RWC 15

18 09 2015

Si nos pusiéramos a ordenar el edificio del rugby antes del Mundial que empieza hoy, a todos nos saldría un dibujo muy similar: Nueva Zelanda arriba; Australia, Sudáfrica, Inglaterra y esa Francia (desconcertante en su momento actual, siempre peligrosa en los mundiales), listos para derribar al monarca; Irlanda, Argentina y Gales como equipos destacados del pelotón, aspirantes a subvertir el orden con una entrada en semifinales; y, por debajo, un suelo opinable, de sensaciones muy volubles, en el que se mezclan clásicos como Fiji y su rugby de exuberante anarquía; la dureza de Samoa; el nuevo modelo escocés, que busca añadirle prestigio a su expansiva propuesta; Tonga, Italia… más los emergentes Japón, Estados Unidos, Canadá, etc. Es verdad, habría variaciones: quien considera que Samoa rebasará a Escocia en el grupo; quien ve a Italia lejos del primer mundo, pese a todo; quien bajaría a Francia del pedestal; otros que elevarían la consideración argentina o que prefieren reordenarlo con los tres del sur arriba del todo. Así lo comprobamos estos días cuando este mismo diseño encendió un arduo debate donde el pío pío. Y de eso se trata. Y es así por las percepciones de cada uno, por el enfoque personal, por las preferencias… Pero, sobre todo, porque lo de ordenar la jerarquía de una Copa del Mundo no es una cosa tan sencilla como parece.

RWC15

En el fondo, la RWC es la larga exposición dialéctica entre dos certezas radicalmente contradictorias: 1) Que Nueva Zelanda es el mejor equipo del mundo, lo ha sido estos cuatro años y lo seguirá siendo después del Mundial. Y, sobre todo… 2) Que esa condición ni le asegura el título ni niega las posibilidades del resto.La gracia de estas dos afirmaciones reside en que, siendo opuestas, ambas parecen irrebatibles. Y de esa juguetona dualidad emerge el gran interés de la Copa del Mundo, que consiste en ver si hay alguien en el planeta capaz de derribar a un equipo que merece -si no ser proclamado, porque no haremos aquí afirmaciones absolutas- al menos sí estar considerado entre los mejores que dio el rugby a lo largo de la historia. Y no sólo eso: también en uno de los equipos más extraordinarios (por su dominio, por su excelencia técnica y competitiva, por su impacto internacional) que ha dado la historia del deporte, en cualquier disciplina.

En el planeta oval, una de las divisiones jerárquicas más rotundas es aquella que pone de un lado a aquellos equipos que alguna vez ganaron a los All Blacks y los que nunca lo han hecho. La RWC ha sido pródiga en  inesperadas derrotas neozelandesas porque, en realidad, otra cosa sería imposible de concebir: no sería natural que NZ tuviera siete copas del mundo. El rugby no es una operación matemática, como ningún deporte. Incluso aunque esta maquinaria que ha engrasado Steve Hansen en los últimos cuatro años (sólo tres derrotas y un par de empates en un largo periodo de entreguerras) sea mejor que nunca, no es infalible. De hecho, mucha gente desea que su dinastía termine.

Para dilucidar esa posibilidad habrán de pasar algunas semanas. Pero hay muchos otros intereses en juego desde esta noche. Para empezar, ese grupo A que, ya de partida, nos dejará un cadáver al que solo falta ponerle el nombre: Lancaster, Cheika o Gatland. Después, un radical cruce de estilos en el que caben todas las formas del juego y todos los caminos hacia la victoria. Y hacia la derrota, claro: el rugby total kiwi, la escuela ofensiva australiana, la pesada maquinaria bokke, las indecisiones de Inglaterra o Gales, el tacticismo irlandés, la progresiva transformación puma, la destructiva guerrilla francesa…

La gloria del mundial, su gran atractivo, es el monumental engaño que encierra. Un engaño que opera por abajo (equipos en progresión que acaban en el mismo lugar de siempre, haciendo que nos preguntemos si otros sistema de competición no favorecería más el camino hacia la igualdad); y también en las estancias más elevadas, donde todo parece muy evidente hasta que el balón se pone en juego… Y entonces, cuando insistimos en creer que Nueva Zelanda vencerá siempre, como la primera vez, resulta que Australia gana en Twickenham, Sudáfrica derriba a Lomu y construye un país, Lamaison descose a Nueva Zelanda, Inglaterra conquista Jerusalén, los Pumas despedazan dos veces a Francia, Wilko lleva a rastras a su equipo a otra final, Warburton se va expulsado, Francia vuelve a hacerlo… y los All Blacks triunfan con ensayo de un pilar y el pie de un apertura que, cuando lo llamaron para jugar el Mundial, estaba pescando.

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4 responses

21 09 2015
Dudu

Mario, no se si ya conoceras el video, pero es algo que creo que merece la pena compartirlo y difundirlo: la seleccion de Samoa recibe la visita en su concentración de Joost Van der Vesthuizen, que esta luchando contra una esclerosis terminal, y le dedican un himno en agradecimiento… verlos y escucharlo te mueve por dentro… https://youtu.be/kj9AsZtchGc

21 09 2015
Dudu

que bueno que volviste Mario

18 09 2015
ornat

My pleasure… Para eso estamos aquí.

18 09 2015
peregrinator

que alegría, de nuevo una entrada tuya Mario. A ver si puedes acompañarnos con mas frecuencia, al menos durante el mundial

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