Ciudadano Wilkinson

22 05 2014

Jonny Wilkinson se retirará del rugby después de los dos partidos que le quedan a su equipo, Toulon, esta temporada: la final de la Heineken Cup, este sábado frente a los Saracens; y la del campeonato francés, el Top14, una semana más tarde, de nuevo con Castres por rival. Entre medio, este próximo domingo, el apertura inglés habrá cumplido 35 años. Dos encuentros para que Wilkinson, el hombre que hizo ese raro tránsito de jugador de rugby a estrella mediática (y por méritos deportivos, no por una exclusiva operación de marketing), recubra de mayor gloria una carrera de picos extraordinarios y un largo valle intermedio próximo al hundimiento físico y emocional. Wilkinson ha sido, para muchos, el Beckham del rugby. La analogía entre los dos personajes se apoya en la coincidencia temporal, en algún encuentro publicitario que tuvo por argumento su común maestría por el golpeo de la pelota, y en la condición de iconos que trascienden lo deportivo. Pero olvida divergencias fundamentales. Wilkinson fue Beckham sin ser Beckham. Es decir, la complejidad mercadotécnica alcanzada por el futbolista (que no está al alcance de cualquiera, desde luego) fue en realidad complejidad psicológica en el jugador de rugby. Wilkinson ha peleado toda su vida por el equilibrio mental. Ni la gloria ni la notoriedad cambiaron su modo de comportarse en la escena pública o en el campo de juego. Pero le pasaron una carísima factura íntima: su largo camino de vuelta de la gloria lo rindió en un laberinto de lesiones, en un proceso de autoinculpación terrible y en estados que alcanzaron pasajes depresivos. Se va convencido de que ni su cuerpo ni su cerebro pueden hacer frente ya a las exigencias del rugby de hoy. Lo único que le da miedo, dice: “Encontrar un trabajo como Dios manda”. Jonny está a punto de convertirse en el ciudadano Wilkinson. Un mortal más… o no.

Wilkinson dice adiós al rugby, envuelto en reconocimiento y con una última posibilidad doble de ser campeón de Europa y de Francia con Toulon.

Wilkinson dice adiós al rugby, envuelto en reconocimiento y con una última posibilidad doble de ser campeón de Europa y de Francia con Toulon.

Algo así parece una impostura, una exageración, en alguien con el prestigio y las perspectivas de Jonny Wilkinson. Toulon lo quiere en su staff. Inglaterra lo quiere trabajando para ellos. Cualquiera en el mundo del rugby de hoy lo querría a su lado, para dejarlo comunicar todo el conocimiento, la ética, la técnica, la fabulosa capacidad de transmisión de valores, modelos, formas y actitudes que atesora su modo de vivir el rugby. No, a Wilkinson no le va a faltar trabajo. Pero si alguien sucumbe a la tentación de creer que se está haciendo el modesto al decir algo así, conviene escucharlo en esta entrevista que concedió a Total Rugby. Wilko es ese tipo de ser humano que cuestiona su figura en el espejo y las esencias de su existencia, de un modo que no suele verse en un deportista. Decía: “A veces me imagino o pienso cómo hubiera sido mi vida sin el rugby. Qué habría pasado si mi vida no hubiera seguido el camino que ha seguido… Nunca fui a la universidad, nunca tuve un grupo de amigos fuera del rugby. Y me pregunto, si hubiera sido distinto, si hubiera hecho otra cosa… ¿habría crecido más?, ¿habría madurado de un modo distinto?, ¿lo habría hecho más o menos…? Soy un gran privilegiado de haber tenido lo que he tenido, pero en ocasiones me he preguntado qué estaba haciendo conmigo mismo, con mi vida; si tenía sentido, si lo disfrutaba o no, si lo hacía por mí mismo o por los demás, por otros. En algunos momentos perdí el control y no lograba hacerme con quién era yo mismo. Es una sensación temible”.

En la imagen de su primer ensayo con la camiseta de Inglaterra (fase de grupos de la Copa del Mundo de 1999, Twickenham, la Italia de Diego Domínguez por rival, victoria de la Rosa por incontestable 67-7), Jonny Wilkinson aparece en un exagerado plongeon junto a un defensor italiano y el ala inglés de ese lado. Los tres se lanzan en busca de una pelota que ha entrado en la zona de marca italiana, a un par de metros del banderín izquierdo, y que aguarda una mano que resuelva el destino de la jugada: anulado si el defensor posa primero, ensayo si es el atacante quien lo hace. Fue marca de Wilkinson. Por detrás, entre otros, viene corriendo Jerry Guscott. La presencia del fino centro inglés sintetiza la prolongada vigencia de lo que podríamos llamarla era Wilkinson. Y esa característica resulta capital a la hora de perfilar este periodo y a su protagonista.

