Inglaterra y la otra Inglaterra

2 12 2014

Inglaterra siempre nos deja la impresión de mejorar en una medida directamente proporcional al alejamiento que Stuart Lancaster haga de sus presupuestos iniciales. Si analizamos los cuatro partidos que ha jugado la Rosa en este mes de noviembre (derrotas ajustadas con Nueva Zelanda (21-24) y Suráfrica (28-31); victorias ante Samoa (28-9) y Australia (26-17), podemos dibujar esa línea de fuga: rehízo su medio campo desde la combinación inicial (Eastmond / Barritt) hasta llegar a la final (Twelvetrees / Barritt), pasando por la prueba de Owen Farrell en el 12 contra Samoa, recuperada en el tramo final del encuentro con Australia. Billy Vunipola, indiscutible número 8 de la última etapa, quedó ensombrecido por la agresividad finalizadora de Ben Morgan, un tipo que desequilibra cuando embiste. Es verdad que el relevo de Vunipola se debió a una conmoción en partido de la Premiership con los Saracens, pero aun así la impresión de poderío de Ben Morgan parece diferencial: ensayó contra Suráfrica y repitió con los Wallabies, dos veces. Seguramente fue, con varios pasajes de Tom Wood y, sobre todo, con el creciente Courtney Lawes, lo mejor de una delantera que aún es (pese a las notabilísimas ausencias de Dan Cole, Corbisiero, Launchbury, Parling o Tom Croft), el motor fundamental inglés.

Sigamos el razonamiento. Por detrás, Lancaster arrancó con la bisagra Care / Farrell, que no puede ser más contradictoria dado el estilo de ambos, y acabó por usar a Ben Youngs como 9 y a George Ford en el 10. Una variación como esa afecta de manera decisiva al comportamiento de cualquier equipo. Entre medias, trató de sujetarse inútilmente a su hombre franquicia (Farrell) forzándolo como primer centro junto a Ford contra los samoanos. Esa combinación, nos dijeron todos los especialistas, no podía funcionar. El estilo de pase plano a los intervalos de Ford, una invitación a que los portadores de balón rebasen la línea de ventaja, precisa un primer centro más agresivo que Farrell. La apuesta, como no podía ser de otro modo, no funcionó. Twelvetrees mezcló bastante mejor con Ford, sin ser tampoco un hombre hecho para el crash ball, la pelota de choque. Y Barritt tiene un perfil más defensivo que ofensivo. Eastmond estuvo notable en defensa cuando tuvo oportunidad, pero desde luego nadie hace olvidar a Manu Tuilagi, a pesar de que aquí ya hablamos de que su juego tiende a ser unidimensional y le faltan algunas sutilezas y variaciones. Eso sí: su capacidad para la ruptura tumultuosa no tiene, ahora mismo, parangón en Inglaterra.

En definitiva, Lancaster ha de construir el medio campo completo. Por ahí ha pasado mucha gente. También Burrell, por nombrar otro. No es menos notable el asunto de las alas. Apareció Rockoduguni al principio del mes, pero no dejó nada para el recuerdo antes de desaparecer como había llegado. Gran anotador en la Premiership, en Inglaterra no vuela. Vale decir, en el concierto internacional: al menos de momento. Johnny May dejó uno de los ensayos del mes contra los All Blacks, y carreras verticales potentes. ¿Es suficiente? Tal vez, si sigue progresando… Pero se hablará más de los que no están (Yarde no contó esta vez, Nowell tampoco) o de los que casi nunca van (Christian Wade). Como decía Clive Woodward en su análisis previo al choque con Australia para el Daily Mail, Inglaterra sigue sin tener equipo ni juego definido. Después de tres años y a menos de doce meses de la RWC15, el asunto revela hasta qué punto la cacareada construcción a largo plazo de Lancaster bordea el precipicio de la confusión: “Inglaterra aún no ha desarrollado el juego colectivo, que implique a los 15 y en todas las zonas del campo, que era de esperar a estas alturas. Más vale que lo hagan a tiempo para la RWC”, analizaba Woodward. Durante todo noviembre ha sido otra vez un equipo de 8 +2. Y luego, las dudas.

Es interesante un apunte añadido que hacía Woodward acerca de la elección de jugadores de Lancaster, asunto clave y sobre el que hemos debatido largamente ya. Venía en un recuadrito, como si no fuera nada, pero ahí hay una bomba de relojería en pocas líneas. Woodward elegía dos equipos que ÉL pondría para jugar contra Australia. Uno, el que haría basado en los jugadores que estaban seleccionados por Lancaster. Era éste: Brown; May, Burrell, Farrell, Watson; Ford, Youngs; Marler, Hartley, Wilson; Lawes, Attwood; Haskell, Robshaw, Morgan. El otro, el que él “habría desarrollado, de acuerdo a los jugadores disponibles y en forma para jugar”. Ojo a éste: Watson; May, Burrell, Slade, Wade; Cipriani, Youngs; Marler, Hartley, Wilson; Lawes, Attwood; Robshaw, Armitage, Haskell. Nótese: el capitán de 6, no de 7. Armitage de 7, no de 8. Haskell cerrando. Y añadía: “Yo llamaría a Twelvetrees para aprovechar su juego al pie y a Cipriani como número 10“. Cipriani, entre otros, sigue siendo ignorado por Lancaster hace tiempo. Armitage no es elegible según las reglas de la RFU. Pero hay mucho más. El reclamo público de Woodward indica que, tal vez, no estamos tan locos ni descaminados cuando apelamos a esa otra Inglaterra posible.

