Huevos pasados por agua

19 08 2014

Las sucesivas trombas de agua aplanaron los dos partidos iniciales del Rugby Championship, que se resolvieron con marcadores escuetos. Australia y Nueva Zelanda empataron (12-12), con cuatro golpes de castigo anotados por sus aperturas, Kurtley Beale y Aaron Cruden; en Pretoria, Sudáfrica se impuso a Argentina (13-6) gracias a la ventaja que le procuró un ensayo muy pronto de Ruan Pienaar. Pero en general, ganó la lluvia al juego. En condiciones así, acostumbran a divertirse mucho más los que están en el campo que los que miran. Se vio todo lo habitual: deslices, errores comunes, melés en zozobra, derrumbes, reinicios, fallos de cálculo, pelotas sin control, mucho juego al pie (bueno y malo), avances por el eje, confusiones, riachuelos de sangre por las mejillas y amagos de pelea tabernaria a la salida de este o aquel garito. Resumamos lo que aprendimos, o no, en la primera jornada del Rugby Championship.

Hooper carga contra la defensa negra, en una de las escasas acometidas que de verdad pusieron en aprietos a Nueva Zelanda.

Hooper carga contra la defensa negra, en una de las escasas acometidas que de verdad pusieron en aprietos a Nueva Zelanda.

  • Georgina Robinson, la cronista del Sydney Morning Herald que avivó aquel tweet sexista del lenguaraz Campese, vino a resumir en su titular del partido del sábado el estado de la nación dorada: “Los Wallabies acaban con la racha récord de los All Blacks”. Uno ha conocido directores de periódico que, de forma muy bien razonada y a menudo razonable, sostenían algunas normas de estilo al respecto del periodismo deportivo: “Hay que evitar las fotos de hombres con traje y corbata, las malas noticias y el pesimismo”. Desde ese punto de vista, el enfoque de Georgina Robinson tendría un pase, pero oculta apenas el complejo de inferioridad que acecha a Australia frente a su némesis negra en los últimos años; y dice poco acerca de la evidente impotencia del equipo de Ewen McKenzie para construir un rugby ofensivo suficiente. Desde luego y por lo que hemos leído, los jugadores no comparten esa visión. ¿Su entrenador? Mmmm…
  • Los All Blacks volvieron a quedarse en 17 victorias consecutivas. Sin récord. Es verdad. También lo es que el de Steve Hansen pareció un equipo en versión menor en comparación a sus proporciones habituales, cosa que ya le pasó en el arranque de la serie de junio ante Inglaterra: “The tide is turning”, se entusiasmaron, a año y poco del Mundial, los medios ingleses: cambia la marea… Resulta que luego llos All Blacks se manotearon el óxido del juego y acabaron la gira dándole una paliza de rugby exuberante a los muchachos de Stuart Lancaster. No se puede descartar que eso vuelva a ocurrir, veremos este sábado en Eden Park. Pero la escasez All Black no evita, sino que más bien revela, un buen número de verdades incómodas en el lado australiano.
  • El empate a 12 resultó un anticlímax. Australia sabe que debió ganar: los All Blacks jugaron 20 minutos en inferioridad, por amarillas al pilar Crockett y al apertura Beauden Barrett, salido del banquillo. Ambas expulsiones se produjeron en momentos críticos, en el final de cada periodo, cuando Australia amenazaba la 22 negra. No sumó un solo punto en ese periodo: por deficientes decisiones de juego (aperturas a los costados que facilitaron la defensa en cortina All Black, magnífica, en lugar de penetraciones por el eje con balones en corto, como recomendaban las condiciones), de estrategia (su joven capitán Hooper rechazó transformar hasta dos golpes de castigo en favor de una melé y un reinicio alocado de Beale), un error en el pateo a palos del mercurial Beale o la impotencia del finalizador implicado (el ala Pat McCabe, particularmente… detenido por el ejercicio defensivo de Savea: extrañamos al honey badger Cummings). Todos esos detalles suman el fondo de la cuestión: a Australia le faltaron recursos. Ni siquiera acertó a generar una situación de drop para el especialista Foley, que salió diez minutos al final.
    Richie McCaw contiene uno de los intentos de ruptura de Beale por el eje.

    Richie McCaw contiene uno de los intentos de ruptura de Beale por el eje.

