Lancaster hace, Lancaster deshace

4 02 2014

La tendencia a explicar los equipos de rugby a través de las decisiones de sus entrenadores es cada vez más frecuente. Más en las competiciones de clubes que en las selecciones, desde luego, pero está claro que la figura del entrenador, que tenía un papel secundario en el rugby clásico, va sumando preponderancia en los tiempos modernos. Ahora están bajo los focos. Esto también era así en los orígenes del fútbol y sabemos bien a dónde ha llegado la cosa. El rugby lleva décadas de retraso en su evolución y resulta fácil constatar que el progreso no siempre es lo que nos gustaría… Hablamos, claro, de Stuart Lancaster. Puede que el trabajo del entrenador inglés sólo sea posible juzgarlo en 2015, desde la perspectiva que nos ofrecerá la Copa del Mundo. Porque a cada momento Lancaster, y sus decisiones, nos recuerdan que está construyendo un equipo para esa cita. De cuando en cuando, las cifras lo subrayan, por si alguien lo pierde de vista: este fin de semana, ante Francia, la media de caps del XV de la Rosa era 13. O sea, nada. En este Le Crunch 2014 debutaron dos hombres más: el ala Nowell y el segundo centro Burrell. Cierto que las lesiones intervienen y que Lancaster se ha decidido (por fin) a revisar algunos nombres de su equipo base. Pero la juventud ha sido una tendencia constante, una característica básica del equipo inglés en los últimos años.

gael-fickou

Fickou apoya el ensayo que le dio la victoria a Francia, una jugada en el minuto 77 que le daba la vuelta a la larga remontada de Inglaterra. El equipo de Lancaster no supo ni culminar su ventaja ni defenderla, después de haber acumulado muchos méritos a lo largo del partido.

Mientras llega la hora del Mundial, el equipo de Lancaster fluctúa entre la promesa esperanzadora y una realidad vigente a menudo poco halagüeña. Eso era así hasta este último partido, y derrota, con Francia. Puede que el equipo de Philip Saint-André, otro caso de estudio en estos términos, pueda regocijarse de ese último ensayo de Gaël Fickou, la joya, y de un triunfo de vigor final en un partido clásico. Pero fue Inglaterra quien puso más rugby y más motivos para la confianza… y el desespero. Fue un choque de emociones desatadas, idas y vueltas. Vibrante. Aún más apreciable por inesperado: sinceramente uno no aguardaba, dados los precedentes y los estilos, un partido así de desatado entre Francia e Inglaterra. Un partido altamente estimulante. Un ritmo diabólico. Y el factor, una vez más, de la influencia de los entrenadores. Hacia la hora de encuentro y con Inglaterra por delante, Lancaster retiró a Marler, a Hartley, a Danny Care (que había sido el gatillo de su velocidad de juego, que anunciaba la Inglaterra que hemos estado esperando) y, last but not least, a Billy Vunipola, el trailer poderoso en el que se había subido todo el equipo de la Rosa para ganar en el Stade de France. He ahí a lo que parece un 8 destinado a definir una época. Bueno… Lancaster quitó a esos cuatro, Inglaterra dio un paso atrás para proteger el triunfo, Mako Vunipola fue devastado en la melé, el equipo perdió el ritmo de Care y el dominio en la touche… y, claro, el edificio se derrumbó.

Lo único que hizo Francia fue colarse una vez por las grietas que le permitió esa pérdida de mando inglés. Poco más. Pero suficiente porque, pese a los ensayos de Brown y Burrell, y a ese cheeky drop tan particular que anotó Care y que estiró la ventaja inglesa al 19-24 con el que se jugó el acto final, Inglaterra no puso tierra suficiente de por medio. Eso de que los pilares no lleguen ni a la hora de partido uno puede aceptarlo relativamente. Digamos que la conflagración de las primeras líneas y su creciente importancia en el rugby de hoy (que quizás pasa algo desapercibida para el ojo poco avisado)  justifican este tipo de sustituciones. Pero crece la impresión de que son cambios programados desde antes de que empiece el partido. El pilar de hoy sabe que, salvo excepciones, va a jugar una hora o menos. El talonador, lo mismo. El medio de melé, también… lo que ya resulta bastante más singular. Pero, ¿y el 8? ¿Cambia a menudo Gatland a Toby Faletau? ¿O Steve Hansen a Kieran Read? No, porque son jugadores dominantes. Resulta que, hoy, Vunipola va camino de serlo en Inglaterra. Si es que no lo es ya. El sábado, lo fue. De calle. Así que, ¿hace falta de verdad cambiar a los dos jugadores que están definiendo el partido? ¿A ese Care que había engrasado el ataque inglés con sus fantásticos reciclajes y su estilo de irrefrenable balín para cruzar la línea de ventaja? ¿Al fiero Vunipola que destrozaba el eje de la defensa francesa con cada penetración?

