Un mono subido a la espalda

9 12 2014

Desde hace algún tiempo Gales no juega al rugby: se pasa el tiempo dedicado a quitarse monos de la espalda. La frase, un idiom inglés, ha sido la cabecera del pasado mes de noviembre para definir la frustración de los Dragones, y sus aficionados, contra los equipos grandes del Hemisferio Sur. Todo el mes, y cada partido, consistían en eso, en sacarse el animalito de la chepa: esa mochila psicológica de la que el equipo de Warren Gatland se deshizo con su laborioso triunfo contra Suráfrica, en el cierre de la ventana otoñal. Al menos, eso han dicho. En el liviano ejercicio de googlear la frasecita viene sin embargo una caracterización más profunda del asunto: el 8 de febrero de 2013 el tercera Ryan Jones ya la usó después de que Gales le ganara a Francia en el 6 Naciones. Ese triunfo cerraba una sucesión de ocho partidos sin victorias del equipo que, a las alturas del 2011, parecía llamado a dominar el Hemisferio Norte y, sobre todo, desafiar al Sur. El detalle explica hasta qué punto Gales, y Gatland, parecen dar vueltas sobre sí mismos en estos dos últimos años. Sí… Gales le ganó a los Springboks. Pero… ¿solucionó el problema? ¿Los problemas? Eso es más opinable.

Warren Gatland, inspirador hace unos años, sospechoso en los últimos tiempos, sigue sin reproducir los mejores momentos de Gales.

Warren Gatland, inspirador hace unos años, sospechoso en los últimos tiempos, sigue sin reproducir los mejores momentos de Gales.

La cuestión: ¿Cuánto tardará en tener a otro Amedio subido a los hombros? Y, yendo aún más lejos: ¿No será el mismo Gatland el que anda encaramado a la grupa de su equipo, impidiéndole avanzar? Esta conjetura, impensable en 2011 y 2012 (tras el gran Mundial, el Grand Slam y dos campeonatos consecutivos en el 6 Naciones), empezó a tomar forma cuando Gatland regresó de su excedencia temporal para dirigir a los Lions. Hasta ahí no había una sola voz discordante. Unos situamos el punto álgido del juego de este equipo en la RWC11… progresión cortada de raíz con aquella roja al capitán Warburton; otros lo vieron, y no sin razones para ello, en la proteica demolición de Inglaterra en el último partido del 6N de 2013, cuando le arrebataron el Grand Slam al equipo de Lancaster en un partido jugado con el cuchillo entre los dientes y un rugby de otra dimensión. Después, ya nada parecido.

Las sospechas crecen. Por un lado, aquellos días toman la forma de un espejismo y la crítica individual se expande como insidiosa mancha de aceite: Priestland ya no está, su promesa ha quedado demediada y hemos de conformarnos con su ocasional brillantez en los Scarlets; Mike Phillips lleva un tiempo más cerca de la crónica de sucesos que de su perfil de nueve dominante; a Warburton, el ojito derecho de Gatland en Gales y los Lions, lo tienen muchos por un flanker sobrevalorado; el oso Jones ya no es el que era; ¿No debería jugar Tipuric antes que Lydiate? ¿No debería Faletau, como número 8 que es, hacer algo más diferencial aparte de exhibiciones nada despreciables, pero sí infrecuentes, de su clase y su encomiable capacidad de trabajo? Tan raro se ha vuelto todo que hasta el indudable Leigh Halfpenny (cuyo pie sigue sujetando a Gales mucho más de lo que debería, no lo olvidemos) ha soportado dudas a su alrededor. Contra Suráfrica, el siempre comedido Jerry Guscott analizó al zaguero: “Sigue haciendo muy bien lo básico del 15: los balones altos, los placajes, el juego con el pie… pero ya no lo vemos atacar los espacios abiertos ni incorporarse como antes. Le falta confianza o ritmo. Quiero ver al Halfpenny de antes”.

El argumento también funciona dándole la vuelta. Es decir, enfocándolo desde el potencial del equipo y su rendimiento actual. O de estos últimos tiempos, deberíamos decir. ¿Cómo puede parecernos tan poco convincente un equipo con semejante armamento en la plantilla? Ahí la cuestión refiere, con diferentes matices, al caso inglés. ¿Es Gatland el problema? ¿Era un equipo unidimensional que, una vez agotada la veta de su tremendo tamaño, no ha encontrado más fórmulas de juego que sorprendan a los rivales? La WRFU piensa que no: lo tiene renovado hasta 2019. ¿Es un asunto de jugadores con demasiada consideración, que no han cumplido las expectativas? ¿Ha podido más la política que el rugby? Durante algún tiempo, el desencuentro entre los clubes, las provincias, los jugadores y la federación ha podido lastrar al equipo. Y las defecciones de jugadores principales, sobre todo a Francia. Ahora, con 20 nuevos contratos anunciados, pagados a medias (60/40) entre la WRFU y las regiones, esa posibilidad se desvanece. La casa parece en orden. El rugby, aún no.