  • Mucho se habló antes y después de si el par Beale / Toomua era un doble 10, un doble 12 o un doble o nada. Y de la titularidad de Beale por cuestiones de su renovación de contrato con la ARU. El partido no dijo ni palabra a favor de la decisión de Ewen McKenzie: no fue culpa principal ni de Beale ni de Toomua. Los dos jugaron bien, en sentidos contrarios, aunque ninguno transmitió al equipo el juego preciso. McKenzie los va a mantener en el segundo choque con los All Blacks: en realidad, va a repetir equipo al completo. No así los kiwis, que seguramente perderán por lesión a Nonu (Fekitoa o Crotty lo relevarán) y Kaino (Messam parece por delante de Luatua).
  • Australia tuvo dos problemas mayores. Uno, sus delanteros apenas ganaron líneas de ventaja, no obligaron al pack negro a retroceder y generaron escasa plataforma para que sus medios construyeran rugby: casi en cada reciclaje (a excepción de Hooper alguna vez, del agresivo Fardy otras) los delanteros australianos siempre reciben parados. Entonces inician la carrera y, claro, su inercia no les da para ganar la ventaja en el contacto. El resultado visual es un juego sin penetración, en el que falta dinamismo, avance y variantes para los medios, pese al esfuerzo y los detalles apreciables de Slipper (muy buen partido del pilar izquierdo), Carter o los ya aludidos Hooper y Fardy. Tampoco el paquete neozelandés alcanzó sus niveles. En los dos lados hubo mejores acciones destructivas que desequilibrios.
  • El otro factor decisivo fue el lamentable encuentro de Nic White, su medio de melé. La defensa All Black le tapó ¡hasta tres veces! sus box kicks. Cuando jugó territorio, lo hizo sin criterio ni resultado. Algo de lo que ya hemos hablado y se pasa a menudo por alto: los All Blacks son el equipo que más veces patea del mundo. El sábado lo hicieron en innumerables ocasiones, lo que rebajó mucho la escasa influencia en el juego del apertura Cruden; pero es que casi cada patada tuvo un sentido ofensivo expreso en la presión, los errores del rival, los retrocesos, recuperaciones o golpes. Nueva Zelanda obtiene muchísimos puntos de esas jugadas. El sábado no las rentabilizó (le faltó más de su segunda y tercera en el plano ofensivo, lo saben), pero tuvo el dominio territorial durante todo el primer tiempo y no sufrió más de la cuenta. Australia, por contra, no atacó con el pie. Se deshizo de la pelota: sólo dos veces White o y Toomua acertaron al espacio vacío a la espalda de Savea. Pero el ala, y en otra oportunidad el talonador Coles en sorprendente recuperación defensiva y contrapié a Beale, dejaron en nada las tentativas doradas.
    Una melé del partido, en vías de levantarse y provocar otro irritante reinicio: los delanteros son responsables, a medias con la pobre gestión del árbitro, de que la fase más crítica del juego funcione como es debido.

    Una melé del partido, en vías de levantarse y provocar otro irritante reinicio: los delanteros son responsables, a medias con la pobre gestión del árbitro, de que la fase más crítica del juego funcione como es debido.

  • Y ahora vayamos con Peyper, el árbitro. Respecto a las dos exclusiones, nos parecieron acertadas las dos, con sinceridad. Barrett, desde fuera de juego y sin regresar por la puerta, juega dos veces el balón con el pie para interrumpir el reciclaje australiano. Respecto a Crockett… entre el minuto 35 y el 44, Nueva Zelanda cometió seis golpes de castigo consecutivos. Esa acumulación llama a una amarilla. Los All Blacks hacen de maravilla las cynical fouls, todos lo sabemos. Crockett cometió dos en el espacio de un minuto, durante una larga acometida australiana. Primero placando a White cuando el medio de melé se disponía a reciclar un balón y era intocable. Es sutil, pero muy evidente: los delanteros entienden ese tipo de infracciones como obligaciones de su trabajo en situaciones de amenaza. Poco más tarde, otro placaje en el que, de forma deliberada, se queda encima del rival en el suelo. Ninguna intención de soltar ni apartarse. Peyper aplica otra ventaja, pero al pararse el juego le explica a McCaw, que pone esa cara de extrañeza que tan bien le sale: “Número 1, juego cínico, dos veces…”.
  • Lo que resulta mucho más injustificable es la gestión de las melés. Cierto que en condiciones de lluvia así, las melés se caen más, pero Peyper cometió casi todos los errores que son costumbre en los árbitros, pese a los cambios normativos en esta jugada. Nic White introdujo directamente torcido y parcial de principio a fin. Muy evidente. Peyper solo lo advirtió pasada la media hora de juego. Más tarde permitió a Phipps, el nueve suplente de los Wallabies, demorar la introducción pese a que ha de ser inmediata a partir de la orden del árbitro. Peor aún, castigó empuje prematuro de los neozelandeses. También pasó por alto los amagos del talonador aussie en un saque de touche, prohibidos por el reglamento. En una ocasión, concedió franco a Australia con toda su primera línea derrumbada. Fuera de eso, ni él ni sus asistentes vigilaron los agarres, por parte de ambos equipos, en el lado contrario a su campo de visión. Ni las veces en que la tercera All Black (sobre todo Richie, claro), se levantaba a vigilar la salida rival antes de acabar la melé… Sin todas esas condiciones, y en día de lluvia, una melé se convierte en un problema permanente. Y buena culpa la tuvo el colegiado.
    Nicolás Sánchez, el 10 de los Pumas, fue seguramente el único back que llamó la atención en la primera jornada y el más destacado en los dos partidos.