Ben Morgan no es manco, no. Ben Morgan es un 8 fantástico. Pero el partido era de Vunipola. Billy, no Mako, que sufrió y dobló la rodilla como aquella tarde australiana con los Lions. Y, desde luego, Inglaterra estaba donde estaba por el ritmo de Danny Care que, por cierto, Farrell interpretó a la perfección. El 10 produjo uno de sus mejores partidos, si no el mejor, desde que dirige a Inglaterra. Aguantó la pelota y tomó decisiones con las manos. Cruzó elusivo alguna vez la línea rival y descargó para encontrar a Vunipola, que lee esas situaciones de forma envidiable. Esa expansividad se trasladó al juego, a un dubitativo Twelvetrees y a las explosiones de Burrell. La impresión de que, por fin, Lancaster había renunciado a algunos prejuicios y construido un equipo para equilibrar el maravilloso peso de su delantera con los potenciales explosivos de su back line. Hasta que el mensaje se transformó y apareció el pie y las patadas especulativas.

Francia ganó con un ensayo en la primera jugada (buena patada que filtró Plisson, el último 10 de Francia, cobertura tardía de Mike Brown, bote tramposo y ensayo de Huguet), otro algo más tarde (error mayúsculo de placaje de Goode, que había entrado al campo por el lesionado May, otra patada y otro botecito a favor de Huguet para escarnio compartido de Goode y Brown) y el definitivo en el minuto 77′ (escapada de Szarzewski y un amago ventajoso de Fickou a Goode para posar la victoria), cuando Inglaterra acariciaba la victoria de mil sabores de la remontada. El 26-24 final no oculta que, entre medias, casi todo fue Inglaterra. Plisson tuvo un arranque esperanzador pero luego se vio engullido por el mando militar inglés. Incluso la primera línea de Francia, hasta los cambios, perdió su control inicial ante los tres bull-dogs ingleses. En la tercera creció Nyanga. De Mèdard no tuvimos noticias, como de Bastareaud. Fofana fue el que más buscó y al que generalmente encontraron los ingleses. A Francia le faltó pelota. Y cuando la tuvo, le faltó anchura y penetración. Tratar de pasar a Inglaterra por los alrededores de los agrupamientos es como intentar cruzar los cinco barrios de Nueva York por sus callejones, y pretender salir indemne. En cualquier esquina aguarda un compadrito, que dirían los criollos, y te baja de un tortazo. Que la escapada la produjera Szarzewski tal vez resume las extrañezas de un gran partido. Con muchos aciertos y gruesos errores.

Del resto del fin de semana, vuelve la impresión de que Irlanda ha llegado fina al torneo. Su demolición de la pobre Escocia (léase pobre en toda la polisemia del término) tuvo un aire de inevitabilidad notable (28-6). Escocia necesitaba alejar la pelota cuanto antes de los agrupamientos. Su debilidad quedó a la vista en todo el juego estático. Cuando abrió, echó de menos, como suele ocurrir, jugadores capaces de generar ventajas, romper la línea y meterse dentro de la defensa rival. Hogg es ese hombre, pero no tuvo el impacto que puede tener. Maitland se lesionó pronto. Visser no está. Dunbar dejó algunos momentos interesantes como segundo centro, agresivo en defensa, contundente en el contacto. Pero Escocia no hace daño: jugó bien un buen rato, en el arranque, y no arañó nada, salvo el pie de Laidlaw. Poco frente a un rival ávido de carne y víscera.

Esta Irlanda de Joe Schmidt ha alcanzado equilibrios apreciables entre su natural agresividad en el break-down y el ejercicio defensivo (por momentos los verdes parecían un enjambre devorador, produciendo placajes y contactos con una fiereza casi enferma) y sus explosiones en ataque. La mecánica completa de sus fases estáticas es una pura delicia. Autoritaria en las melés (podríamos hablar horas de las formidables primeras líneas, salvo Escocia, en competición en este Seis Naciones), imperial en su interpretación del line-out y maul en las touches a cinco (el ensayo de Heaslip, pese a la rendición escocesa, oculta una finura técnica innegable), fabulosa en el trabajo de conquista aun sin O’Brien y O’Connell… La única duda que podemos ponerle a Irlanda es el cambiante rendimiento de Connor Murray (a veces premioso, indeciso) y, sobre todo, que el torneo sólo acaba de empezar. Y que su calendario le exige muchísimo: este sábado recibe a Gales en Dublín (partido mayúsculo, y en los últimos años uno de los mejores del torneo), y habrá de viajar luego a Twickenham y cerrar en el Stade de France. Queda mucho. Este torneo parece corto pero es tan intenso que las conclusiones duran poco. Hay mucho más de lo que parece, esa es su gloria. Pero Irlanda, como siempre, no le baja la cabeza a nadie.

