Cinco cosas sobre Seis Naciones

20 02 2014

Viene la tercera jornada. Partidos decisivos, el monumental duelo entre Inglaterra e Irlanda (sin Dan Cole, lesionado de gravedad) y un viernes animado por el ultimátum de Gatland a sus jugadores antes de recibir a Francia: “El que no levante el nivel se juega estar en la Copa del Mundo”, les ha dicho el técnico de los Dragones a sus demediadas estrellas. Francia llega invicta, un estado que no oculta las tensiones subterráneas, aunque plenamente visibles, de su rugby. Y, por abajo, Italia y Escocia en Roma. Uno de esos duelos ya clásicos por evitar quedar último clasificado.

Aunque parezca mentira por la apariencia enladrillada de su cabeza, Dan Cole no es el hombre sin cuello: de hecho lo tiene y lo tiene lesionado. No queremos imaginar la dimensión de los discos que operan en esa anatomía, pero uno de ellos ha dejado al pilar inglés fuera de concurso por lo que resta de temporada y su baja promete (más) sufrimiento para los ingleses frente a Irlanda.

Aunque parezca mentira por la apariencia enladrillada de su cabeza, Dan Cole no es el hombre sin cuello: de hecho lo tiene y lo tiene lesionado. No queremos imaginar la dimensión de los discos que operan en esa anatomía, pero uno de ellos ha dejado al pilar inglés fuera de concurso por lo que resta de temporada y su baja promete (más) sufrimiento para los ingleses frente a Irlanda.

1) Dragones y mazmorras

A Warren Gatland no le pareció nada bien lo que vio en su equipo frente a Irlanda. De hecho, le pareció lo que podríamos traducir como “inadmisible”. Esta vez resulta fácil ponerse de acuerdo con el entrenador neozelandés de Gales: el 26-3 de Dublín constituyó una reunión de evidencias que apoyan las sospechas sobre su equipo. La pereza de una tercera línea pensada para dominar, los rigores de la primera, la merma de ritmo o la dispersión mental del medio de melé Mike Phillips, el largo interrogante sobre la cabeza de Priestland y la constancia de que el infalible Halfpenny ha caído un tanto de su punto exuberante del año pasado… Para la visita de Francia al Millennium (la Francia dudosa, la Francia imbatida), Gatland ha mandado a la mazmorra a Phillips, camino que parecía destinado a recorrer lo quisiera o no. Elige como relevo a Rhys Webb, el 9 de Ospreys, que en mayo pasado se rompió el cruzado de la rodilla y que se mantiene por delante del Scarlet Rhodri Williams (20 años), del que aquí ya hemos dejado alguna píldora de esperanza futura. Al margen del cambio en la bisagra, la baja de Scott Williams (unida a la anterior de Jonathan Davies) fuerza una muy interesante variación en la arquitectura del equipo galés: su segundo centro será nada menos que George North. Liam Williams irá al ala. El debut en ese puesto de North (jugador capaz de girar los partidos con sus arremetidas) resulta llamativo en sí mismo. Más todavía cuando enfrente, recordemos, aparecerá con la camiseta de Francia Bastareaud: tocado en el hombro la semana pasada con Toulon, el hombre bisonte ha pasado la prueba y estará en el XV de Saint-André. Uno no puede imaginar fácilmente un encuentro más bestial, literalmente hablando. Sólo un engendro rollo Hollywood: Alien contra Predator… ese tipo de cosas enfermizas.