La foto, en efecto, viene a recordarnos una de las (muchas) condiciones principales del hombre que estamos a punto de despedir para siempre del rugby. Una que, estos días, ha subrayado alguien que no lo dirigió, pero que ha debido admirarlo: Stuart Lancaster, el entrenador de Inglaterra. “Wilkinson cambió el rugby”, ha dicho Lancaster. “No conozco a ningún otro jugador con el impacto de Wilkinson en el resto de profesionales; ninguno con la capacidad de influencia que él ha tenido en jugadores de rugby a lo largo y ancho del mundo”. Lancaster definía algo que aquí, pensando sobre la figura inmensa del 10 de Toulon, habíamos entrevisto: su carácter de bisagra entre el viejo rugby amateur que voló por los aires en 1995 y el deporte ultra profesional de hoy. Su ética exagerada de trabajo, la absoluta dedicación al método, la insistencia, el estudio de variables biomecánicas, la obsesión perfeccionista… todo expreso en la metronomía exacta de su técnica de pateo a palos, definen a un jugador que, en su modo de entender el rugby y la vida (y hasta de confundirlos, como confesó alguna vez), encarnó la extrema transición que este deporte ha vivido en los últimos 20 años.

La figura de Jonny Wilkinson admite la posibilidad de un ditirambo de proporciones monumentales. Por muchos motivos. Por la longevidad de su trayectoria, desde luego; por el exagerado arco cuasi dramático de su carrera: el debut con Inglaterra a los 18 años, el drop que le dio la Copa del Mundo de 2003 a su país en Sydney, frente a Australia, en la prórroga de la final; la despiadada cadena de lesiones que lo sacó de forma literal del rugby en los siguientes cuatro años; y el largo y glorioso epílogo en Toulon, que ha durado un lustro desde su llegada en 2009, procedente de Newcastle. También porque su imperecedera hazaña en aquella final lo convirtió en un fenómeno sociodeportivo de rango planetario, algo que el rugby sólo ha conocido gracias a él y a un coetáneo temporal llamado Jonah Lomu. No podemos pasar por alto sus capacidades deportivas. Wilkinson ha tenido un pateo milimetrado a pelota parada, una habilidad fuera de lo común para el drop (hay un vídeo delicioso de sus 36 boteprontos en tests) formidable técnica y agresividad en el placaje (de manera especial en el placaje frontal), liderazgo sereno, un incendiario paso lateral con la pelota en las manos… Y también, desde luego, gran personalidad en el campo y fuera de él. Todo el mundo recuerda la final de 2003 y su resolución, instante que varió su vida, pero los más conspicuos consideran que his finest hour, como diría Churchill, fue aquella victoria inglesa de noviembre de 2002 en Twickenham contra los All Blacks.

Con Wilkinson se va una época (era el único jugador de la selección inglesa campeona que resistía en activo), un rugbier ejemplar en todos los sentidos. Su modo de entender y vivir este deporte ha guardado en alcanfor los cánones seculares del juego. En su ejecutoria modélica, Sir Jonny Wilkinson compone un arquetipo que defiende y prolonga las mejores virtudes deportivas de un juego que siempre ha querido (y podido) presumir de su superioridad moral. Un paradigma que ahora se nos escurre como agua entre los dedos. Puede sonar dramático o exagerado, pero nos arriesgaremos: sin Jonny Wilkinson, como sin otros que se han ido marchando, nos alejamos del rugby tal y como siempre lo hubiéramos querido. Él ha sido el ejemplo más acabado de que la inevitable mercadotecnia no tiene por qué acabar por fuerza con la naturaleza original de este deporte.

Estos últimos años en Toulon han permitido ver hasta qué punto la inteligencia y la dedicación pueden sortear los límites incluso en un deporte de extremos como el rugby que se juega ahora. Wilkinson se va porque considera que éste ya no es país para viejos. Que él ya no puede soportar la exigencia que conlleva: “A todo el mundo le gustaría seguir jugando para siempre, pero cuando miras a los tíos que corren a tu lado, y contra ti, te das cuenta de que, al final, el rugby es un deporte hecho para los jóvenes; para aquéllos que tienen el futuro por delante y no por detrás”. Como por ejemplo, Owen Farrell, señalado de forma innecesaria (e hiperbólica) como su sucesor. Al que ya derrotó, colectiva e individualmente, en la semifinal de la Heineken Cup del año pasado. Ahora toca revancha. O no. A menudo, y más en esta última época de su carrera, es Jonny quien decide lo que ocurre en el campo. Como aquella vez que persiguió la pelota en un plongeon ganador en Twickenham.