    Nicolás Sánchez, el 10 de los Pumas, fue seguramente el único back que llamó la atención en la primera jornada y el más destacado en los dos partidos.

  • Puede que se imponga esta paradoja: de los cuatro contendientes, quizás el que más contento pueda salir del primer día sean los Pumas, los únicos que perdieron: 13-6 en el Loftus Versfeld de Pretoria, pero encajando apenas un ensayo en un despiste temprano, y acumulando después un partido industrioso, como requerían las circunstancias, que detuvo a los Springboks y no solo eso: también los amenazó muy seriamente. Otra cosa es que a los Pumas ya no les contentan, como así debe ser, estas reuniones de méritos sin su adecuado retorno en el marcador.
  • La práctica deportiva, más a estos niveles, exige la ambición como primera característica. Pero algo han de saber de forma íntima Daniel Hourcade y sus chicos: el partido resume avances muy positivos en la construcción de un equipo para la próxima RWC’15. Y de un estilo de juego que, desde luego, no encontró apoyo ninguno en la fiera meteorología de la jornada. Montero pudo emular su try a Irlanda en una jugada calcada de Nico Sánchez, el mejor sobre el campo. Creevy metió la cabeza abajo al final y se quedó sobre la línea. Fue un partido de trincheras, y en la trinchera Argentina no teme a nadie. Detuvo los moles bokke, robó y ganó touches, empujó la melé local… Fue un gran partido de premio corto: al menos el bonus defensivo, casi el empate.
  • Coetzee placó un sinnúmero de veces, Galarza y Lavanini (atrevido para llevar la pelota) no bajaron la cabeza, De Jager decepcionó un tanto, como si no tomara el tono al choque, Herrera se vació, como Fernández Lobbe o Louw… El flanker sudafricano se perderá la vuelta en Argentina y Meyer ha llamado a Whiteley porque, dice, le faltan ochos puros. Esa letanía es antigua en el técnico, pero Vermeulen estuvo muy bien. Tras la espantada en junio de Steyn, el segundo centro sigue abierto: De Allende no tuvo un partido para imponerse, hay recambios lesionados. Ese puesto necesita continuidad y Sudáfrica no la encuentra. Le Roux vivió una tarde complicada, salió airoso unas veces y otras no tanto. Hendricks aprovechó su ocasión pero, en general, no fue un partido para dispendios atléticos. ¿Es ya la hora de los Pumas? ¿Guardó demasiado Meyer? Veremos.
  • Un XV ideal del primer día, para alimentar cruce de opiniones y criterios. Se advierte siempre la subjetividad propia y se animan las ajenas. Aquí nadie sabe más que nadie ni hay opiniones absolutas. Hay varios puestos, particularmente hasta los aperturas, que bien podrían quedar desiertos. Pero hay que llenarlos. Ahí va el de Mamá, quiero ser pilier: 15 Le Roux (por decir alguno), 14 Hendricks (lo mismo), 13 Fekitoa (pfff), 12 Toomua (ay), 11 Savea, 10 Nico Sánchez, 9 Aaron Smith, 8 Vermeulen, 7 McCaw, 6 Louw, 5 Lavanini, 4 Galarza, 3 Herrera, 2 Coles, 1 Slipper.

 

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5 responses

21 08 2014
cuenca

Abundando en el tema del arbitraje en el AUS-NZ leed esta noticia: http://www.planetrugby.com/story/0,25883,3821_9432122,00.html

Un saludo.