Respecto a Gales y su sombrío triunfo contra Italia (23-15), reaviva las preguntas que uno se ha hecho en los últimos meses acerca del equipo de Warren Gatland. Preguntas que vienen referidas a los dos medios: la velocidad de juego de Phillips como nueve y el rendimiento de sus números 10. Priestland se pareció al del Mundial 2011, sin llegar a aquellas cotas. El ritmo de Gales no fue el adecuado. A menudo le costó conectar su juego abierto y en defensa tuvo momentos de pereza en la presión que Italia supo explotar con los dos ensayos del prometedor Michelle Campagnaro, segundo centro de 20 años que vivía su tercera internacionalidad con la Nazionale y que impregnó el partido de ese aire desenfadado, hambriento y veloz de los jugadores que llegan. Su velocidad, ese estilo de carrera en patines, que se come el terreno conforme avanza, fue una de las alegrías del encuentro. La defensa italiana, como suele, sigue creciendo en manos de Jacques Brunel. Tuvo mucho que ver en las incomodidades de Gales, que necesitará bastante más en la visita al Aviva Stadium para defender la llama de un tercer torneo consecutivo. Si valen los pronósticos, que en realidad son castillos en el aire, uno mantiene el que traía antes de esta primera jornada, para no hacer trampas. Como no lo dije antes, lo confieso ahora: Inglaterra gana el torneo sin Grand Slam. Eso último es una obviedad ahora, claro, pero era parte de la apuesta previa. Por detrás: Gales, Francia, Irlanda, Italia y Escocia.

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7 responses

8 02 2014
peregrinator

Una cuestión sobre arbitraje. ¿Me parecio a mí solo que en el primer ensayo de Italia hay una transmisión adelantada en el inicio de la jugada? creo que no. En la repetición en video-ref ¿puede o no puede tomar el arbitro en consideración dicho pase para no conceder el ensayo. Nunca tengo demasiado claro que aspectos se pueden considerar por el juez de video en cada acción. Agradecería una aclaración

8 02 2014
ornat

El árbitro puede revisar cualquier acción evidente no reglamentaria (pase adelantado, knock-on, obstrucción, touche, fuera de juego…) desde el último reinicio del juego, pero no más allá de dos fases (de maul o ruck) antes del ensayo. Es decir, en la jugada a la que te refieres (patada a seguir de Esposito, si no me equivoco), sí podría haber revisado el pase anterior a esa patada. De hecho da la impresión de que debió hacerlo porque, en efecto, parece pase adelantado.
Espero haberte aclarado los términos.

7 02 2014
Jun

Respecto a los partidos, flojisimo el Gales-Italia, y eso siempre es culpa del oponente italiano, ellos siguen a lo suyo y al que se confíe o se duerma le darán un susto; Gales, al tran-tran, estuvo apunto de comprobarlo.

El Francia-Inglaterra, partido muy entretenido que, a mi modesto entender, tiro Lancaster echándose atras, cuando el desarrollo del juego pedía tirarse a la yugular francesa.
Lo de Farrell ya entra en temas de filias y fobias personales, ni es el mejor 10 del mundo, ni un desastre que esta allí por su padre y los amigos de este. Para mi actualmente es el mejor 10 ingles, hasta que den paso a Ford

Y en el último choque, pues otra vez una Escocia flojísima, con apenas un par de apariciones en la 22 irlandesa y sin apariencia de peligro real.
Irlanda dio la sensación de controlarlo en todo momento y habrá que esperar a mañana para calibrar sus fuerzas reales

