Camino a Cardiff… o a ninguna parte

18 10 2013

La Heineken Cup dio comienzo el pasado fin de semana, pero la batalla en Europa hace tiempo que está en marcha, como ya contamos hace ahora un año. Los sucesivos plazos de negociación se cumplieron sin acuerdo y los clubes del Top14 y la Premiership anunciaron que el año próximo montarán una competición paralela, a la que invitan al resto. Los argumentos, los de siempre: el agravio que franceses e ingleses denuncian por parte de los clubes de la Pro12, clasificados de forma directa para la competición, y lo que consideran un reparto injusto de los ingresos. También por allá afuera hay tensiones con los modelos de financiación.

Bakkies Botha y Jonny Wilkinson, en el centro de la celebración del título europeo de Toulon, el año pasado: la Heineken Cup, una competición repleta de estímulos, acaba de comenzar con partidos estupendos en el campo y una incierta y larga batalla de fondo en los despachos.

Bakkies Botha y Jonny Wilkinson, en el centro de la celebración del título europeo de Toulon, el año pasado: la Heineken Cup, una competición repleta de estímulos, acaba de comenzar con partidos estupendos en el campo y una incierta y larga batalla de fondo en los despachos.

De fondo hay mucho más. El acuerdo inglés con BT, operador televisivo que este año explota los derechos de la PRL; la creciente batalla por la preponderancia entre los clubes, por un lado, y las federaciones, por otro; la obediencia debida de estas al organismo europeo ERC, especialmente en Francia, lo que podría llevar, se analiza ahora, al aislamiento de los ingleses. No será la primera vez… El rugby vive tensiones entre la afluencia de inversores millonarios, particularmente en el rugby francés, y su deseo de rentabilidad por encima de los intereses colectivos europeos: posibilitar el crecimiento y expansión del rugby, la mejora de los niveles competitivos, en los países del segundo y tercer tier… En fin, que bajo la epidermis de los argumentos, más o menos justificables y comprensibles según los casos, asoma la siempre latente tensión por el dinero y el poder. Para tratar de solventar este cubo de Rubik multinacional, se ha designado a un mediador neutral: el jurista canadiense Graeme Mewe, que ha trabajado antes para la IRB. Uno confía en los canadienses: un país que es capaz de diferenciarse esencialmente de los Estados Unidos siendo el vecino del piso de arriba del gigante ha de ser un ejemplo de compostura a la fuerza…

Mientras, el fin de semana pasado, y este próximo, la Heineken Cup despliega sus dos primeras jornadas de competición. Son, desde luego, apenas aproximatorias en cuanto a la posibilidad de arriesgar cualquier tipo de pronóstico en la larga carrera que acaba de comenzar hacia Cardiff (escenario de la final) o a ninguna parte… según como acabe la guerra de los encorbatados. Pero establecieron desde el primer día los niveles de excelencia de la que sin duda es una de las competiciones de clubes más estimulantes del rugby actual. Y dejaron entrever la potencia sin diezmo del campeón vigente, Toulon, que se llevó por delante sin miramientos a Glasgow Warriors con un incontenible 34-0 en la primera parte. Mermoz y Giteau anotaron un par de dobletes; Armitage y Masoe completaron la cuenta. Se lesionó una mano a la media hora Jonny Wilkinson y entró en su lugar Michalak (dos conversiones y dos golpes). En la segunda mitad Glasgow maquilló un poco el resultado, pero el partido confirmó la sospecha de que Toulon, desatado, se mueve en una dimensión paralela: 956 caps reunía su quince titular.

Muchas más dificultades exhibe en este arranque de temporada el finalista, Clermont, que cayó en el último encuentro del fin de semana en su visita al Racing Metro (13-9). En este grupo 4 (con Scarlets y Harlequins) cualquier equivocación va a tener un precio muy alto. El partido inter franceses tuvo un vuelo más limitado y durante el primer periodo (tres golpes anotados por Parra contra uno de Sexton) lo más interesante fueron el morbo de los contraplanos televisivos con Johnny preparando sus patadas a palos mientras el entrenador de pateo de Racing Metro, su vieja némesis Ronan O’Gara, supervisaba a sus espaldas. Jugaron los tres recién llegados del Rugby Championship: el par de segundas Van der Mewe / Kruger y el mago Juan Martín Hernández, lesionado. También Imhoff apareció como titular. Vimos el duelo entre los posibles talonadores de Francia, Szarzewsky y Kayser. El ensayo de Andreu en un contraataque y el pie de Sexton, transformación y golpe, cerraron el resultado de un partido en el que Clermont exhibió sus dificultades para soltar aquel rugby que el año pasado los llevó a la final de la Copa de Europa. Sólo Sivivatu pareció en condiciones de poner en serias dificultades a la defensa rival.

La jornada tuvo algunos choques principales. Hubo un par de victorias notables de Edimburgo ante Munster (29-23), con Laidlaw al frente de los escoceses, que parecen dispuestos a ir otra vez más allá de lo que cualquiera pensaría que son capaces. Se dio una goleada previsible (Toulouse venció 38-5 a Zebre) y otro partido de marcador generoso con un equipo, Exeter Chiefs, al que habrá que vigilar de cerca en próximas jornadas: le ganó 44-29 a los Cardiff Blues. También Castres, el campeón francés, se impuso a Northampton Saints (19-13). Y habrá que ver la evolución de Gloucester (venció 27-22 a Perpignan), por los cherries no parecen finos en el arranque. Eso sí, han colocado a sus dos centros (Twelvetrees y Trinder) en la selección inglesa. Y hay quien apuesta, ante las lesiones de Tuilagi y Barritt, por ambos como titulares en noviembre.