2) Libertad sin fraternidad

Después de tumbar a los ingleses con un crochet postrero a medias entre Szarzewski y Fickou, la France desnudó a los italianos en diez minutitos de arrebato. Hoy por hoy, pasajes así de fugaces bastan para el entusiasmo. Francia camina invicta. Hasta ahí lo incontestable. Todo lo demás queda sujeto a juicio, pero ahora nos detendremos en otro asunto. Tras el partido de la segunda jornada, la Federación Francesa de todo esto pidió a los clubes que les dieran descanso a los jugadores que habían aparecido como titulares en el Seis Naciones. Naturalmente, los clubes no hicieron caso. O lo hicieron a su manera. De los 12 hombres implicados en la recomendación del staff técnico bleu, seis descansaron: Plisson y Papé (Stade Français), Huget y Nyanga (Toulouse), Dulin (Castres) y Fofana (Clermont). El resto jugaron, más o menos: Mas (Montpellier), Picamoles (Toulouse), Domingo (Clermont) y Bastareaud (Toulon) disputaron entre 28 y 40 minutos de partido. Nótese que todos ellos, excepto Bastareaud, son delanteros. Mas y Domingo, primeras líneas. También jugó Doussain (Toulouse), éste los 80 minutos: ayudó a salvar un ajustado triunfo ante Biarritz. Pero ayudó por decir algo: hasta cuatro golpes a palos erró el nueve francés. La peor parte se la llevaron un suplente en el XV de Saint-André, Luc Ducalcon (Racing Metro), que sufrió una lesión de espalda y será sustituido en Gales por Lauret. Y, sobre todo, el talonador Benjamin Kayser, que se fracturó los ligamentos y dice adiós al torneo y a varios meses de rugby. Le Roux, por fin, no pudo jugar con su club porque regresó tocado de la selección. Así están las cosas en Francia. Vale como resumen.

Bastareaud, en un entrenamiento con Francia: su encuentro en el segundo centro con George North, de Gales, promete ser un terremoto.

Bastareaud, en un entrenamiento con Francia: su encuentro en el segundo centro con George North, de Gales, promete ser un terremoto.

3) Dan Cole fuera, Ford (casi) dentro

Contra Escocia, Stuart Lancaster se llevó a Farrell como único apertura, lo que podía revelar dos cosas: su confianza en Billy Twelvetrees como relevo de emergencia; o una callada asunción de que para ganar a esta Escocia de nuestros dolores basta con un solo apertura… incluso aunque ese apertura sea tan unidimensional como Farrell. Esta vez, para enfrentar a Irlanda, Lancaster ha llamado a George Ford (20 años), joven perla reconocida que salió de Leicester y juega con Bath. No es probable que lo veamos gran cosa sobre el campo, pero Ford compone un indudable anuncio de futuro que Lancaster haría bien en foguear. Los problemas ingleses frente a esta Irlanda rearmada del fenomenal Joe Schmidt se localizan, sin embargo, en la delantera. En la primera línea, concretamente, porque Dan Cole va a ser baja por lo que queda de temporada, debido a una lesión de disco en el cuello que lo obliga a parar, con el fin de no poner en peligro su carrera. Aunque Cole no parece haber alcanzado este año la excelencia del pasado (las temporadas de gira Lions deben de tener estas cosas), su fantástica condición de scrummager lo hace básico en el pilar diestro de la melé inglesa. Aún más frente a un tipo como Cian Healy, probablemente el mejor loose-head del momento en el Hemisferio Norte. El asunto Cole supone un problema de primer orden en la casa Lancaster. Para sustituirlo ha llamado nada menos que a David Wilson (Bath), pilar de 28 años cortado por un patrón clásico en la Rosa, pero cuyo estado actual supone una incógnita que la afilada crítica inglesa se ha dado prisa en subrayar: sólo ha jugado 47 minutos en la Premiership en estos dos últimos meses, debido a una lesión en el gemelo. ¿Llegará a la hora de juego? ¿Y cómo lo hará? ¿Y qué garantías ofrecerá entonces su deputy, el chico Henry Thomas de los Sale Sharks…? Añadimos: ¿Qué pasará cuando al otro lado también se haya ido Marler y entrado Mako Vunipola? Todo esto frente a una Irlanda ávida, reeducada tácticamente de manera encomiable por Schmidt y con una mecánica en fases estáticas y combinaciones kick-chase-maul que constituye su gran potencia del momento… No olvidemos esta apuesta: quien gane en Twickenham este sábado, pensamos, ganará el Torneo.