6 02 2014
migueltuck

Poco a poco Lancaster va evolucionando su equipo, cosa que le aplaudo, quitando a Ashton, poniendo a Brown de zaguero, dandole mas oportunidades a la dupla Lawes Launchbury, en mi opinion esto es caminar hacia delante. Quizas la eleccion de poner de ala a Nowell no sea lo mas acertado, si mal no lei en alguna previa inglesa no lleva ni un ensayo en lo que va de Aviva, pero vamos huele a kms que su eleccion es por su gran dominio en el kick and chase y en general la recepcion de patadas defensivas. Veremos cuando se atreve Lancaster con Yarde y/o Wade dandoles continuidad.
Pero es que lo queremos todo y ya, parece mentira que este defendiendo yo a Lancaster…
No obstante lo de Care fue un error mas que grande, como dices, era el gatillo que le daba vida al ataque de la rosa. En lo de Billy V. aun de acuerdo soy algo mas reticente ante la ola de criticas. Se lleva dejando ver algun tiempo que a este jugador le cuesta muy mucho acabar los partidos exigentes y en banco esperando Ben Morgan es un lujazo, no lo vi tan descabellado con estos atenuantes. Woodward en su columna semanal deja caer algo sobre este tema, sin nombrar a nadie concretamente creo recordar, pero viene a decir que no deberia estar contemplado que un jugador de elite de rugby ingles, en la seleccion, no puede jugar 80 minutos al maximo nivel. No se si sera el caso pero mas razon que un santo.
Respecto a lo de los cambios de los primeras, toda la razon, es mas pocos duran 60 minutos, los cambios vienen en los primeros 10 minutos de la segunda parte. El jugador que tambien se esta volviendo de mi gusto es Marler, es impagable el trabajo que hace de placaje tanto en corto como en campo abierto, acumulacion y apoyo en los rucks etc… Dicho esto la primera linea inglesa fue sepultada en la mele por la gala, lo que habla muy muy bien de esta ultima.
En mi opinion que Inglaterra perdiera el partido es mas fruto de un arranque de casta frances y culminacion de una gran jugada que de unas sustituciones defectuosas del lado ingles, aunque evidentemente no ayudaron.
Como digo, veo avanzar a los ingleses, cada vez utilizan mas recursos…

6 02 2014
peleida

empezaremos por el final y acabaremos por el principio.
mal, muy mal partido de gales, aprovechando errores italianos, pero con poco ritmo que es quizas su mejor arma frente al resto de norteños. no aprovecharon su juego en la linea en absoluto.
Halfpenny erratico y fallon y Philips por dios , esta como esta y no es para jugar de titular en gales a dia de hoy

irlanda arrollo a escocia que da una de cal y siete de arena. muy superiores en todos los aspectos poca cosa que decir.

sobre le crunch, sigo diciendo que no me parecio tanto partido, si mejor que lo que se ve ultimamente por estos lares, pero no fue un buen partido. Y no lo fue en mi opinion porque Inglaterra fue muy superior, pero no supo aprovechar esa superioridad para asegurar el partido para volcarlo a su lado.Domino en el juego de delantera (ese Vunipola soberbio), pero no supo transmitir bien a su linea , no jugaron bien los momentos de ventaja que tuvieron, no aprovecharon los intervalos, no se… no acabo de gustarme.

y sobre Farrel , sigo diciendo lo mismo. no me gusta y de apertura no aporta nada , se puede esperar que no falle , pero nada mas. no rompe el intervalo nunca(o lo intenta al menos). no suele elegir el pase bien y el sabado me parecio lo mismo, no vi esa version mejorada Mario(eso si quizas es la ojeriza que le tengo)
pero lo peor Francia, ganaron , de suerte con mucha fortuna, pero siguen metidos en un bucle. ni juegan, ni saben que, ni como
eso si la jugada de mi odiado Sarzewsky es de libro , y el ultimo ensayo es medio suyo, como fija y pasa, digno del mejor tres cuartos

5 02 2014
fer_almogavar

Nada me gustaría más que Irlanda ganase este torneo pero me da a mi que no. El partido contra Nueva Zelanda fue un espejismo y el ganar a Escocia no es síntoma de nada.
Me preocupa mucho el papel de la delantera: La primera línea empieza a tener años (salvo Healy) y los recambios no han demostrado demasiado. La segunda línea sin O’Connell baja muchísimo ¿que ha sido de Donnacha Ryan, el coloso del año pasado? Y la tercera, sin O’Brien y Ferris deja de ser la mejor del torneo (así lo he visto yo cuanto están los dos más Heaslip)

La línea de 3/4, me generan menos dudas aunque BOD ya no es el que era. Pero Kearney está genial, su hermano crece cada partido y Marshall tiene muy buena pinta. Es curioso que Gilroy no está ni convocado ¿Lesion?

No se, seré el hombre más feliz del mundo si ganamos a Gales el sábado, pero lo veo muy complicado

7 02 2014
Jun

Donncha Ryan esta lesionado, asi como Gilroy, Bowe, Zebo…
Si es cierto que la baja de O´Connell se nota mucho, pero en la tercera tanto Henry como O´Mahoney, sobre todo este último lo están haciendo muy bien

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