 

 

 

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7 responses

4 06 2014
miguel1632

Wilkinson está al nivel de Jordan

3 06 2014
fer_almogavar

Se que no viene al caso, pero como se que por aquí hay cada vez más fans de los Springboks, quería comentar la convocatoria para estos test matches. Es súper potente, vuelven Matfiel, Botha, Frans Steyn, Ruan Pienaar y Burger pero hay apariciones como de Jager, de Allende, y alguno más que van a dar mucho que hablar. Como bajas importantes, Etzebeth y Lambie. Los viejos guerreros vuelven a primera línea de batalla cuando se empieza a oler el mundial

Avants (19): Willem Alberts, Bakkies Botha, Schalk Brits, Schalk Burger, Marcell Coetzee, Lodewyk de Jager, Siya Kolisi, Francois Louw, Victor Matfield, Teboho Mohoje, Tendai Mtawarira, Coenie Oosthuizen, Bismarck du Plessis, Jannie du Plessis, Gurthro Steenkamp, Flip van der Merwe, Marcel van der Merwe, Duane Vermeulen, Callie Visagie

Arrières (17): Damian de Allende, JJ Engelbrecht, Johan Goosen, Bryan Habana, Cornal Hendricks, Francois Hougaard, Juan de Jongh, Zane Kirchner, Lwazi Mvovo, Ruan Pienaar, JP Pietersen, Fourie du Preez, Willie le Roux, Jan Serfontein, Sibusiso Sithole, Francois Steyn, Morne Steyn.

1 06 2014
migueltuck

Habrá que empezar a hablar del sur eh, que vienen los test match de junio y la parte final del SuperXV.

Por cierto ví ayer la final de la Premiership y me gustó Northampton. No había visto un partido suyo este año creo y no sé si es porque me espera muy poco de la final o que, pero salí satisfecho.
Eso sí no tiene nada que ver con partidos de super rugby, vio alguno el Reds-Highlanders? Madre mia. Desde que te leí una frase que venia a decir algo así como que en partidos de Super Rugby pasan más cosas que en un 6 naciones entero, cada vez que veo un partido de estos ( que es bastante frecuente ) me viene a la cabeza.
Si no lo habeis visto, recomiendo su visionado, buscad por youtube o por el foro de rojadirecta.

Un saludo y winter is coming en el sur…

30 05 2014
Dudu

Genial como siempre Mario. Este año se nos van Wilkinson y O’Driscoll, dos genios dentro del campo de rugby y fuera de él:
http://daylifeimages.newscred.com/imageserve/93928d623041263ea339282ff8d46710/630×527.jpg?fit=scale&background=000000

23 05 2014
migueltuck

Gran entrada, como siempre.
Allá por el 2002 y 2003 el hype que existía por el XV de la rosa a mi me hizo recelar de los ingleses y de Wilko. Eso de que se pusiese de moda el polo nike de la rosa de lancaster y la llevara todo el mundo por el mundial ganado y tal me sentaba mal (ya ves…). Pero una vez pasado ese periodo de moda, cuando estuvo algo más alejado de los focos, siguiendo su trayectoria de lesiones, fijandome en su capacidad de sacrificio y sobre todo en el desarrollo que le ha dado a su juego en los últimos 5 años principalmente, soy un fan declarado de este muchacho.
A toro pasado me alegro que un hombre así se haya llevado una copa del mundo.
Un saludo

23 05 2014
ornat

Algo muy parecido me ocurrió a mí. Nunca me ha convencido tanto como lo ha hecho en los últimos cinco años. Y después: la complejidad psicológica del hombre, más allá de su juego, me ha interesado enormemente. Es un personaje que añoraremos.

23 05 2014
peleida

otra vez grande mario
yo de jonny me quedo con una imagen del mundial del 2007
en el ultimo partido del grupo, de la primera fase jugaban contra tonga, y se jugaban el pase a cuartos con una tonga en su mejor momento, siendo maka una de las sensaciones del torneo hasta entonces.
estaba entrenado el pateo 1h , antes del partido(yo estaba en edimburgo para ver al dia siguiente el escocia nueva zelanda y en el pub donde estaba lo estaban emitiendo ) y el gesto de dolor cada vez que golpeaba el balon era terrible. pero seguia y seguia para sufrimiento de los cuidadores que le acompañaban y de todos los que estabamos viendo aquella imagen

se va un tipo tremendo , y un jugador sensacional

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