4) Números, números

De acuerdo al servicio oficial de estadísticas del Seis Naciones, el mejor jugador por ahora es el inglés Mike Brown. Los motivos que ofrece la maquinita son éstos: récord de metros recorridos (183) -hemos de suponer que con la pelota, je-; también récord de rupturas de la línea de ventaja (4), más 8 defensores batidos y cuatro offloads. Le siguen éstos: 2) Picamoles, 3) Campagnaro, 4) Danny Care, 5) Vunipola, 6) Fofana, 7) Sexton, 8) Heaslip, 9) Nyanga, 10) Rob Kearney, 11) Dulin y 12) Priestland. Y no sigo porque me da la risa. De acuerdo al alegre cuadrito, las estadísticas recogen datos de 19 tipos de acciones distintas del juego. Que cubren todos los aspectos del mismo, agregan por si cupieran dudas (!). Así, Campagnaro es tercero porque acredita 126 metros avanzados y 2 rupturas de la línea de ventaja. Fofana tiene 133 y 3 en esos mismos apartados, pero es sexto. Sexton le sigue gracias a sus 23 patadas en juego y 15 a la touche. Y Priestland cierra la lista con sus 31 patadas en juego, 13 a la touche y 66 pases. Ahora cito y traduzco: “La importancia de cada acción se valora según las posiciones. Además de la puntuación técnica de cada jugador, registramos e incluimos las opiniones en redes sociales en torno a cada jugador”. La primera pregunta parece obvia: ¿Cómo se convierten las opiniones de Twitter en datos estadísticos valorados? La segunda, evidente: ¿No hay primeras ni segundas líneas, cuando cualquiera puede definir sin problemas la creciente importancia del tight-five  en el desarrollo del juego? Los números aciertan en muchas cosas, no lo vamos a negar: el pie de Sexton está siendo vital en el desarrollo estratégico de Irlanda; no hay dudas acerca del peso de Billy Vunipola, Heaslip o Nyanga. Pero, como dijo uno de esos comentaristas de red social: “Campagnaro interceptó un balón (frente a Gales), y corrió todo el campo para ensayar. ¿Eso lo hace decisivo como para ser tercero? ¿Dónde se metió contra Francia? Estoy harto de decir esto: el rugby no es como el fútbol americano. En el rugby, las estadísticas no reflejan el juego: una patada a la caja que recoge fácilmente el contrario es, en efecto, una patada en juego estadísticamente hablando, pero tiene tan poca importancia como patear la pelota campo abajo y perderla. Correr lateralmente y soltar un mal pase a un compañero que está parado vale lo mismo que un pase tenso y plano que ayuda a otro jugador a romper la línea…”. Hubo otro que lo resumió de manera gráfica: “Los números son como los bikinis: enseñan bastante, pero no todo”. Y aquí asentimos.

Michele Campagnaro brilló contra Gales con dos ensayos y su velocidad por el canal exterior le ha permitido meterse entre los jugadores mejor considerados del Torneo.
Michele Campagnaro brilló contra Gales con dos ensayos y su velocidad por el canal exterior le ha permitido meterse entre los jugadores mejor considerados del Torneo.

5) “When will see your like again…?”

El sitio web de la BBC publicó ayer mismo un interesantísimo reportaje acerca del estado del rugby escocés. Más allá del campo de juego, se quiere decir. Bueno, la hipótesis de partida sería que una cosa explica la otra. Rescatemos algunos comentarios que parecen jugosos al respecto. Desde que nació el Seis Naciones, Escocia ha perdido 52 de sus 72 partidos en el torneo. Siempre hay que recordar que fue campeón el último año del Cinco Naciones (1999), de forma muy premonitoria, parece. El reportaje de BBC se titula “Buscando el alma del rugby escocés”. Y allá van, al alma o corazón o esencia geográfica: a los llamados Borders, cuna y cantera del mejor rugby escocés en la historia. Desde allí describen e interrogan síntomas, en la voz del secretario del club Hawick High School, donde daba clases el gran Bill McLaren y de donde salieron nada menos que 59 internacionales del Cardo: “No hay suficiente base -dice John Thorburn-. En Escocia no hay suficiente gente jugando al rugby“. Vienen datos otra vez: las últimas cifras dicen que en Inglaterra practican rugby 166.000 chicos; 110.000 en Francia; en Irlanda, 25.000 y en Gales, 22.000. Escocia apenas cuenta con 15.000 practicantes. Agrega el informe: “En los Borders, la cuna del rugby escocés, sólo 1.940 adultos lo juegan. A nivel nacional, apenas 57 de los 340 colegios públicos tienen equipos de rugby para chicos de más de cuatro años”. Después viene el análisis de los restos del profesionalismo, la dualidad Edinburgh / Glasgow, las cifras económicas en las que se mueve la SRU, los brillos del pasado y un ominoso futuro. No hace falta mirar muy lejos: este sábado, en Roma, se juegan la Cuchara de Madera. Sería la cuarta en diez años para la atribulada Escocia.

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