimo, el mejor que se puede ver a dia de hoy en el planeta.
que lo disfrutemos

27 10 2015
ornat

Pasaron pocas veces, muy pocas, la línea de ventaja. Y cuando lo hicieron -cosa que alguna vez tiene que ocurrir- fueron detenidos. Recuerdo jugadas de hasta tres placajes seguidos. Otra en la que llegó Pocock a un balón por el suelo. Otro placaje providencial de Foley… La defensa no es solo, creo yo, no dejarlos pasar en general, es también interrumpir el flujo de juego continuo, es también ganar pelotas en las abiertas, es también robar arriba, es también, desde luego, placar individualmente a uno que se ha colado.

En todo caso, eso sí es verdad, los All Blacks son mucho más implacables. Con la mitad te hacen uno o dos ensayos. Pero también los Wallabies, como dice alguien en otro comentario, amenazarán a los negros. Sobre todo, como comentó Migueltuck ayer, en los alrededores de los rucks. Ahí fue donde, en efecto, los mataron en el partido del Rugby Championship, provocando errores de placaje de Read en su propia 22 y metiéndose al ensayo.

De lo de la segunda línea y la tercera no tengo ninguna duda. La segunda neozelandesa es portentosa.
Gracias

27 10 2015
cuenca

Está escrito: el rugby actual es de los terceras. La que se imponga el sábado ganará el título y, sinceramente, creo que hoy por hoy la ventaja en ese terreno es wallabie.

27 10 2015
ornat

Es el aspecto más importante del juego, sin duda. Y los tipos que desequilibran porque son los que hacen el viaje de la delantera a los backs e impactan por igual en los dos lados. Pero no tengo claro quién va a ganar esa batalla, primero; y segundo, no tengo claro que con jugadores como Drew Mitchell, Ashley-Cooper, Beale, Folau -al que no se le ha visto nada, la verdad, en línea con su año-, Dan Carter, Nonu, Sonny Bill con sus descargas, Milner-Skudder, Savea, etc… digo que con todo eso y más que no nombro en el campo, no haya ningún factor de esos imprevisibles que no pueda decidir el choque de un lado u otro al margen de la batalla en las abiertas. Todo el mundo va por principio a ganarles el partido a NZ en el breakdown. Pero, aun cuando lo dominen una buena parte del encuentro -caso de SA en la primera mitad, por ejempl, el otro día- necesitan mucha más potencia de fuego que eso para abrir una ventaja significativa.
Eso sí: Australia la tiene.
Gracias

28 10 2015
cuenca

Cierto Mario. Naturalmente preveo un choque igualado, me sorprendería que no lo fuera, básicamente porque creo que en estos partidos se apuesta más por no equivocarse que por acertar, y desde luego que el partido tiene otros factores como los que tú señalas y más (no nos olvidemos de la batalla en las touches, donde sí que deberían dominar los All Blacks) que pueden terminar siendo decisivos, pero es que lo de la tercera australiana mete miedo, y especialmente lo de Pocock, aunque enfrente tendrá gente muy experimentada (nada menos que 299 caps entre los tres).
En cualquier caso el partido se presenta apasionante, un choque de trenes que va a culminar un mundial extraordinario con un seguimiento inigualado.

28 10 2015
peleida

ojala veamos un partido inmenso. seria el colofón ideal para un mundial precioso, con buenos partidos y agradables sorpresas como la de Japón.
Pocock hasta ahora es sin duda el jugador del mundial , y puede ser diferencial, pero en este partido tendrá enfrente a gente como Mccaw(seguramente juega su ultimo partido como jugador profesional de rugby porque no aparece en el plantel de crusaders para la temporada que viene), Read o Kaino que como bien dice Cuenca tienen muchas horas de vuelo.
Habrá que ver si arriesgan o no, en este tipo de partidos se suele arriesgar poco o nada, si se abre rapido o si se va enmarañando.
¿quien dominara la mele? y¿ los line outs?

deseando que llegue el Sábado ya

p.d: ahora que se retira Mccaw, los árbitros pueden volver a pitar lo que quieran…

27 10 2015
Semifinals | Lo bloc

[…] dic que Nova Zelanda va guanyar els Springboks sense patir massa però havent de suar de valent, i Austràlia va superar clarament els Pumas. En els articles també hi trobareu els resums dels […]

27 10 2015
ornat

Gracias, hombre!

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