El panel registró cuatro victorias fuera de casa en este primer fin de semana: Saracens en campo de Connacht (17b-23); Montpellier en Treviso (10-27); Leinster en terreno de Ospreys (9-19) y, la que más nos interesó y vimos en directo, la de los Llanelli Scarlets en el Twickenham Stoop, hogar de los Harlequins (26b-33). Ya he dicho alguna vez, medio en broma, medio en serio, que uno podría ser fan de los Harlequins si no fuera por jugadores como Robshaw, Nick Easter o Joe Marler. Algún día habrá que someterse a un estudio psiquiátrico a ver de dónde viene esa resistencia abiertamente prejuiciosa. El caso es, además, que por los mismos irracionales motivos profesamos simpatía a los Scarlets (o tal vez por alguna estancia próxima a Llanelli y visita al viejo campo de la ciudad). Desde esos puntos de vista tan personales, y desde cualquier otro imparcial, el encuentro fue una delicia para la vista.

Los Scarlets jugaron con alegría y exuberancia ofensiva, sobre todo a partir de contraataques armados en una buena defensa de patadas altas rivales (Liam Williams estuvo sólido como zaguero) y de la potencia de ruptura de Priestland, el añorado, Jonathan Davies y, sobre todo, Scott Williams. He ahí, detrás del Everest Jamie Roberts, otro primer centro de aspiraciones incontenibles para Gales. En una gran tarde de la saga Williams (ensayos de Rhodri Williams, Jordan Williams y Scott Williams), el medio de melé y el primer centro anotaron dos marcas para la memoria. Uno, pleno de continuidad, inteligencia para jugar los apoyos por el lado cerrado y finalización; el otro, el de Scott, enfermo de potencia y aceleración frente a las tentativas de placaje rivales. Liam, además de iniciar un par de anotaciones desde el fondo, le hizo un placaje salvador a Paul Sackey cuando los Quins buscaban un golpe final en el partido. Su rendición nunca fue barata, pero acabaron pagando el lento inicio de partido ante un rival que no esperó ni al sonido de la campana para atacar. Harlequins jugó con Botica de primer centro y tuvimos la impresión de que le faltaba cuerpo y defensa para contener las torrenciales acometidas galesas en el medio campo. Frente a una tercera línea galesa notable (Shingler y Barclay marcaron el territorio), lo mejor, de lejos, de los Harlequins fue Mike Brown: es hora ya de que Stuart Lancaster, que acaba de hacer pública su lista para los test matches de noviembre, haga jugar a Brown en el fondo, como número 15. Ya de ala demostró su filo el año pasado. Pero su momento en Harlequins lo avala de zaguero.

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5 responses

24 10 2013
peregrinator

Una reflexión sobre la extensión del rugby por Europa. ¿cuanto habrá que esperar para que se planteen celebrar una final de la Heineken fuera de las islas o de Francia?. No digo yo en España o Alemania, pero por lo menos en Roma o Milan, creo que sería una buena herramienta de publicidad. Por otra parte, me parece un error celebrar la final de la Amlin en la misma ciudad que la Heineken.

20 10 2013
migueltuck

Entendido. A mi Robshaw no me fascina ni mucho menos, pero para el estilo de juego ingles que tengo dentro de mi cabeza llena de prejuicios, veo que pega. A mi me parecen mejores los Tom, Wood y Croft sobre todo, o Ben Morgan y se habla bastante bien de Kvesic, aunque nunca me termino de fiar de ciertas opiniones que vienen de las islas en cuanto a nuevas irrupciones.
De Marler no tengo una opinion formada, porque apenas lo he visto y de Easter me parece ramploncete hasta para la rosa.

18 10 2013
migueltuck

A Lancaster le viene al pelo un zaguero como Goode, sobrio en ataque, buen defensa en el cuerpo a cuerpo y pierna potente para sacarla desde atras. Ademas mira lo que hizo con Foden, un buenisimo zaguero en mi opinion con gran criterio en ataque, no le dio ni bola. Veremos que hace con Brown.
Por cierto que pasa con Easter, Marler y Robshaw, no estoy muy al dia del rugby europeo….

18 10 2013
ornat

No, a esos señores no les pasa nada. Soy yo, que no me gustan por uno u otro motivo, todos peregrinos… Bueno, lo de Robshaw es que no comprendo la fascinación inglesa por un jugador que me parece un tercera de aluvión. Pero no hay más. Buenos chicos, trabajadores.
Respecto a Goode, Foden. Y Brown, a mí me gusta mucho Foden y me parece que, como Brown, es un zaguero que desequilibra cuando se va al ataque. Y aún más al contraataque. Es un tipo de 15 que prefiero. Por eso la innegable sobriedad de Goode no me acaba de parecer suficiente. Cierto que Foden pasó un periodo bajo y que Goode defendió su puesto con firmeza y buen juego, pero creo que Brown se está ganando su ocasión. Y eso que como ala también ha funcionado de maravilla con Inglaterra.

31 10 2013
migueltuck

Primer partido contra Australia y de zaguero Lancaster pone Brown…
Me parece interesante los tres cuartos que van a jugar, lastima que le sigan dando bola a Ashton, a mi no me va nada este chico.

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