En lo estrictamente deportivo, Gales ha dejado la impresión de estar más cerca de sus rivales en el marcador que de sus propias posibilidades en el juego. Una disensión apreciable para la que no asoma solución. Después de perder con Australia (28-33), en un resultado frustrante visto que los Wallabies solo le pudieron ganar en toda la gira a los Barbarians y en el Millennium, le mantuvieron la cara a Nueva Zelanda durante 70 minutos, para sucumbir en los últimos 10 a tres ensayos de Beauden Barrett (2) y Kieran Read. George North volvió al ala tras un decepcionante paso de emergencia por el centro. El derrumbe (16-34) provocó uno de los comentarios más lúcidos que recordamos, a cargo del segunda Alun-Wyn Jones: “Los All Blacks están 20 minutos por encima del resto del mundo“. Esa es la diferencia: aguantas una hora o más a un equipo superior, que al final acaba imponiéndose. ¿Por qué? Porque, en realidad, no estás a su nivel, por más que lo haya parecido en todo el tiempo anterior. Y cuando tú ya estás agotado y no tienes nada más, ni física ni técnicamente, a ellos aún les quedan 20 minutos a todo motor. Los All Blacks son eso.

Otro comentario muy a tener en cuenta, éste de Mark Hammett. Talonador de Nueva Zelanda 29 veces en sus días, hoy entrenador de Cardiff Blues, el martillo Hammett habló tras el partido de la diferencia física entre NZ y Gales. Y no viene por generación espontánea, no… sino por fórmulas y métodos de trabajo: ““Desde una perspectiva puramente deportiva, aquí el gran asunto es que los entrenamientos que ahora se hacen en Gales están más cerca de lo que hacíamos en Nueva Zelanda hace 15 años que de lo que hacemos ahora”. Un retraso de 15 años, de acuerdo a Hammett. Que el entrenador de una región diga eso del país en el que trabaja no debería ser baladí, ¿no?

En el mientras tanto, la federación galesa elevó una protesta verbal contra la BBC por la pregunta que la periodista Sonja McLaughlan le hizo a Gatland después de la derrota con los ABs: “¿Se siente usted bajo presión?”. “Usted me está poniendo bajo presión”, respondió con sequedad Gatland, antes de marcharse. Uno de sus asistentes, el volcánico Shaun Edwards, se enzarzó después con un periodista del Daily Telegraph, a cuenta del mismo asunto y de un titular envenenado: “El tiempo de Gatland puede haberse acabado(Gatland’s time may be up). En descargo del entrenador habrá que decir que, desde el punto de vista periodístico, un titular jamás debería expresar una posibilidad, sobre todo si es especulatoria o directamente opinativa: o se ha acabado o no se ha acabado. El puede sobra. En todo caso, las escenas reflejan hasta qué punto hierve la volcánica olla a presión que representa el Millennium.

De noviembre, sacamos apenas en el lado de Gales el crecimiento exponencial de dos jugadores secundarios en temporadas anteriores, ahora indiscutibles: el medio de melé Rhys Webb y el apertura Dan Biggar. Los dos están en gran forma, por encima de la media, y le han solucionado a Gales uno de sus problemas de los últimos tiempos, la irregularidad de la bisagra Phillips/Priestland. Por detrás de Biggar, excelente en lo defensivo, adecuado con el pie, mandón en la dirección, viene Owen Williams, un joven enrolado en Leicester que es jugadorazo. Gales sigue produciendo rugbiers más que notables. El juego, sin embargo, no fluye.

El triunfo final de la serie contra Suráfrica ni quita ni pone nada, por más que la lectura haya sido forzada y forzosamente positiva en el campamento galés. La propia forma del resultado (12-6) indica qué tipo de partido se vio en el Millennium. Suráfrica se despidió de Europa enroscada en su particular laberinto de negar las formidables condiciones de sus tres cuartos para jugar a otra cosa que al tradicional rugby Springbok. Pero de eso ya hablamos en el Championship. Y otras veces. Gales se puso a pensar en el duelo de apertura del 6N contra Inglaterra, con otra cara. Pero sin sacudirse de encima la sospecha de que –como escribió la periodista Carolyn Hitt a cuenta de la última victoria contra los All Blacks en 1953- lo que lleva el equipo de Gatland subido a la espalda no es un mono, “sino el planeta de los simios completo“.

 

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6 responses

16 12 2014
migueltuck

Mario, me gustaria saber tu opinion y de toda la gente que escribe aqui, sobre las repeticiones de las jugadas conflictivas en el video marcador.