21 08 2014
ornat

Precisamente iba a hacer referencia a eso. Peyper se ha disculpado y ni él ni yo teníamos razón en el juicio de la jugada de Crockett: efectivamente, todo cambia si Nic White, como parece (no he vuelto a comprobar la acción) tenía las manos sobre la pelota. En ese caso, el placaje de Crockett es plenamente legal, como admite Peyper en su conversación con Steve Hansen. En tal caso la amarilla no sería pertinente, aunque la acumulación de golpes negros siga ahí. Es un detalle decisivo, aunque parezca menor: error de apreciación. En todo caso, me parece mucho más grave lo de las melés, pero hay que decir algo que también he leído por ahí y en lo que estoy de acuerdo: los entrenadores no ayudan nada con las tácticas sucias en las melés. Hay todo tipo de trampas que se aplican ya como recursos tácticos. Son peligrosas, son ilegales, son injustas con el juego, el rival, los árbitros y el público. Pero éste es el rugby que tenemos hoy. Y a los colegiados, desde luego, les exige más que nunca estar a la altura.

Gracias por las aclaraciones.

22 08 2014
cuenca

No hay de qué Mario. Estoy de acuerdo con tu argumento de que a los árbitros se les exige más que nunca, cosas del profesionalismo, y también en qué no ayudan los entrenadores ni los piliers con sus tácticas sucias.
Otro aspecto en el que se juega al límite, como señalaba en una intervención anterior, es en el de los pases adelantados. No sé si es por la velocidad a la que se juega ahora, por la colocación de las cámaras o porque realmente se ha impuesto una nueva forma de transmitir el oval, pero a mí me parece que hay muchísimos pases adelantados en ataques abiertos a la mano que no se pitan. Recordando y repasando viejas grabaciones de los setenta, ochenta y noventa observo que entonces se pasaba el balón claramente hacia atrás, pero ahora, sobre todo en los últimos pases a los alas, tengo la impresión de que la norma se está pervirtiendo cada vez más.

20 08 2014
migueltuck

Gran análisis como siempre Mario.
En Australia el 8 o el 6 debería ser Higginbotham, tiene el físico que parece que demanda McKenzie en estos puestos sumado a una gran calidad. Fardy es un currante nato y buena opción en los laterales y Palu un ball carrier como pocos, pero hay que exigir un poco más para la un tercera Oz, además hay chavales tipo Schatz o Gill que no deben ser ignorados.

Nueva Zelanda en el pateo a palos tiene un problema cuando Carter no esta. Ni Cruden ni Barrett son amigos de los partidos de trincheras en los que cada golpe angulado a 46 metros es oro. Esto me parece un aspecto fundamental para salir del paso en partidos de clase “B” que deciden si te vas para casa en el Mundial.
Como más o menos se sabe quién va a ser titular en los All Blacks a un año y pico vista del mundial yo iría dando más minutos a criaturas tipo Fekitoa, Cane, TODD ( que no se porque ni le convocan ) 3er talonador ( llamese como quiera ) pero en partidos tipo vs Sudáfrica o Inglaterra en Twickenham. Porque al fin y al cabo NZ está hecha para ganar el Mundial, no para encadenar 17 partidos seguidos ganando ( ojo, que no sé que es más meritorio ) pero si preguntamos por allí que qué prefieren los neozelandeses todos sabemos lo que responderían.

Sobre el tema de las reiteradas faltas de NZ pues es verdad, hacen muchas y como es un equipo al que automaticamente todo el mundo analizamos con lupa pues quizás en estos momentos, o desde el mundial a esta parte mejor dicho, se es más riguroso con ellos. Hansen debería de trabajar este aspecto del juego, aunque de momento no le haya pasado factura en los marcadores, ( vease el partido de Johannesburgo o el de la semana pasada ) lo más normal es que algún día repercuta muy negativamente en el partido.
Más de lo mismo veo que pasa con el bueno de Richie, lleva muchos años en la élite, tiene todos focos encima y a la mínima que haga, en caso de duda le van a pitar el penalty, es lo que hay. Dicho esto no es el único flanker que sale en fuera de juego, o se mete por el sitio equivocado, los hay que disimulan menos y lo hacen de manera más reiterativa que él, pero eso no debe de ser ningún alivio para él. Y ya que estamos, también creo que existen críticas exageradas sobre él, que más allá del chascarrillo recurrente, veo atisbos de haters en el periodismo ( incluso en el español ) porque haga lo que haga le caen palos. No lo digo por este blog, que no se me entienda mal, cuidado.
Y que poco he hablado de rugby.

19 08 2014
cuenca

Mario, ¿no te pareció avant el pase a Pienaar del primer ensayo? Es cierto que los árbitros desde hace años permiten pases muy al límite, pero a mí este me pareció adelantado.
Mi equipo: 15 Le Roux, 14 Ben Smith, 13 Bosch, 12 De Viliers, 11 Savea, 10 Nico Sánchez, 9 Aaron Cruden, 8 Wycliff Palu, 7 Mc Caw, 6 Louw, 5 Lavanini, 4 Galarza, 3 Herrera, 2 Coles, 1 Slipper

Saludos.

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