Durante algún tiempo el equipo de Lancaster pareció en progresión y fue jaleado. Este último mes, y pese al bálsamo de Australia, las críticas y las dudas se han alimentado unas a otras. Nadie ha quedado más expuesto que Farrell, un 10 con una lectura de juego muy limitada y de creatividad menor para un equipo tan grande. Sí, durante mucho tiempo lo defendieron su indudable frialdad, capacidad competitiva y temple para la patada. Este mes esas condiciones también han zozobrado. La aparición de Ford -un amigo suyo desde la infancia y en las inferiores de Inglaterra- ha dejado al descubierto lo que un apertura con verdadero sentido de la dirección y el juego (más la patada, porque Ford también ha puesto seguridad) puede darle a un equipo del potencial de Inglaterra. Pero no solo: hay muchas cosas que solucionar en la 3/4 inglesa. Y sin una adecuada elección de jugadores, no podrá ser. Volvamos a citar a Woodward: “O no estamos escogiendo a los jugadores adecuados, o no estamos escogiendo la combinación de jugadores adecuada en las posiciones en las que pueden hacer más daño”. Mientras Inglaterra no use a un 12 que tenga una patada táctica importante (Twelvetrees sería ese hombre) Inglaterra solo podrá competir con los del Hemisferio Sur en la delantera; pero no hacerles daño con el juego a la mano.

Y aquí, regresamos al asunto de siempre. Aun con muchos aspectos opinables y un juego de vuelo muy limitado, Inglaterra sigue siendo un equipo con capacidad para competir con cualquier rival del mundo. Y de ganarle, de hecho. Se extravió tras el descanso con los All Blacks (capaces de encajonarla en desventaja por aquella amarilla a Coles) y solo dio los coletazos orgullosos del final. Care/Farrell nunca comunicaron el ritmo que facilitaban sus delanteros. Y NZ le hizo algún ensayo fácil de lado a lado (el de McCaw) y otro de delantera (Faumuina) después de acumular 22 fases de juego. Son detalles significativos. Con Suráfrica el partido estuvo cerrado como les gusta a los dos. Extrañamente porque ambos podrían jugar a otra cosa, sobre todo Suráfrica. Inglaterra tuvo posesión y territorio; los Springboks golpearon. Otra vez, Inglaterra desajustó el juego que necesitaba y le hizo la vida más sencilla a su rival: Care (que también erró un pase que alimentó un ensayo de Serfontein) y Farrell quedaron señalados por su dirección. Otra vez el mejor arma inglesa fue el orgullo. Una amarilla a Victor Matfield despertó a la fiera de la delantera. Primero un maul multitudinario a la salida de una touche, y luego una carga del incontenible Ben Morgan, llevaron el partido al empate a 20. El incomprensible pisotón de Hartley le dio a los surafricanos la pólvora necesaria para cerrar el choque con otro ensayo de Schalk Burger y un drop de Lambie, el viejo/nuevo candidato a dirigir el juego springbok… otro arcano.

Así que, saltándonos otra vez a Samoa, esta vez Inglaterra se cobró la pieza del extraviado equipo australiano (triunfo nada desdeñable en el aspecto psicológico, porque van a ser rivales de grupo en la RWC) para equilibrar 2/2 su mes de noviembre. Poco, porque a Suráfrica hace ocho años y 22 partidos que no les ganan. Y porque la impresión general fue gris. La cuestión, como debatíamos hace unos días con el ex Ordizia Tom Parker, es si Lancaster está dispuesto a revisar sus convicciones y si su equipo dará la medida cuando se enfrente al desafío de, nada menos, ganar la Copa del Mundo en el propio jardín de su casa. Con los All Blacks y Suráfrica dio la impresión clara de estar en un segundo escalón: la corta diferencia fue menos convincente que la corta imagen. Frente a Samoa, durante mucho rato del partido equivocó el plan de juego… pese a haberlo definido: “Nos convertimos en un objetivo fácil para su dureza”, consideró George Ford. Ante Australia sí hubo idea bien ejecutada, además de la agresividad adicional que Inglaterra sabe sacar: machachó y cobró puntos y golpes en delantera, se impuso en los contactos y jugó mucho con el pie para ocupar territorios y obligar a Australia a lanzar a sus corredores desde el fondo. Australia no se fue del partido hasta el final, sujeta a la brillantez individual, pero Inglaterra siempre dominó y ganó con solvencia.

Ahora veremos si este triunfo (ante un equipo que está recomenzando con Cheika y muchos problemas) es leído en el contexto adecuado o si la perspectiva vuelve a torcerse. Queda por el medio el 6 Naciones, pero a Inglaterra el tiempo del progreso le ha caducado y hace ya rato que debería haber empezado a producir. Corre el peligro de perderse por el camino. De cruzarse con la otra Inglaterra y no saber ya quién es quién.