En su dia en el SA-NZ de Ellis Park se vio condicionado Barnes a retrotaer el juego a una falta muy anterior para señalar golpe, por poner un ejemplo.

Hasta que punto es bueno esto? Lo de dejar que los realizadores de tv muestren lo que les parezca oportuno.
A mi personalmente me parece muy peligroso con una copa del mundo a la vista a menos de un año.
Habria que regularizar un aspecto asi? Que solucion tiene esto?
Ya no son los parones del arbitro hablando con el TMO sobre si ha sido ensayo, sin bin etc… es el hecho de que los encargados de retransmitir un partido, sean los responsables de pasar una repeticion por tv, que esta sea pasado por el videomarcador y que el pueblo empiece a rugir….

Lo comento porque es un debate que estoy teniendo con un par de futboleros ahora mismo.
Un saludo

17 12 2014
Jun

El TMO es un recurso sumamente útil, del que estoy totalmente a favor, pero también es verdad que últimamente se esta abusando de el, supongo que los árbitros al tener la oportunidad, no querrán pillarse los dedos, pero es que a veces se pasan.
En la NBA o NFL con el “Instant Review”, que es el mismo concepto, es algo en ocasiones insoportable, se tiran 5 minutos de deliberación para una jugada que todo el mundo ha visto, para acabar señalando lo obvio.

Respecto a su emisión por el videomarcador, pues siempre se ha hecho, corregidme si estoy equivocado, no veo mayor problema ni que pueda causar problemas en la grada.

Y sobre regularizarlo, es un elemento del juego a disposición del árbitro. ¿Se podría aplicar como el “Ojo de Halcón” en el tenis? con opción de pedirlo a los equipos. A mi no me convence, quizás se podría limitar su uso solo a la consecución de ensayos, pero supongo que en esto habra tantas opiniones como gente debatiéndolo..

19 12 2014
peleida

a mi me gustaria que el TMO se usara solo en ensayos y jugadas muy muy puntuales.
lo demas me parece pervertir el espiritu con el que se comenzo a usar el TMO .
y lo de las pantallas en el campo, yo preferiria que no las hubiera , pero deben de ser los signos del progreso

15 12 2014
peleida

es que esto de gales es ahora mismo un laberinto
visto lo ocurrido despues podriamos pensar(haciendo un enorme ejercicio de ventajismo) que aquel grupo no era (o eS) tan bueno como todos pensamos a finales del 2011

es un equipo basado en una exhuberancia fisica , que le basto para ganar 2012 y 2013 en el seis naciones, pero que a nivel de juego poco a poco ha ido involucionando. ni faletau ni warburton ni lydiate son ese trio que entonces aparentaban iban a ser(y hablo de ellos porque en el juego actual la tercera linea es fundamental) . ninguno de los tres ha mejorado y diria ademas que en ataque aportan poco y nada al grupo.

a mi en le caso de la tercera linea me extraña la poca participacion de tipuric, que ha sido productivo en ataque cada vez que ha tenido ocasion para ello.

la linea de zagueros tiene a un north y a un cuthbert muy poderosos en las alas, a la vez que desequilibrantes , pero a roberts y davies les pasa como a la tercera linea, no han llegado a dar nada parecido a lo que amagaron en el 2011 , alla por el invierno austral.

y gatland parece un tecnico con poca cintura, muy de esquema fijo, tiene un credo y lo sigue hasta el final.

9 12 2014
Jun

Para mi el principal problema de Gales es el propio Gatland, no por que sea mal entrenador, todo lo contrario, sobre todo comparado con alguno al Oeste, si no por que su ciclo se ha acabado.
Han sido siete años, la mayoría exitosos, pero tanto Federación y jugadores como el propio Gatland llevan un par de años dando señales de agotamiento, o acomodamiento o falta de ambición… no se bien como definirlo, pero es algo que acaba ocurriendo en ciclos largos y exitosos en todos los deportes.

Por el lado deportivo, totalmente de acuerdo con mmmpuy en lo referente a la ausencia de un plan “B”, y necesita regeneración en algunos puestos, sobre todo en la primera linea, pero es que la nómina de jugadores que Gales puede poner en el campo es tremenda.

9 12 2014
mmmpuy

Otro artículo de nivel. Muchos se preguntan si Gales es un equipo de jugadores sobre valorados con un gran entrenador o de un entrenador sobre valorado con grandes jugadores. Yo la verdad no lo sé. Si es cierto que a Gats no le han ayudado ciertas excusas como que “la liga pro12 no prepara a los jugadores para jugar a nivel internacional”. Creo, sinceramente, que el mayor error de Gatland es la falta de un plan “B”. Teniendo en cuenta que el plan “A” se basa en un planteamiento tan intrincado como “ganar la colisión”, el no tener un “B” me parece un gran error.

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