El hombre indestructible

14 03 2014

El Daily Mail resumió en un fotomontaje, antes del reciente partido con Inglaterra, las principales lesiones que ha sufrido Brian O’Driscoll a lo largo de su década y media de carrera en la élite del rugby mundial. Un catálogo que certifica hasta qué punto la permanencia de BOD en el concierto mundial, pasados los 35 años, constituye una hazaña digna de memoria. La durabilidad, en un segundo centro, sometido a la exigencia del choque, el impacto, lesiones y recuperaciones, otorga la medida gigantesca de un jugador que ha traspasado el tiempo. En el más amplio sentido de la expresión.

bod

  1. Cabeza: Su carrera ha estado llena de conmociones cerebrales, al punto de que su padre llegó a declarar que le preocupaba su salud mental a largo plazo.
  2. Todo el peso en sus hombros: en el primer test de la gira de los Lions en 2005 duró apenas un minuto en el campo: un infame placaje-catedral le dislocó el hombro. Los cirujanos hubieron de recolocar la articulación y asegurarla con 16 grapas. “Parecía que un tiburón me hubiera querido arrancar el brazo”.
    En 2012 pasó seis meses de baja, tras pasar por el quirófano por culpa de un nervio atrapado, que le afectaba desde el cuello hasta su brazo derecho.
  3. Codo derecho: sufrió una hiper extensión  en la RWC 2007, frente a Namibia. Se temió por su continuidad, pero estuvo en condiciones para jugar con Georgia.
  4. Rodilla derecha: se le practicó cirugía laparoscópica en la rodilla derecha, en mayo de 2012, para recortar el cartílago, después de una torsión de la articulación durante un entrenamiento. Nueve días después jugó la final de la Heineken Cup.
  5. Rotura del gemelo izquierdo: en octubre de 2013 se rompió el gemelo y se perdió algunos partidos decisivos de la Heineken Cup, para reaparecer en los tests de otoño.
  6. Tobillo izquierdo: rotura de ligamentos en 2012, precisó cirugía y estuvo de baja tres meses.
  7. Cuádriceps: múltiples roturas de fibras y lesiones musculares en los cuádriceps, generalmente en la pierna izquierda. Una de ellas le hizo perderse el choque frente a Inglaterra del Seis Naciones 2008.
  8. Espalda y cadera: sufrió de fuertes espasmos en la espalda antes de la gira del año pasado con los Lions. Previo al primer partido, fue duda al lesionarse el flexor de la cadera, durante un mal gesto en un calentamiento.
  9. Pd.: No olvidemos la cara. Corte en la oreja, y conmoción, en el empate a 13 con Francia el año pasado.
    Un puñetazo en un partido de preparación para la RWC 2007 le fracturó el tabique nasal y el mentón, además de provocarle un profundo corte bajo el ojo derecho. Estuvo fuera un mes.
    Se fracturó la mandíbula en un placaje en 2010. El hueso quedó partido y se le debió insertar una placa.




By the Grace of BOD

14 03 2014

En ocasiones el deporte nos procura esta clase de círculos perfectos, recorridos que se clausuran en el mismo lugar (geográfica o metafóricamente) en el que comenzaron. Algo así va a ocurrir mañana en París, cuando Brian O’Driscoll juegue el último test-match de su formidable carrera en el Stade de France. No un partido cualquiera ni un homenaje relajado: nada menos que un desafío por el título. Y si hablamos de círculo clausurado es porque fue en París, en la primavera de 2000, en el primer Seis Naciones de la historia, el lugar en el que el segundo centro irlandés anotó nada menos que tres ensayos, para liderar la primera victoria de su equipo en 62 años en suelo francés. Esa tarde, el mundo oval al completo reconoció de inmediato al hombre que iba a dominar el torneo más antiguo del mundo durante el resto de su trayectoria; y también al que, puede que sin discusión, podamos proclamar como el mejor segundo centro de la era profesional, y uno de los más grandes de todos los tiempos. El muchacho al que pronto en Irlanda, y enseguida en el resto del planeta rugby, divinizamos con un acrónimo celestial: BOD.

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