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6 responses

4 12 2014
peleida

buenas tardes.
yo soy de opinion parecida a jun, he visto los mismos partidos y he tenido su misma percepcion. no hay mejora , hay detalles que si, otros que no y otros que se quedan en ni fu ni fa.
y lo de farrel(yo aqui ya le he dado algo de caña) no pinta bien. no rompe en esejugador que podria ser, o que toda inglaterra desearia que fuese. muy limitado en la direccion de juego, sin capacidad de improvisacion o ruptura.
no es mal placador, es poderoso en el aspecto fisico y buen pateador.. hace 30 años con esas virtudes dificilmente hubiera sido apertura.
sobre woodward que decir, esta por encima del bien y del mal y lo peor es que el lo sabe.se dedica a pontificar , muchas veces(como en lo de cipriani) de manera algo, por decirlo de alguna manera curiosa.

Por otro lado , no se como calificar que diga que armitage tiene que jugar si conoce las reglas de la rfu y probablemente el aguna vez la aplicara. es como si en nueva zelanda algun comentariasta dijera que hayman o mcallister han de estar entre los sleccionados.

p.d: aunque quizas no sea el lugar adecuado y no hablamos de eso, un recuerdo y toda la energia positiva para jean de villiers en gran capitan bokke. el sabado sufrio una gravisima lesion de rodilla que quizas lo deje fuera de la copa del mundo . espeluznante lesion en una articulacion delicada y con 33 años. animo jean

5 12 2014
ornat

Respondo aquí pero respondo a todos. Estamos de acuerdo en todo lo esencial. La inclusión de las declaraciones y apuntes periodísticos de Clive Woodward son tramposas en cuanto a que buscaban el debate. Es cierto que la mayor parte resultan en brindis al sol (Armitage, claro), y que Woodward habla ya a calzón quitado, en ocasiones al aire pero también en muchas otras con mucho sentido. Merece la pena escucharlo y leerlo, pese a su tono algo deus ex machina. No hace falta estar de acuerdo. Yo sí pienso que Inglaterra debería explorar alguna de sus propuestas. Cipriani, por ejemplo. Slade y Wade. También merece la pena seguir las opiniones del que fue uno de sus hombres, Will Greenwood. Hay muchas voces presentando enmiendas al trabajo de Lancaster. Han pasado tres años y, en efecto, da la impresión de cierto extravío. Veremos.

Gracias a todos. Y sí, ánimo al gran JDV. No he visto la lesión: no soporto esas imágenes.

3 12 2014
Jun

De Inglaterra esta ventana solo he visto los partidos ante Nueva Zelanda y Sudáfrica, y salvo el ensayo de May, buenísimo pero que a mi me parece un “accidente”´, no vi a los alas ni a los centros en ataque
Y lo de Farrell, pues el partido ante Sudáfrica termina de retratarle, buen placador, excelente pateador, y un jugador planísimo con el balón en las manos, el muestrario de pases planos y comprometidos que mostró fue terrible. Yo lo defendí en sus comienzos, pero en su juego no se ve el menor atisbo de mejora en los casi 3 años que lleva con la Rosa.
Puede ganar a cualquiera, por supuesto, con el material humano que tienen, pero cada vez más dan la sensación de que Lancaster ha perdido el rumbo, y no es el único en el Norte

3 12 2014
migueltuck

Sin quitarle cuota de razón a Sir Woodward, faltaría más, lo de jugar a las alineaciones de jugadores es un clásico para él. Se está acordando siempre de los que no están y diciendo que algunos de los que están, están fuera de forma, que nunca esta contento. Este año le dio por decir que Lancaster debía de probar en los test de junio a Tuilagi de ala, daba un reguero de razones por las que lo pensaba, se probó, se demostró que no valía, y a otra cosa. Ahora que la tercera línea tiene que contar con Haskell de 7 por que es el flanker más en forma y dejar a Robshaw de 6 para que haga de ball carrier a lo Kaino. Estaría cambiando alineaciones todos los partidos. Eso sí, la pedrada de Cipriani de 10 y Farrell de 12 la lleva teniendo desde siempre.
Y yo que creo que Australia mereció de ganar a Inglaterra el último test. Se quedaron a un palmo del ensayo varias veces, o fallaban en la última decisión al entrar a matar o los ingleses cortaban con faltas tácticas ( lo que cuando las hace NZ llamamos cynical fouls ). Pero vamos con ese desequilibrio entre los dos equipos en las fases estáticas, tampoco se pueden pedir milagros.

2 12 2014
Walter Sobchak

Decir que el pisotón de Hartley era innecesario me parece un poco excesivo, mas aún viniendo de un pilar como es usted. Los que alguna vez hemos formado en algún “maul” sabemos que todo lo que pasa por debajo de él es pasto.

5 12 2014
ornat

No te falta razón, pero todos sabemos que estamos en 2014, no en 1987. Por desgracia, en este y otros aspectos. Hartley, que es un profesional, sabe cómo se cobran los pisotones hoy día en el rugby.

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